“Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos” (Proverbios 4:26)
Las Escrituras constantemente nos exhorta a andar por los caminos del Señor. Hoy nos exhorta a chequear el camino por donde andamos, porque no requiere de mucho para desviarnos. Una pequeña arena puede lastimarnos los pies e impedirnos caminar bien. Un pequeño hueco en el camino, puede hacernos caer. Nuestro corazón – sentimientos, amor deseos – dictaminan en gran manera nuestra forma de vivir, simplemente porque de alguna manera, nos las ingeniamos para hacer lo que nos agrada. Así que, tenemos que tener cuidado y vigilar que nuestros afectos nos lleven en la dirección correcta. Debemos poner límites a nuestros deseos, poner bozal en nuestra boca, freno en la lengua, cuidar cada paso que demos. No vayamos tras todo lo que veamos y que nos parezca bueno, porque puede no ser bueno para nuestro corazón y nuestro espíritu. Miremos siempre hacia delante, pongamos nuestros ojos en el objetivo principal, no tomemos desvíos tratando de acortar caminos. Los caminos del Señor son claros, llenos de paz y nos conducen al fin deseado por Elohim para nuestra vida.
“Has sido fortaleza al pobre… refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como un turbión contra el muro” (Isaías 25:4)
Isaías lo cubre casi todo aquí. La vida está llena de tormentas, de problemas, calor de las presiones que sufrimos y torrentes de gente sin misericordia que nos oprime física, mental y emocionalmente. Todo esto nos puede destruir, pero podemos correr a nuestra Roca, Refugio y Sombra seguros que allí estaremos a salvo. Nuestro Elohim es todo eso y más. Nos podemos esconder en El cuando las tormentas de la vida lleguen y esperar en El hasta que pasen. El conoce el dolor que sufre cada corazón y puede consolarnos y darnos la luz que necesitamos para salir adelante. El nos da sombra cuando el calor de las presiones llega tratando de ahogarnos y hace que broten de nuestros labios sacrificios de alabanza que glorifiquen Su nombre. El es nuestro refugio, extiende sus brazos y nos toma para que la mano del maligno no nos dañe. No hay mejor lugar para ir y para estar que en El. “Roca mía y castillo mío y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en El confiaré” (Salmo 18:2).
“Solamente esfuérzate y se muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la Torah que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas” (Josué 1:7)
Todo creyente debe saber que la única forma de conocer la voluntad de Elohim es a través de Su palabra y que leerla, estudiarla y meditar en ella es esencial. Pero muchos tratan de buscar la voluntad de YHVH abriendo las Escrituras en los servicios de sus iglesias. Eso es como pertenecer a un equipo de football, no asistir a los entrenamientos, y pretender en el momento del enfrentamiento ganar sin ningún problema. El propósito de las Escrituras es de mostrarnos la luz de YHVH e iluminarnos el camino que El ha trazado para nosotros. Nos enseña los principios, reglas y mandamientos del Reino bajo los cuales todos los hijos de Elohim debemos vivir. Recuerde que un futbolista no lo es por pertenecer a un equipo, sino por haber hecho del football su estilo de vida, y que eso conlleva, disciplina y práctica. Igualmente, no somos hijos de Elohim solo por proclamarlo, ser ciudadano del Reino también involucra disciplina y práctica y lo que YHVH le dijo a Josué, nos lo dice a todos hoy: esforcémonos para hacer conforme a todo lo que está en la Torah, no nos apartemos de ella ni a diestra ni a siniestra y seremos prosperados en todo. Sabremos tomar decisiones sabias, no nos amedrentaremos ante las dificultades porque sabemos que son parte de las prácticas que nos harán fuertes en El.
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