“En la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. (Salmo 57:1)
A nadie le gusta ser quebrantado, pero no podemos ignorar que sus beneficios son maravillosos para nuestro crecimiento espiritual. El ser quebrantado nos da una perspectiva completamente diferente del plan de Elohim para nuestra vida. El tener una vida llena de bendiciones ininterrumpidas causa un efecto bien interesante en la gente, empiezan a creer que YHVH solo existe para ellos, y que tanta bendición es ser aceptado ante YHVH, ignorando que cuando no dejamos que Elohim nos quebrante, El nos deja solos, y muchos simplemente acumulan como resultado de sus propios medios adquisitivos, que no tienen nada que ver con la aprobación de YHVH. Esa distorsionada visión le rompe el corazón a YHVH y nos aparta cada día más de Él y de la verdadera bendición de conocerlo como El es. Así que el único remedio para la auto-idolatría, es el quebrantamiento. Cuando YHVH dice NO, cuando quita en vez de dar, cuando divinamente maneja lo que tenemos, cuánto tenemos, y por cuánto tiempo lo vamos a tener, esta ayudándonos a mantener nuestros ojos en El. No despreciemos el quebrantamiento, reconozcámoslo como la voz del Padre Celestial llamándonos a refugiarnos en Sus amorosos brazos.
“En YHVH he confiado; ¿cómo decís a mi alma que escape al monte cual ave?” (Salmo 11:1)
Creo que la mayoría de ustedes están de acuerdo conmigo en que la frase “confiar en Dios” se ha vuelto frase de cajón. La decimos con tanta facilidad, es como la salida más rápida que usamos cuando alguien en tribulación viene a nosotros. Y el concepto es bien claro, si confiamos en YHVH, las cosas toman otro color, pero seamos sinceros, ni nosotros mismos cuando nos encontramos en esos momentos difíciles tenemos el valor de dejar todo en las manos de YHVH y poner toda nuestra confianza en El. “Confiar en Dios” es más que una simple frase, es dejar, soltar, abandonar, es no buscar mas nuestras propias soluciones y entregarle todo a El, y pedirle que nos de el valor de hacerlo, la fortaleza y el dominio propio para no volver a tomar las cosas en nuestras manos, el coraje para enfrentar nuestros miedos y la sabiduría y fe que necesitamos para confiar nuestra vida en Sus manos, creyendo firmemente que nadie más puede darnos dirección y fortaleza para enmendar, construir de nuevo tal vez sobre cenizas y seguir adelante.
“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26)
Debido a que somos individuos únicos, tenemos diferentes puntos de vista y los desacuerdos puede ocurrir en cualquier relación. Cuando un conflicto aparece podemos manejarlo ya sea negativa o positivamente. Bajo presión descubrimos nuestras faltas y debilidades como la irresponsabilidad, la hipersensibilidad, el perfeccionismo y aun si tenemos tendencia a la depresión o no. Ahora, ¿qué causa una discusión y daña la unión en cualquier relación? ¿Cosas grandes o pequeñas? Por lo regular son pequeñeces, y tenemos que admitir que la mayoría de nuestros problemas se deben a que no aceptamos los puntos de vista de los demás y creemos que la gente o aquellos que amamos deben ver la vida con todos sus ires y venires, como la vemos nosotros. Aparte de esto, está el hecho de si me siento amado(a) o abandonado(a). Entonces, ¿qué hacer cuando nos hallemos en medio de un desacuerdo? La Biblia nos enseña que debemos tratar con el asunto en forma positiva. Podemos sentir ira y creer que la otra persona actuó mal, pero una reacción negativa como: ventilar los defectos del uno al otro, retirarse en medio de la discusión, guardar silencio cuando hay que dar explicaciones, puede ser destructivo en una relación. La Biblia dice: en tu ira no peques. Busquemos siempre construir no destruir.
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