“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” (Génesis 3:7)
Cuando Adán y Eva comieron del árbol que YHVH les había prohibido, se dieron cuenta de su desnudez, se escondieron de YHVH y se cubrieron con hojas de higuera. Ellos pudieron haber Ir a YHVH y confesar su pecado. Un simple vistazo al maravilloso lugar que YHVH les había dado para habitar, debió ser suficiente para entender que de Él nadie se puede esconder y que en Su sabiduría, El sabría cómo manejar su alterado plan con justicia. Pero ellos escogieron otra alternativa y al esconderse de YHVH crearon el primer proyecto HTM (Hazlo Tu Mismo). Buscaron como ocultar su culpa y su desnudez, en vez de buscar sanidad para su ya contaminado corazón y su condición de pecado. Ellos buscaron un chivo expiatorio a quién culpar, en vez de aceptar su propio pecado. Hoy en día no es nada diferente, muchos usan la religión, los rituales, tales como ayunos, devocionales, penitencias, etc., como medios para esconder los síntomas de una mal relación con Elohim, de una vida fuera de los parámetros de YHVH, y no aceptan que la única manera de resolver el problema del pecado, es a través de la obra redentora de nuestro Mesías Yahushua. “Y YHVH Elohim hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” – Génesis 3:21. Finalmente YHVH cubrió la desnudez de Adán y Eva. La piel de un cordero sacrificado cubrió su desnudes y cubre la tuya y la mía.
“Os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26-27)
Este es el Nuevo Pacto (Jeremías 31:31 y 33). No existe un Antiguo Pacto obsoleto y echado a la basura, (“Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio” (1Juan 2:7) lo que hizo al Antiguo Pacto imposible en determinado momento no fueron los estatutos, mandamientos y preceptos de YHVH, sino el corazón del hombre. YHVH es el mismo ayer, hoy y por los siglos, e igualmente lo es Su Palabra, Sus mandamientos, Sus condiciones. Ahora no tenemos excusa, YHVH en Su misericordia cambia el corazón de piedra por un corazón de carne, a todo aquel que le permita poner dentro de él Su Espíritu y ya no podrá decir que vivir bajo los parámetros de YHVH es imposible. Esta es la verdadera Gracia, no la gracia barata que te ofrecen haciéndote creer que una simple oración será tu tiquete de salida del infierno. No, YHVH demanda más. La vida dentro del Reino exige compromiso, y nosotros como ciudadanos del Reino, tenemos deberes y responsabilidades para con YHVH, los demás y nosotros mismos. Nuestro paso por esta tierra viviendo bajo los preceptos de YHVH son un ensayo para cuando nuestro Mesías reine en medio nuestro y este sistema como tal desaparezca y junto con él, sus corruptos líderes y métodos.
“El reino de los cielos es semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas…” (Mateo 25:1)
La parábola de las diez vírgenes es bastante enigmática e intrigante. Parece ser la historia de un gran drama y romance, pero lo más importante es la advertencia y la información que ésta da al pueblo de Elohim concerniente a los tiempos finales. Habla de cinco vírgenes prudentes y cinco insensatas. Si todas ellas representan a los creyentes, ¿por qué la división? Parece indicar que hay dos grupos de creyentes en la congregación de los santos, y si es así, ¿qué los diferencia? “Lámpara de YHVH es el espíritu del hombre, el cual escudriña lo más profundo del corazón” – Proverbios 20:27. Todas las vírgenes llevaban lámparas y si la lámpara de YHVH es el espíritu del hombre, debe haber algo más profundo que diferencie estos dos grupos. Más adelante en la parábola vemos que el problema que las vírgenes insensatas tuvieron cuando se acercó el momento de recibir al esposo fue la ausencia de aceite en sus lámparas – versículos 3 y 8. Salmo 23:5 – “Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”. El aceite es símbolo de la presencia del Ruaj HaKoddesh (Espíritu Santo), el cual según proverbios 20:27, escudriña lo más profundo del corazón y nos da testimonio no solo de lo cercano que está el regreso del esposo, sino también de nuestra condición y preparación para recibirlo. Todo creyente en Yahushua sabe de su regreso, pero solo aquellos que tienen su lámpara llena de aceite, reconocen los tiempos y se preparan. Esa es la diferencia. Hoy en día muchos siguen diciendo: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Siempre ha habido guerras, hambre, pestilencia. “Cuando anochece, decís: buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana, hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, mas las señales de los tiempos no podéis” – Mateo 16:2. Palabra dura, preparémonos para que no sea aplicada a nosotros.
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