“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jeremías 17:9)
En todos los ámbitos de la vida, la gente se ve a través de lentes color rosa pintados por el orgullo. Por naturaleza, no podemos vernos a nosotros mismos en nuestro verdadero carácter orgulloso. Maximizamos nuestra importancia y bondad, y minimizamos nuestros defectos, falta de carácter e indisciplina, no vemos el pecado. Esto es lo que Nehemías dice en esta escritura. Es natural que una persona proteja su dignidad, luche por sus derechos, y preserve su orgullo ya que el corazón natural está lleno de egoísmo y pecado. La crítica es inútil porque pone a la persona a la defensiva y generalmente lo lleva a justificarse así mismo, porque hiere su orgullo, su sentido de importancia y despierta resentimiento. Pero, con nuestro orgullo intacto, NUNCA entraremos a la Tierra Prometida, ya que solo es el futuro hogar de aquellos que pasan por el valle de la humillación y salen sumisos, rendidos, humillados y entregados totalmente a YHVH, desconfiando de sí mismos, y confiando plenamente en el Todopoderoso Elohim.
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