“Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus Mandamientos, porque siempre están conmigo” (Salmo 119:98)
Todos, un día, tenemos que elegir como vamos a vivir la vida. La vida es como una casa, y dependiendo de cómo construyamos sus bases, así será nuestra vida. En occidente se tiende a separar la vida física y sus quehaceres de la vida espiritual, pero para el hebreo todo es una unidad y todo está en las manos de Elohim y no podemos separarlo ni aislarlo de nada, El es el TODO, y las bases de una casa física o espiritualmente deben estar fundadas en El y en Su Torah. La palabra casa en hebreo es: Bayith del H1004 que significa = habitación / familia / templo. En Mateo 7:24-27, Yahushua habla de dos tipos de personas, la sabia o prudente y la insensata o tonta. Dice que la sabia es aquella que edifica su casa sobre la roca y cuando vengas las tempestades puede estar tranquila porque la casa resistirá. Dice que aquellos que escuchan sus enseñanzas y las ponen en práctica esa es la persona sabia. Ahora, ¿cuál es la roca? – “Engrandeced a nuestro Elohim. El es la Roca, cuya obra es perfecta” – Deuteronomio 32:3-4. “YHVH es mi Roca y mi fortaleza, y mi libertador” – 2Samuel 22:2. “El solamente es mi Roca y mi salvación” – Salmo 62:2. Ahora, la Roca no es religión, las bases sobre las cuales debemos edificar nuestra habitación, familia, o templo donde debe morar el Ruaj Hakoddesh, no es denominación, movimiento, o grupo, las bases son la Torah, los mandamientos, estatutos y preceptos dados por Elohim desde el Sinaí y que son el Ketubah o carta de compromiso, del pacto entre YHVH y Su pueblo. Yahushua prosigue diciendo que cualquiera que escucha sus palabras y no las hace, es el hombre insensato que edifica su casa sobre la arena, y cuando la tempestad llega, su casa cae porque no tiene bases. Muchos creen que los estatutos denominacionales son bases buenas para edificar su casa, pero si esos estatutos no están de acuerdo con la Torah, son arena. Si esos estatutos son determinados por el hombre y han quitado o añadido a la Torah, son arena – “La roca de ellos no es como nuestra Roca” – Deuteronomio 32:31. Yahushua fue claro cuando explicaba la Torah en el Monte – “cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos” – Mateo 5:19.
“Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra? (Lucas 18:8)
¿Por qué haría el Mesías semejante pregunta? Estaba profetizando sobre el estado postrero del pueblo de Elohim, del estado espiritual del pueblo antes de Su regreso. Muchas habrán pasado por esta Escritura sin siquiera molestarse en saber la razón de semejante pregunta, pero solo basta con mirar las condiciones en que la iglesia se encuentra hoy para saber la respuesta. Para muchos, el pueblo de Elohim hoy puede parecerles que está lleno de poder y de gloria, pero en realidad su condición es miserable, están apostatando y parecen orgullosos de ello. Nunca antes en la historia, el pueblo de Elohim se había corrompido tanto con el materialismo, la ambición por el poder, el dinero, la fama, la vida fácil, tergiversando las Escrituras para su propio beneficio. ¿Por qué? “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios…” – 1 Timoteo 4:1. La mala interpretación de la salvación por gracias ha hecho que el pueblo de Elohim sea complaciente e irresponsable en su compromiso con Elohim. La doctrina de: “repite una oración y serás salvo” ignorando que hay un código de conducta a seguir y que no es el inventado por las denominaciones, sino el establecido por Elohim, está matando mas creyentes que cualquier guerra. Seguir a Elohim, no es seguirlo a mi manera, ni a la manera de los santos fundadores de denominaciones, sino que debemos vivir bajo los parámetros del Pacto que hemos hecho con YHVH al aceptar el sacrificio del Mesías como pago por la cuenta que había pendiente en contra nuestro por violar Su Torah. Jacobo (Santiago) dice claramente que “la amistad con el mundo, es enemistad con Elohim”. No pensemos que podemos mezclarnos con el sistema (mundo) participando de todas sus festividades y creer que estamos complaciendo a Elohim. Ser santos es ser Kaddosh = separados para Yahushua y Su Reino.
“Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la Torah, y mandamientos que he escrito para enseñarles” (Éxodo 24:12)
Todos de alguna forma u otra, enseñamos, la pregunta aquí es: ¿qué y cómo enseñar? Hay cinco palabras en hebreo que significan enseñar, al estudiarlas podemos discernir, qué y cómo hacerlo. Estas palabras son usadas a lo largo de todas las Escrituras. La primera palabra la encontramos en el Shema en Deuteronomio 6:7 – “y estas palabras las enseñaras a tus hijos” (en español está mal traducido, no es repetirás sino enseñarás). La palabra enseñar aquí es “Shana” que quiere decir: afilar. El método de enseñar afilando para el conflicto, es decir preparando para la guerra. La próxima palabra es “Yarah” que es la raíz de la palabra “Torah”, mal traducida como ley. Yarah quiere decir: disparar a un objetivo. El método de enseñar señalando el camino. La próxima palabra es “Lamad” cuya pictografía muestra el cayado de un pastor. El método de enseñar, enseñando el camino y cuidando de la oveja. La próxima palabra es “Alaf” que quiere decir: unirse, juntarse como un par de bueyes. Enseñar por medio del ejemplo. Y la última palabra es “Yasar” cuya pictografía muestra una mano haciendo un círculo con la cabeza, significa: voltear la cabeza. Esta palabra es comúnmente traducida como: llamar la atención, castigar, corregir. Enseñar por medio de la disciplina. Yasar es una de las palabras más comunes en las Escrituras y debemos tener una visión correcta de la palabra entendiendo que la disciplina de Elohim es Su mano de misericordia sobre nosotros. Ezequiel 44:23 explica lo que los sacerdotes debían hacer – “enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio”.
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