“Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si YHVH es Elohim, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra” (1Reyes 18:21)
El Monte Carmelo es uno de los sitios más hermosos de Israel. La palabra “Carmelo” en hebreo significa: Viñedo de Elohim. Fue en la cima del Monte Carmelo donde Elías confrontó a los profetas del rey Acab y donde retó al pueblo de Israel a escoger entre YHVH y Baal. Y el pueblo no respondió nada. Estaba contento parado en la cerca, no le interesaba ir a un lado o al otro, era mas fácil no tomar decisiones y seguir mirando a los dos lados. Algunos piensan que escoger puede crear división y confrontación, pero estar parado en la cerca y no escoger lado, nunca ha sido una opción para el pueblo de YHVH. Somos o no somos, eso era lo que Elías le pedía al pueblo que hiciera. YHVH demanda que tomemos una decisión, no podemos andar entre dos aguas, no podemos pretender servir a YHVH y andar contaminados con el sistema. Deuteronomio 11:26 – “He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición...”. Josué en su discurso de despedida le dijo lo mismo al pueblo – Josué 24:15 – “Y si mal os parece servir a YHVH, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a YHVH”. Diariamente tenemos que tomar decisiones, unas simples, otras más complejas, pero la decisión de servir a YHVH o andar entre dos aguas, tiene repercusiones eternas. Estar parado en la cerca mirando a los dos lados no es una opción para el pueblo de YHVH. Escoge hoy.
“Habéis, pues, de serme santos, porque yo YHWH soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos” (Levítico 20:26)
La palabra “santo” es Hebreo es, Kaddosh que significa: Apartado / separado. Cuando leemos el Tanaj o Antiguo Testamento, encontramos muchas cosas y aún lugares que fueron separados, Kaddosh. El Tabernáculo y todos sus utensilios eran kaddosh, para el servicio a YHWH. Elohim nos manda a ser kaddosh, pueblo separado para El. Nos llama a hacer separación en nuestra vida, y a vivir una vida agradable a Él, es imposible permanecer en nuestra vieja manera de vivir una vez hemos tenido un encuentro con nuestro Mesías Yahushua y hemos entrado en el vínculo del Pacto con YHWH, debemos ser kaddosh. La separación a la que Elohim llama a su pueblo, cubre todas las áreas de nuestra vida, desde actitudes, manera de tratar a los demás, como comer, como plantar, que celebrar, hasta como adorar. Nos ha dado un código de conducta que cubre todo, no hay ni un solo cabo suelto. Leer Levítico 19. Llevar una vida separada y recta no es opcional para quienes hemos entrado a ser parte del pueblo de Elohim. Las naciones que precedieron a Israel en la tierra prometida, fueron vomitadas de la tierra por practicar todo tipo de abominaciones. YHWH pide a su pueblo separarse de todo lo que las demás naciones practican y prohíbe aun preguntar por sus costumbres y dioses. Las prácticas y costumbres del mundo traen odio, enfermedad, dolor y muerte, por eso Elohim nos pide separarnos. Ser separado, requiere hacer distinciones. Pero no tenemos que adivinar como separarnos, la Torah nos da todas las instrucciones sobre cómo Elohim quiere que vivamos, y las separaciones y distinciones que debemos hacer. Todo aquel que ama a Elohim con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas, persistirán en caminar kaddosh, en ir por las sendas correctas, y en ser kaddosh porque Elohim es Kaddosh.
“Os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26-27)
Este es el Nuevo Pacto (Jeremías 31:31 y 33). No existe un Antiguo Pacto obsoleto y echado a la basura, (“Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio” (1Juan 2:7). Lo que hizo al Antiguo Pacto imposible en determinado momento no fueron los estatutos, mandamientos y preceptos de YHVH, sino el corazón del hombre. YHVH es el mismo ayer, hoy y por los siglos, e igualmente lo es Su Palabra, Sus mandamientos, Sus condiciones. Ahora no tenemos excusa, YHVH en Su misericordia cambia el corazón de piedra por un corazón de carne, a todo aquel que le permita poner dentro de él Su Espíritu y ya no podrá decir que vivir bajo los parámetros de YHVH es imposible. Esta es la verdadera Gracia, no la gracia barata que te ofrecen haciéndote creer que una simple oración será tu tiquete de salida del infierno. No, YHVH demanda más. La vida dentro del Reino exige compromiso, y nosotros como ciudadanos del Reino, tenemos deberes y responsabilidades para con YHVH, los demás y nosotros mismos. Nuestro paso por esta tierra viviendo bajo los preceptos de YHVH son un ensayo para cuando nuestro Mesías reine en medio nuestro y este sistema como tal desaparezca y junto con él, sus corruptos líderes y métodos.
Shalom
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