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Gota de Amor - Agosto 14/2017

“¡Oh, cuanto amo yo tu Torah!  Todo el día es ella mi meditación.  Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos” (Salmo 119:97-98)

 

Sabiduría y conocimiento son dos cosas diferentes.  Dos personas pueden obtener la misma información y llegar a conclusiones diferentes.  Nuestro entendimiento varía, según la perspectiva y la experiencia que tengamos del asunto.  Cuando decidimos escalar una montaña que creíamos familiar, podemos darnos cuanta a mitad de la montaña que es imposible llegar a la cima, por ese camino, mientras que otra persona con experiencia, inicia su escalada por el lugar que creíamos más largo y difícil, y termina llegando primero.  El problema con la vida, es que podemos mirar a las circunstancias que prevalecen a nuestro alrededor, y sentirnos perdidos sin saber que hacer, que acción tomar.  Nuestro conocimiento es limitado, nuestra perspectiva no es perfecta y no tenemos la experiencia adecuada.  Lo que nos hace falta es sabiduría para saber que hacer.  Podemos tener los hechos, estar frente a las circunstancias, pero no tenemos la sabiduría para saber que hacer con ellos.  Pero hay Alguien que tiene todo el conocimiento, Su perspectiva de los eventos y circunstancias es siempre justa y correcta, Elohim, el Padre Eterno, quien no está limitado por los horizontes de nuestra experiencia.  Necesitamos recibir instrucciones directas de El.  Su sabiduría es esencial si queremos caminar seguros por este mundo caído donde el enemigo trata constantemente de desviarnos.  Con Su sabiduría seremos más sabios que nuestros enemigos.  El nos guía paso a paso.  

 

Gota de Amor - Agosto 13/2017

“Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” (Génesis 12:1-2)

 

La orden de YHWH a Abraham era prácticamente de dejar toda la influencia negativa de su pasado y empezar una nueva vida con El.  Este importante paso fue el comienzo de la prueba de Abraham cuando YHWH empezó a hacer la transformación de Abram a Abraham.  Es igual a cuando nosotros aceptamos a Yahushua como Adonai de nuestra vida, y a la Torah como guía de nuestra transformación.  Tan pronto entramos en pacto con YHWH, debemos dejar atrás nuestro pasado y todas sus negativas influencias.  Es difícil, y muchas veces tenemos que dejar amigos y hasta miembros de familia debido a su influencia.  Y con relación al Shabbat, tal vez tenemos que dejar nuestro pasatiempo favorito.  Debemos estar dispuestos a dejar muchas cosas para empezar la transformación y poder descubrir lo que Adonai tiene para nosotros.  “No of conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de YHWH, agradable y perfecta” – Romanos 12:2.  Con la obediencia viene la bendición.  Por Abraham no preguntar “por qué” y obedecer la orden de YHWH, nosotros estamos donde estamos hoy.  Nuestro Mesías es la simiente de Abraham.  ¿Fue Abraham perfecto? No, cometió errores.  Y esto nos muestra que Adonai puede tomar a un ser humano imperfecto y usarlo para su propósito y gloria. Igualmente hará con nosotros si simplemente hacemos lo que Adonai nos pide sin hacer preguntas.  Podemos impactar no solo nuestras vidas, sino también las de aquellos a nuestro alrededor.  Con seguridad no impactaremos como Abraham, Moisés o David, pero podemos influenciar nuestra familia, comunidad y aún el mundo mientras como siervos nos preparamos para el regreso del Mesías.  Recordemos que; aquello que tememos perder o dejar, es nuestro dios.  Así que, si perderlo todo no nos preocupa con tal de cumplir nuestro deber y obedecer a YHWH, con seguridad Yahushua es nuestro Adonai.  

 

Gota de Amor - Agosto 12/2017

“Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras” (Salmo 103:7)

 

Cuando Adán y Eva pecaron, YHVH los echó del paraíso llamado Edén.  Ellos empezaron a deambular en busca de redención en un desierto de separación producido por su pecado.  Desde ese momento, el hombre ha continuado en esa búsqueda.  Esa búsqueda, los llevó más lejos de YHVH y de esa anhelada redención.  Elohim sabía que eventualmente El tendría que buscar al hombre y enseñarle el Camino de nuevo.  Cuando Elohim saca a Israel de Egipto, lo lleva al Sinaí para mostrarles su destino.  Allí se revela a ellos y les presenta una alternativa, un estilo de vida que les daría esperanza y los guiaría a la vida eterna, a una comunión con su Creador.  Les dio un propósito, un destino.  YHVH les dio un trabajo para hacer, debían construir un tabernáculo, un lugar de descanso, de sanidad, de limpieza, de íntima comunión con El.  Tal vez el pueblo no se dio cuenta que ese tabernáculo sencillo, era su esperanza, era el camino de regreso al paraíso.  Fuera de ese tabernáculo, había calor, había un desierto desolador lleno de serpientes, escorpiones y los temibles Amalecitas.  Dentro del tabernáculo estaba la redención, la limpieza, la vida, el alimento, todo lo que los guiaría a la presencia del Elohim de Israel – era la sombra de la Nueva Jerusalén.  David lo entendió y dijo: “Sus caminos notificó a Moisés”.  David sabía que ese tabernáculo, cuyo modelo le fue mostrado a Moisés en el Monte, era el Camino de YHVH.  La historia de los hijos de Israel, es tu historia y la mía.  Es ambas, la historia antigua y la nueva, es una historia eterna.  La necesidad del hombre, y el mensaje de redención, es el mismo ayer y hoy.  El plan que Elohim le dio al pueblo de Israel en el desierto, es el mismo que nos da a nosotros hoy.  El tabernáculo (Yahushua) sigue en pie, el Camino que el pueblo de Israel no encontró en ese entonces, ha sido delineado en Yahushua y abierto para todos hoy.  

 

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