“Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh YHVH, tu la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano” (Salmo 139:4-5)
Cuando un niño pequeño llega donde el papá a contarle un montón de cosas y oye al papá decirle; “yo se hijo, yo entiendo”, el niño se siente seguro y feliz de que papá lo sepa todo. Igual nosotros cuando llegamos donde nuestro Padre Celestial con tantas oraciones y necesidades, y hablamos tanto rogando y rogando, se nos olvida que El sabe lo que vamos a pedir, conoce nuestras necesidades, sabe por lo que hemos pasado, sabe que hemos sido heridos, lastimados, conoce nuestros sueños y esperanzas para el futuro, para nuestra familia, nuestra vida. También conoce el dolor de aquellos que no han tenido el amor de un padre natural, sabe como abrazarlos y restaurar lo que fue perdido. Conoce nuestras alegrías, nuestro dolor, nuestras victorias y derrotas. Si estamos en el suelo nos recoge y sabe que Lo amamos. Así, que cuando vayamos a El, no tenemos que hablar tanto, podemos guardar silencio y adorarlo en quietud porque El lo sabe todo y aunque conoce nuestro pasado, presente y futuro, y sabe las veces que hemos fallado y las que vamos a fallar, aún así, Su amor nos cubre y abraza. “Señor, acércanos a ti, no nos sueltes. Tú eres el deseo de nuestro corazón, nada ni nadie puede tomar tu lugar, permítenos sentir el calor de Tus brazos. Ayúdanos a encontrar el camino, vuélvenos a Ti”
“Estad quietos y conoced que yo soy YHVH; seré exaltado entre las naciones, enaltecido seré en la tierra” (Salmo 46:10)
La vida parece más congestionada y demandante que nunca. ¿Qué dice la Torah al respecto? El reposo fue idea de Elohim como parte de Su creación. Aún las estaciones descansan, El exigió que se dejara descansar la tierra y así como separó un día para el hombre, separó un año para la tierra. Parece que hay una conexión entre el reposo y vivir en la tierra prometida y recibir Su herencia. “Mi presencia irá contigo y te daré descanso” (Éxodo 33:14). Pero YHVH no solo quiere que reposemos de nuestras labores, sino que reposemos y confiemos en El. Podemos trabajar y trabajar y conseguir cosas, más no descansar. El mundo entiende por descanso, tener vacaciones, pero, para nosotros descansar es buscar a Elohim y en El encontrar el verdadero reposo. Yahushua dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). El verdadero reposo es obedecer sus mandamientos y seguir Su camino. Es temer a Elohim, es reposar y confiar en El por lo que El es, Job dijo: “¿No es tu temor a Dios tu confianza? ¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?” (Job 4:6). Reposemos en El, pues solo YHVH conoce nuestro corazón y sus motivaciones y nos dará el descanso que necesitamos. SHABBAT SHALOM
“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas; cisternas rotas que no retienen agua” (Jeremías 2:13)
A través del profeta Jeremías Elohim reduce a dos los males que el pueblo hizo al apartarse de El, aunque fueron muchas las atrocidades que ellos cometieron alejados de Elohim. Primero abandonaron la verdadera fuente de vida; y segundo trataron de generar su propia fuente. Elohim usa la necesidad del agua física como parábola de la necesidad del agua espiritual, la cual sostiene a Su pueblo en los altibajos de la vida. A lo largo de la historia, el hombre ha buscado fuentes espirituales alternas a Elohim y Su Torah, fuentes que abarcan desde la idolatría hasta la inmoralidad sexual, llevando al hombre hasta el punto en que declaran a lo bueno malo y a lo malo bueno. Elohim ha provisto todo lo necesario para vivir en una relación de pacto con El, pero el orgullo que hay en el corazón del hombre siempre lo lleva a construir caminos alternos. Al final, esta es la base de todo sistema de fe alterno, falsa religión u orden moral que se ha levantado y que se practica en la faz de la tierra. Es fácil mirar a los tiempos de Jeremías y decir: ¿Cómo pudieron hacer eso? Pero lo que necesitamos hacer es mirar nuestra generación y ver que no somos diferentes, que el hombre sigue cavando cisternas rotas y sigue teniendo la misma sed. Pidámosle a Elohim que nos proteja para que jamás busquemos fuentes alternas a El.
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