“A sus ovejas llama por nombre” (Juan 10:3)
Es posible saber todo sobre doctrina y no conocer a YHVH. El alma está en peligro cuando el conocimiento doctrinal sobrepasa el toque íntimo con nuestro Adonai. ¿Por qué lloraba Maria? Para ella la doctrina era como la hierba bajo sus pies. Cualquier fariseo habría avergonzado a Maria doctrinalmente, pero había algo que ellos no podían ridiculizar en ella, y era el hecho de que Yahushua había echado siete demonios fuera de ella. Maria, “vio a Yahushua de pie y no sabía qué era El…”, pero tan pronto escucho la voz, supo que ella tenía una historia con aquel que había hablado. “Maestro”. ¿Tenemos nosotros una historia personal con Yahushua? La señal del discípulo, es una íntima conexión con Él, un conocimiento de Yahushua que nada lo puede sacudir.
“El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios” (Juan 7:17)
La regla de oro para el entendimiento espiritual no es la inteligencia sino la obediencia. Si el hombre quiere conocimiento científico, su guía es la curiosidad intelectual; pero si quiere comprender las enseñanzas de Yahushua, sólo puede lograrlo por medio de la obediencia. Si las cosas son oscuras para mí, seguro hay algo malo en mí. La oscuridad intelectual es producto de la ignorancia, la oscuridad espiritual es producto de la desobediencia. Ningún hombre recibe una palabra de YHVH sin que se le ponga a prueba inmediatamente. Desobedecemos y luego nos preguntamos porque no crecemos espiritualmente. Las enseñanzas de Yahushua confrontan nuestra vida. No podemos engañar a YHVH. El Espíritu de YHVH nos hace sensibles a cosas que nunca imaginamos.
“Por la fe… Abraham obedeció y salió sin saber a donde iba” (Hebreos 11:8)
¡El Señor ha llenado la vida de enigmas, problemas y misterios, de emoción y de suspenso para presentar un reto a nuestro intelecto, a nuestra espiritualidad, a nuestra fe y a nuestra confianza en en EL, y para motivarnos a querer hallar soluciones! Cuando quiere hacernos ver Su voluntad, a veces nos enfrenta con enigmas desconcertantes. Nos habla con acertijos y misterios, pero casi siempre nos da la punta del hilo para encontrar la respuesta. Prefiere que busquemos por nosotros mismos, pues eso pone en ejercicio nuestra fe en Él. Demostramos confiar en Él cuando obedecemos a pesar de que ignoremos que nos espera al final del camino. ¡Tal vez no veamos la salida, pero sabemos que YHVH cumplirá sus promesas!
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