“Y YHVH iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles” (Éxodo 13:21)
El versículo siguiente dice que nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube ni la columna de fuego. Jamás Elohim abandonó a Su pueblo. Aún en medio de todas sus rebeldías, les castigo, les mostró las consecuencias de su desobediencia y de su obstinado y rebelde corazón, pero el ángel de YHVH nunca los abandonó. Recordemos que el pueblo venía de pasar cuatrocientos treinta años de vivir bajo la influencia de una sociedad politeísta. Aunque vivían separados en Goshen, tenían algún contacto con ellos, veían la prosperidad de Egipto y fueron tentados a dorar sus dioses también. Pero en cada etapa del camino por el desierto, Elohim les mostró una y otra vez que su presencia estaba en medio de ellos, que no caminaban solos, que los llevaría a la tierra prometida y los establecería allí como Su pueblo, a la vista de todas las naciones. Salir de Egipto fue para Israel un asunto de vida o muerte, como lo es para nosotros hoy. Dejar el sistema es la única forma de ser verdaderamente libres. Debemos separarnos para El y caminar sin temor por el desierto seguros de que Su ángel estará con nosotros a lo largo de todo el camino. “Porque no abandonará YHVH a su pueblo, ni desamparará su heredad” – Salmo 94:14.
“Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mateo 5:29)
Nos dicen que hay muchas cosas malas para la salud, por ejemplo uno de los elementos más peligrosos son los asbestos y miles de personas mueren diariamente por asbestosis. La recomendación es, manejar materiales con asbestos apropiadamente. El riesgo continúa pero las autoridades lo consideran manejable. Muchos de nosotros contenemos materiales peligrosos en nuestra vida que ingenuamente creemos son manejables, pero su acción termina contaminando y amenazando de muerte nuestra alma y todo a su alrededor. El problema que no percibimos es que el pecado, o, aquellas pequeñas cosas que creemos manejables se enconan y supuran dentro de nosotros, impidiéndonos crecer y madurar espiritualmente y cuando nuestra contaminación entra en contacto con otros, termina dañándolos a ellos también. Solo limpiando todo el interior el creyente puede madurar y llegar a ser un discípulo efectivo para Yahushua. Si has caído en la trampa de creer que puedes manejar acciones no santas y no ser afectado, despierta y pídele a Yahushua que te ayude a limpiarte de todo material peligroso.
“Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7)
Se dice que somos lo que pensamos, y las Escrituras lo expresa claramente en este versículo. Así que, lo que tenemos que hacer, es observar cuidadosamente nuestros pensamientos, centrarlos en Elohim y en Su palabra. El libro de Hebreos dice que debemos poner nuestros ojos en Yahushua, pues es muy fácil alejarse, dejarse llevar por corrientes que nos apartan de El, y todo porque entretenemos nuestros pensamientos en lo que no edifica. No hay substituto para el mensaje de Elohim a través de Yahushua y si comprometemos la verdad, las consecuencias serán desastrosas. Nadie se aparta sorpresivamente, es un proceso, se transige un poco y se aleja de Elohim un poco, y así sucesivamente y por lo regular ni se dan cuenta, es como un bote cuando se lo lleva la corriente, lentamente y cuando menos piensa esta lejos del puerto seguro y a la deriva. Muchos no necesitan transigir, simplemente tienen un corazón incrédulo y entretienen pensamientos de duda con relación a Elohim y Sus promesas, y buscan soluciones a los problemas de sus vidas, diferentes a las soluciones presentadas por Elohim. Tengamos cuidado, la Escritura dice: “Tu guardas en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).
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