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Gota de Amor - Marzo 14/2016

“Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre… Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré” (Génesis 13:15-17)

 

YHVH llamó a Abraham para formar de él un pueblo separado a través del cual revelaría al mundo Su plan de salvación. Esto es fácil de entender. Lo que es no muy obvio, es, ¿por qué Elohim desde el comienzo, separa un pedazo de tierra, muy pequeño, para usarlo como escenario sobre el cual llevaría a cabo su drama? Más sorprendente aún, ¿por qué movió a la descendencia de Abraham dentro y fuera de ese pedazo de tierra, como piezas de ajedrez, durante siglos, si ese lugar iba a ser de ellos como posesión permanente? Ese pedazo de tierra tiene que representar algo más fundamental y de enorme importancia en la vida espiritual de la humanidad. La clave para entender lo que la Tierra Prometida significa, está en la historia del Éxodo. Después de pasar cientos de años esclavos en tierra extraña, Israel es liberado de la esclavitud, de forma milagrosa y guiado hacia su futuro hogar, a Canaan, la misma tierra prometida a su padre Abraham. Pero ir a Canaan no iba a ser un paseo. Canaan estaba poblado de siete naciones inicuas y guerreras, todas preparadas para defenderse ellas mismas. Los israelitas habían sido esclavos, ahora debían ser guerreros. Cambiar a Egipto por Israel – la tierra prometida – ha sido metafórico de algo que todos experimentamos. De la esclavitud del mundo, viviendo esclavos del pecado a la tierra prometida. Pero dicha tierra no representa al cielo. Allí hay gigantes, enemigos por doquier, sin embargo, es la tierra que fluye leche y miel. Para quien no esté preparado confiando en YHVH completamente, es como “la tierra que devora a sus habitantes”. La Tierra Prometida representa la vida que debe enfrentar todo creyente. Es una tierra totalmente diferente al lugar que dejamos. Aquí ya no somos más esclavos. Debemos dejar las cadenas atrás. Nuestro emancipador nos ha hecho maravillosas promesas, algunas podemos visualizarlas en nuestra mente, otras son demasiado maravillosas para comprenderlas con nuestra mente humana. 

 

 

Gota de Amor - Marzo 13/2016

“El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: así será tu descendencia” (Romanos 4:18)

 

Humanamente, era imposible; Abraham tenía 100 años y Sara 90, pero YHVH había hecho una promesa.  Abraham tenía que enfrentarse a dos realidades – su realidad y la realidad de la Palabra de YHVH.  Estas no encajaban, sin embargo, contra toda esperanza, Abraham creyó lo que Elohim le había prometido absolutamente convencido que El tenía el poder para cumplir Su promesa.  Elohim tenía un plan mayor para Abraham, Su plan de redimir a toda la humanidad estaba a punto de comenzar, todas las naciones del mundo serían bendecidas a través de la simiente de este hombre.  En nuestra vida, la Palabra de Elohim y nuestra realidad no siempre encajan para nosotros, pero YHVH quiere que nuestra realidad no enceguezca nuestra fe.  El quiere que sus hijos enfrenten la realidad como es, pero que a pesar de las circunstancias, confíen en El, porque saben que El es fiel a sus promesas.  El diccionario Español define la palabra fe, como certeza de que algo va a pasar, pero que en si contiene elementos de duda.  En Hebreo la palabra fe es confianza absoluta y no da cabida a ninguna duda.  Si al enfrentar tu realidad hoy, sientes que la duda puede llegar a tu corazón, recuerda que YHVH siempre tiene un plan mayor para ti, El no solo trabaja en nuestro bien personal sino también para Su gloria y la extensión de Su Reino a través de las vidas de quienes confían en El.  

 

 

Gota de Amor - Marzo 12/2016

“Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” (Génesis 12:1-2)

 

La orden de YHWH a Abraham era prácticamente de dejar toda la influencia negativa de su pasado y empezar una nueva vida con El.  Este importante paso fue el comienzo de la prueba de Abraham cuando YHWH empezó a hacer la transformación de Abram a Abraham.  Es igual a cuando nosotros aceptamos a Yahushua como Adonai de nuestra vida, y a la Torah como guía de nuestra transformación.  Tan pronto entramos en pacto con YHWH, debemos dejar atrás nuestro pasado y todas sus negativas influencias.  Es difícil, y muchas veces tenemos que dejar amigos y hasta miembros de familia debido a su influencia.  Y con relación al Shabbat, tal vez tenemos que dejar nuestro pasatiempo favorito.  Debemos estar dispuestos a dejar muchas cosas para empezar la transformación y poder descubrir lo que Adonai tiene para nosotros.  “No of conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de YHWH, agradable y perfecta” – Romanos 12:2.  Con la obediencia viene la bendición.  Por Abraham no preguntar “por qué” y obedecer la orden de YHWH, nosotros estamos donde estamos hoy.  Nuestro Mesías es la simiente de Abraham.  ¿Fue Abraham perfecto? No, cometió errores.  Y esto nos muestra que Adonai puede tomar a un ser humano imperfecto y usarlo para su propósito y gloria. Igualmente hará con nosotros si simplemente hacemos lo que Adonai nos pide sin hacer preguntas.  Podemos impactar no solo nuestras vidas, sino también las de aquellos a nuestro alrededor.  Con seguridad no impactaremos como Abraham, Moisés o David, pero podemos influenciar nuestra familia, comunidad y aún el mundo mientras como siervos nos preparamos para el regreso del Mesías.  Recordemos que; aquello que tememos perder o dejar, es nuestro dios.  Así que, si perderlo todo no nos preocupa con tal de cumplir nuestro deber y obedecer a YHWH, con seguridad Yahushua es nuestro Adonai.  ¡Shabbat Shalom!

 

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