“Y ofreceréis a YHVH siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis” (Levítico 23:8)
Hoy termina la Fiesta de los Panes sin Levadura, es Santa Convocación para YHVH. Un día más de regocijo y comunión con nuestro Adonai. Hemos hablado que la levadura es símbolo del pecado, del sistema tanto religioso como secular en que vivimos y al que no pertenecemos. Hemos pasado siete hermosos días de reflexión y comunión, identificando todo aquello que puede ser levadura en nuestra vida y que impide nuestra comunión con YHVH, hemos hecho compromisos y nos hemos separado más, hemos aprendido cosas nuevas. Solo nos queda darle gracias al Eterno por habernos permitido disfrutar un año más de estas hermosas Fiestas y pedirle con todo nuestro corazón que el Ruaj HaKoddesh sea dándonos la sabiduría necesaria para poner el práctica todo lo aprendido. Ya hemos empezado a contar el Omer y a prepararnos para ese glorioso día de Shavuot cuando la Torah será reconfirmada una vez más en nuestro corazón. Cuando ensayaremos de nuevo ese compromiso matrimonial con nuestro Mesías. Hoy solo queremos decir: “Adonai, te amamos, que tu presencia more en medio de tu pueblo ahora y siempre”.
“Después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Elohim” (Hechos 1:3)
Yahushua paso su ministerio enseñando sobre el Reino de Elohim, engrandeció y magnifico la Torah, le mostró a sus discípulos la grandeza del servicio, les advirtió sobre la persecución y los preparo para que después de El siguieran la extensión del Reino. “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Elohim, les respondió y dijo: El reino de Elohim no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí, porque he aquí el reino de Elohim está entre vosotros”. Vez tras vez les mostró el reino en El, pero no lo entendían. Israel buscaba un Mesías reinante, un guerrero que los librara del yugo de Roma. “Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni lo sigáis. Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación” – Lucas 17:22-25. Solo después de su resurrección los discípulos entendieron sus enseñanzas. Muchos hasta después de su muerte, estaban decepcionados viendo como sus ilusiones de ver el reino restaurado se esfumaba – “Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel… ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Mesías padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” – Lucas 24:21-26. Yahushua después de su resurrección paso cuarenta días con sus discípulos, fortaleciéndolos, confirmando una vez más la enseñanza del reino y preparándolos para lo que seguía.
“Y Yahushua les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos” (Mateo 16:6)
Cuando Yahushua advirtió a sus discípulos que tuvieran cuidado de la levadura de los fariseos y de los saduceos, inicialmente no entendieron. Luego comprendieron que les hablaba de la doctrina. Doctrina en griego es – didaché = enseñanza. Los fariseos habían usurpado la “cátedra de Moisés” o sea el derecho de enseñar la Torah que solo le pertenecía a los sacerdotes. En la época de Yahushua los fariseos habían tomado el cargo de la enseñanza y Yahushua califica su enseñanza como, “hipocresía” – “Guardaos de la levadura de los fariseos que es la hipocresía” – Lucas 12:1. Hipocresía en griego es, hupokrisis = actuar fingidamente, engañar, pretender. En otras palabras es mostrar lo que no es, engañar mostrando una imagen incorrecta de la realidad. En resumen lo que Yahushua quería decirle a sus discípulos era que tuvieran cuidado con la enseñanza de los fariseos que no era genuina, no era la verdad, no enseñaban la Torah. Habían alterado la palabra de YHWH y habían creado su propia doctrina engañando al pueblo. Hoy en día no es nada diferente. A quien sigue la Torah y al Mesías Yahushua le llaman hereje. Los líderes abandonaron o nunca han conocido la verdad y guían al pueblo como el ciego guiando al ciego. Que estos días de panes sin levadura, sean un nuevo despertar en nuestro corazón y si aún hay levadura de los fariseos (sistema religioso) en nuestro corazón, deshagámonos de ella.
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