• header1
  • header2
  • header3
Smaller Default Larger

Gota De Amor - Mayo 26/2017

“Y no andéis en las prácticas de las naciones que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación” (Levítico 20:23)

 

El gran escritor G.K. Chesterton escribió; “No es que no puedan ver la solución, es que no pueden ver el problema”.  Hoy en día venden cantidad de libros que ofrecen programas y soluciones para una vida exitosa, pero pocos logran identificar con precisión los problemas que enfrentamos como seres humanos.  Esto aplica aun para los que ofrecen soluciones basadas en las Escrituras.  Con el fin de resolver la situación humana y experimentar las maravillosas bendiciones de YHVH, tenemos que enfrentar el problema, de lo contrario estaremos tratando los síntomas y no el problema en sí.  Muchos están de acuerdo en que el problema fundamental que enfrenta el hombre  radica en la relación con YHVH.  La alineación de YHVH se manifiesta en la disfunción humana.  El no entender correctamente la perspectiva de YHVH sobre lo que está mal, socava nuestra comprensión y aplicación de Su solución.  El versículo de Levítico mencionado arriba, nos da una idea del verdadero problema.  Contrario a la idea popular errónea de que YHVH es todo amor, El está disgustado con la condición humana.  El amor de YHVH solo puede ser comprendido por Su ira justa.  El no es un abuelo sentimental, cuyo deseo es malcriar a sus nietos.  El es YHVH Creador y Juez justo.  Nuestra rebelión contra El es alta traición contra el único Rey verdadero y es digno del castigo eterno.  El amor de YHVH se manifiesta en su voluntad de llegar a ser como uno de nosotros y entregarse en la persona del Mesías para reconciliarnos con El mismo.  

 

Gota De Amor - Mayo 25/2017

“Todo varón de toda vuestra descendencia en vuestras generaciones, que se acercare a las cosas sagradas que los hijos de Israel consagran a YHVH, teniendo inmundicia sobre sí, será cortado de mi presencia.  Yo YHVH” (Levítico 22:3)

 

Mucho de este tercer libro de Moisés se refiere a dos pares de conceptos:  limpio e inmundo, y santo y común.  Estos conceptos son ajenos a muchos, incluso las personas religiosas tienen poca comprensión de la perspectiva de la Torah en tales cosas.  La mayoría de la gente, tiende a hacer distinción entre lo santo y lo secular como si hubiera algunos aspectos de la vida que están separados de YHVH y su influencia.  Pero la Torah no hace tal distinción.  El Elohim de Israel es el creador de todas las cosas, y toda vida existe bajo su dominio, por consiguiente Su pueblo está llamado a vivir una vida de servicio a El.  Sin embargo, Elohim hace diferencia entre lo limpio y lo inmundo, lo santo y lo común.  Los términos limpio e inmundo (hebreo: tahor y tamei) describen el estado de una cosa o persona en relación con su aceptación dentro de la comunidad del pueblo de YHVH, especialmente con respecto a YHVH mismo.  El impuro (inmundo) no es aceptable en la presencia de YHVH y no debe ser tolerado como parte de la vida normal de la comunidad.  De hecho lo inmundo puede contaminar lo que esta limpio.  Lo santo y lo común (hebreo: kodesh y chol) son otro par de conceptos, pero a diferencia de lo limpio e inmundo que se refiere a un estado de aceptabilidad, lo santo y lo común se refiere a la distinción entro lo que ha sido especialmente separado por YHVH para su uso, y lo que no lo es.  Si bien estos dos pares de conceptos describen diferentes aspectos de la vida, la forma como interactúan entre sí es crucial.  Lo santo también debe ser limpio.  Puesto que YHVH no tolera la inmundicia en Su presencia, hay consecuencias graves cuando algo o alguien que es santo (separado) se vuelve inmundo.  Este es el lente a través del cual necesitamos ver el mundo.   

 

Gota De Amor - Mayo 24/2017

“Y Moisés, con los sacerdotes levitas, habló a todo Israel, diciendo: Guarda silencio y escucha, oh Israel; hoy has venido a ser pueblo de YHVH tu Elohim” (Deuteronomio 27:9)

 

Las Escrituras, empezando por la Torah, los cinco libros de Moisés, demuestran claramente que YHVH no acepta a nadie basado en su estilo de vida.  Y si somos honestos, aceptamos que nuestra fragilidad humana y nuestros fracasos demuestran claramente nuestra falta de excelencia moral y fidelidad personal a YHVH o a cualquier otra persona.  Nuestra condición espiritual no es nada diferente a la de Israel en Egipto.  YHVH envía a Moisés para liberarlos, y al liberar al pueblo de la esclavitud, lo hace su pueblo, un pueblo llamado a vivir bajo los parámetros de YHVH.  Aplica para nosotros hoy en día, sin embargo, tal es nuestra naturaleza, que somos lentos para entender las profundidades de la relación que YHVH ha establecido.  La verdadera espiritualidad de la Torah, exige humildad personal y total dependencia de YHVH, aceptando al mismo tiempo, que la relación correcta con Elohim solo puede darse a través de su provisión de perdón, que antes con Israel era a través de los sacrificios, pero hoy es a través del sacrificio del Mesías.  Y como en los días de Moisés, nosotros que hemos sido rescatados por YHVH a través del Mesías, hemos sido hechos pueblo de YHVH, no por méritos propios, sino por lo que YHVH mismo ha hecho a través de Su Hijo.  Así que, guardemos silencio y escuchemos “Hoy hemos vendido a ser pueblo de YHVH nuestro Elohim”.

 

Quién está en línea

Hay 12 invitados y ningún miembro en línea