“Porque YHVH es Espíritu; y donde está el Espíritu de YHVH, allí hay libertad” (2Corintios 3:17)
Yahushua dijo que había sido enviado a: “pregonar libertad a los cautivos… a poner en libertad a los oprimidos” – Lucas 4:18. Pero en ninguna parte en las Escrituras leemos que formó un ejército y peleo contra los romanos para lograrlo. El no hablaba de libertad física, hablaba de la libertad espiritual, la libertad de la esclavitud del pecado en la que se hallaba el hombre desde Adán. Pero cuando trató de explicarles la libertad que Él ofrecía no le entendieron – “Si vosotros permanecéis en mi Palabra (Torah), seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” – Juan 8:31-32. La forma como YHVH nos hace libres, está claramente explicada en Ezequiel 36:26-27 – “Os daré un corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra” – el Espíritu de YHVH dentro de nosotros es Su Torah en nuestro corazón. La Torah de YHVH es el Espíritu de YHVH, es la Palabra de YHVH, es Yahushua. Y la perfecta libertad es vivir bajo la Torah – “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” – Santiago 1:25. La Torah es la constitución de Reino de Elohim. Es el código de conducta que debe seguir el pueblo de YHVH. Es la ley de la libertad que nos lleva a recibir la promesa. Obedecer la Torah no es legalismo, es andar por el Camino de justicia. Yahushua dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” – Juan 14:15. Si alguien te dice que guardar la Torah es difícil o imposible, la Biblia dice lo contrario – “Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti” – Deuteronomio 30:11. El Ruaj de YHVH dentro de nosotros nos capacita para obedecer. Ahora, no obedeces para ser salvo, obedeces porque eres salvo.
“Porque Yo YHVH no cambio” “Yahushua es el mismo ayer, hoy y por los siglos” (Malaquías 3:6 y Hebreos 12:8)
Hay alrededor de 1.900 denominaciones cristianas en el mundo. Cada una con su propia confesión de fe y estatutos. ¿Es esta división de la que el Mesías habló cuando oró “para que todos sean uno”? NO. Los primeros creyentes eran reconocidos como una secta del judaísmo – “Porque queríamos oír de ti lo que piensas; porque de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella” – Hechos 28:22 (Pablo interrogado por los judíos en Roma). Los primeros creyentes observaban la Torah de Moisés, se apartaron del fariseísmo pero continuaron guardando el Shabbat y las Fiestas. Pablo les advirtió que después de su partida, entrarían lobos rapaces y apartarían al rebaño de la verdad – “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces… y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras si a los discípulos” – Hechos 20:29-30. Rápido, el hombre empezó a cambiar el Camino que el Mesías había confirmado. La historia de la iglesia es deprimente, la forma como se apartó del verdadero Camino está llena de abusos, mentiras, persecución y muerte. Los últimos 2.000 años han sido una lucha dentro del cristianismo. La fe original de un pequeño grupo de judíos creyentes, se ha convertido en la religión popular de las celebridades. Para ser aceptados y que el proselitismo sea más fácil, han adoptado toda clase de música contemporánea y enseñan y predican sermones que hagan sentir bien a la gente, que nadie salga del servicio ofendido. Las mega-iglesias están siempre proclamando asistencia de miles y ofrecen de todo como un club social. YHVH dice que El no cambia. Es decir, Su mensaje, Sus mandamientos, Su plan de salvación, nada cambia, es lo mismo desde la eternidad. Pero siempre ha habido un remanente que lucha por la verdad, que constantemente está buscando en la Torah la guía del Ruaj Hakoddesh que lo proteja y aparte de la apostasía de estos tiempos. Judas 1:3 dice: “me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis por la fe que ha sido una vez dada a los santos”.
“Cuando salgas a la Guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque YHVH tu Elohim está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto” (Deuteronomio 20:1)
YHVH tuvo a Israel por cerca de un año acampando al pie del Monte Sinaí, donde lo preparó para su destino. Allí les dio la Torah, les dio estructura, jerarquía, los organizó no solo para acampar alrededor de Su gloria, sino para marchar en el momento que fuera necesario cambiar de escenario. No dejo cabo suelto, nada quedo a decisión del hombre. A partir del Sinaí, todo sería manejado por YHVH e Israel caminaría por el desierto como el pueblo de YHVH llevado de Su mano. Para que exista una nación, debe haber: una tierra, un pueblo y una constitución. Desde el llamamiento de Abraham, YHVH estaba preparando al pueblo. La tierra ya existía y ahora necesitaba quien la habitara en Su nombre. En el Monte les da la constitución y ahora Israel debía llegar a la tierra y pelear por ella. YHVH se las da como promesa e Israel debía tomar posesión de ella. YHVH advierte al pueblo de que habría guerras, que encontrarían enemigos, pero que en esos momentos recordarán que YHVH estaba con ellos. Hemos aprendido que el viaje de Israel por el desierto es el modelo de nuestro peregrinaje por el mundo, camino a Canaan. Encontramos enemigos, peleamos batallas, aprendemos lecciones en cada parada, y sabemos que YHVH está a nuestro lado llevándonos de Su mano. YHVH nos pide al igual que lo hizo con Israel, no hacer concesiones ni mezclarnos con el enemigo (sistema). Mantenernos separados para El, mantener nuestra identidad como pueblo de YHVH obedeciendo Su Torah y cumpliendo con nuestro llamamiento de mostrarle al mundo Su gloria y llevar a muchos a Su conocimiento.
Hay 11 invitados y ningún miembro en línea