“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15)
Lo contrario sería – “si no guardas mis mandamientos, no me amas” – Nuestra lucha por obedecer, es simplemente la lucha de nuestro corazón por amar. En otras palabras, a medida que nuestro amor por el Padre y por Yahushua crece en nuestro corazón, cumplimos la Torah, ya que el amor a YHVH es la puerta a toda obediencia. YHVH conoce los secretos de nuestro corazón, sabe de nuestra disposición para hacer Su voluntad, y de nuestra rebeldía. Entiende nuestros miedos y se goza cuando percibe nuestra confianza en El. Es allí, en lo profundo del corazón donde se escucha el llamado y donde lo aceptamos o rechazamos. Oro para que YHVH nos de la voluntad para hacer Su Voluntad, el coraje para creer en Su Amor, que nos libre de toda duda y de todo temor. Que fortalezca nuestra confianza en El para proseguir hacía la meta, que no nos concentremos en las promesas, sino en darle gloria a El por el milagro de nuestra vida y por darnos a Yahushua.
“Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la Torah que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas” (Josué 1:7)
Moisés acababa de morir y ahora Josué su sucesor era llamado a guiar al pueblo de Israel dentro de la Tierra Prometida. Tenía que llevar a cabo una acción militar que seguramente involucraba riesgos. YHVH le da palabras de aliento que hasta hoy en día cuando leemos el libro de Josué, retumban en nuestros oídos como propias. Josué fue un gran hombre de YHVH que no se atemorizó y cumplió la labor para la cual YHVH lo había llamado. Al igual que Josué, todos diariamente enfrentamos obstáculos, tal vez no de una guerra física, con un ejército visible, pero si una espiritual con un enemigo tan sutil que a veces es difícil de identificar. Y YHVH así como hizo con Josué, nos ha aperado con Su Torah e igualmente nos pide obedecer, y no apartarnos ni a diestra ni a siniestra. Apartarnos y desobedecer, trae consecuencias nefastas para nuestra vida. Nos impide llegar a ser la persona que YHVH quiere que seamos, nos lleva a vivir una vida en temor y no en confianza bajo los cuidados del Padre y eventualmente esa consciente y racional rebeldía nos llevará lejos del plan de YHVH para nuestra vida y por consiguiente a la muerte espiritual. No nos apartemos ni a diestra ni a siniestra.
“Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra” (Mateo 5:39)
Muchos al leer esta Escritura, creen que YHVH nos está pidiendo ser pasivos e ignorar lo que está pasando. Pero no es lo que Yahushua está diciendo. Volver la mejilla no es ser pasivo, es ser activo. Tan activo, que confunda a tu enemigo. Volver la mejilla es actuar de una forma tan revolucionaria, tan anormal, tan fuera de lo común que confunda a todos al rededor, que confunda al mundo – y lo cambie. Si queremos vencer el mal, debemos dejar de quejarnos de todo, y actuar. Debemos estar dispuesto a caminar la otra milla, a hacer lo inesperado, a responder ante la adversidad con coraje y confianza en Quien ha prometido no dejarnos ni abandonarnos. Si alguien nos ha herido, ofendido, ultrajado, porque estas cosas pasan y seguirán pasando debido a nuestra caída naturaleza, perdonemos, respondamos a todo esto con amor – ¿No fue eso lo que Yahushua hizo por nosotros y cambio nuestra vida?Hagamos del perdón un habito, estoy segura que cambiara vidas, no solo la de aquellos a quienes perdonamos, sino principalmente la nuestra.
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