“Porque esto es lo que YHVH nos ha ordenado hacer: 'Yo te he puesto como luz a las naciones, a fin de que seas de salvación hasta lo último de la tierra” (Hechos 13:47)
Es claro el significado de esta declaración concerniente a nuestro destino. Pero no solo incluye lo que debemos hacer, sino también lo que debemos ser. Yahushua nos llama a mostrar algo que por naturaleza no tenemos, es decir, si no hemos experimentado una relación con YHVH es imposible tener luz en nosotros, así que, lo que primero debemos hacer es acercarnos a EL y recibir la luz de Su salvación para luego ir y ser luz (Su luz) a los demás. El nos llama a mostrarle al mundo algo de Su carácter, de hecho, este llamado es la base de nuestro verdadero destino. Las actividades de nuestro caminar como creyentes son muy importantes, pero nada comparado con el carácter, los frutos de su presencia en nosotros que debemos manifestar. Aunque sabemos que nadie en el mundo puede manifestar completamente la plenitud de Yahushua, su pueblo en la tierra está llamado a revelar Su carácter en nuestra vida, acciones, palabras, si dejamos que Su Ruaj (Espíritu) en nosotros cambie nuestros corazones
“Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” (Génesis 12:1-2)
La orden de YHWH a Abraham era prácticamente de dejar toda la influencia negativa de su pasado y empezar una nueva vida con El. Este importante paso fue el comienzo de la prueba de Abraham cuando YHWH empezó a hacer la transformación de Abram a Abraham. Es igual a cuando nosotros aceptamos a Yahushua como Adonai de nuestra vida, y la Torah como guía de nuestra transformación. Tan pronto entramos en pacto con YHWH, debemos dejar atrás nuestro pasado y todas sus negativas influencias. Es difícil, y muchas veces tenemos que dejar amigos y hasta miembros de familia debido a su influencia. Y con relación al Shabbat, tal vez tenemos que dejar nuestro pasatiempo favorito. Debemos estar dispuestos a dejar muchas cosas para empezar la transformación y poder descubrir lo que YHVH tiene para nosotros. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de YHWH, agradable y perfecta” – Romanos 12:2. Con la obediencia viene la bendición. Por Abraham no preguntar “por qué” y obedecer la orden de YHWH, nosotros estamos donde estamos hoy. Nuestro Mesías es la simiente de Abraham. ¿Fue Abraham perfecto? No, el cometió errores, pero fue instrumento de YHVH para su gloria. Igualmente hará con nosotros si simplemente hacemos lo que YHVH nos pide sin hacer preguntas. Podemos impactar no solo nuestras vidas, sino también las de aquellos a nuestro alrededor. Con seguridad no impáctaremos como Abraham, Moisés o David, pero podemos influenciar nuestra familia, amistades o comunidad. Recordemos que; aquello que tememos perder o dejar, es nuestro dios. Así que, si perderlo todo no nos preocupa con tal de cumplir nuestro deber y obedecer a YHWH, con seguridad Yahushua es nuestro Adonai.
“¿Quién es YHVH para que yo oiga Su voz?” (Exodo 5:2)
Faraón le hizo esta pregunta a Moises cuando Moisés se presento delante de él demandando dejar ir al pueblo de Israel a Adorar a su Elohim. Elohim le demostraría a Faraón quién era El, y el pueblo de Israel debía entender que su liberación tenía un costo. YHVH a través de las plagas ejecutó juicio contra todos los dioses egipcios. Hoy en día encontramos gente como el Faraón, haciendo la misma pregunta. Ya sean religiosos pluralistas como los egipcios, ateos, gnósticos, o simplemente muy ocupados para prestara atención a Elohim. Como seguidores del Elohim Todopoderoso, debemos compartir el plan de Redención de YHVH con todos aquellos que han endurecido su corazón contra Elohim. YHVH continua confrontando los dioses actuales con Su Justicia y Poder. Ya no son en forma de becerros de oro, sino más sutiles, pero igualmente esclavisantes. “Inclinada vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno…” — Isaías 55:3.
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