“No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o que habéis de beber... Mirad las aves del cielo que no siembran, ni siegan, ni recogen... y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mateo 6:25-26)
La gente se preocupa por muchas cosas. Se preocupa por cosas que nunca pasarán, cosas del pasado que no se pueden cambiar, por las críticas que muchas veces no son ciertas, por la salud y por problemas que de todas maneras tienen que enfrentar. Si el carácter de Elohim que vemos en la Torah, es cierto, y lo es, la preocupación es innecesaria. La preocupación se ubica entre Elohim y nosotros. Cuando nos preocupamos estamos diciendo que no confiamos en que Elohim pueda cuidar de los pequeños y grandes detalles de nuestra vida, de las cosas espirituales si, pero no de los detalles prácticos. La preocupación por lo regular tiene que ver con el futuro, a esto le llamo incredulidad y por experiencia la única cura, es la obediencia. Dejar de preocuparnos está relacionado directamente con nuestra relación con Elohim, la cual crece lentamente a medida que damos pasos de obediencia. Ahora, la gran pregunta es: ¿Por qué te preocupas? Mantén tu mente hoy más en tu Padre Celestial, quien conoce todas las circunstancias de tu vida y quiere que no te preocupes, sino que confíes en El.
“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26)
Debido a que somos individuos únicos, tenemos diferentes puntos de vista y los desacuerdos puede ocurrir en cualquier relación. Cuando un conflicto aparece podemos manejarlo ya sea negativa o positivamente. Bajo presión descubrimos nuestras faltas y debilidades como la irresponsabilidad, la hipersensibilidad, el perfeccionismo y aun si tenemos tendencia a la depresión o no. Ahora, ¿qué causa una discusión y daña la unión en cualquier relación? ¿Cosas grandes o pequeñas? Por lo regular son pequeñeces, y tenemos que admitir que la mayoría de nuestros problemas se deben a que no aceptamos los puntos de vista de los demás y creemos que la gente o aquellos que amamos deben ver la vida como la vemos nosotros. Aparte de esto, está el hecho de si me siento amado(a) o abandonado(a). Entonces, ¿qué hacer cuando nos hallemos en medio de un desacuerdo? La Biblia nos enseña que debemos tratar con el asunto en forma positiva. Podemos sentir ira y creer que la otra persona actuó mal, pero una reacción negativa como: ventilar los defectos del uno al otro, retirarse en medio de la discusión, guardar silencio cuando hay que dar explicaciones, puede ser destructivo en una relación. La Biblia dice: en tu ira no peques. Busquemos siempre construir no destruir.
“Oh Elohim, santo es Tu Camino” (Salmo 77:13)
La historia del hombre como está grabada en las páginas de las Escrituras, empieza en el jardín y termina en el jardín. En estos dos paraísos, el Jardín del Edén y la Nueva Jerusalén, el hombre camina en intimidad con su Creador. Entre el libro de Génesis y el libro de Apocalipsis, esta la saga de la separación del hombre de su amado Creador debido a su orgullo y rebelión contra la Torah (Instrucciones) de YHVH. Entre Génesis y Apocalipsis está la agonizante historia de un Padre llamando de todas las formas concebibles, a sus hijos pródigos, instándolos a arrepentirse de su pecado y alejarse del camino espiritual que guía a la oscuridad y destrucción. YHVH tiene un plan para redimir al hombre, para salvarlo, y ese plan está revelado en las Escrituras. Entender el Tabernáculo de Moisés, es entender el plan de YHVH. Aunque su origen es divino, es un diseño sencillo. Pero su sencillez revela su verdadero enigma. Dentro de su velo, se encuentra la más profunda sabiduría del universo, pues en él se revelan los misterios del plan de redención de YHVH para la humanidad. En sus enseres y detalles, encontramos en forma de código, el plan de siete citas anuales de YHVH, como también los siete pasos de la boda hebrea. Todo esto, revela los pasos que cada ser humano debe tomar para invertir la maldición de muerte que cayó sobre Adán. Ellos le muestran al hombre el camino de regreso al Padre. El Tabernáculo revela el Camino de Elohim, el Camino de salvación y vida eterna.
Hay 11 invitados y ningún miembro en línea