“El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento” (Proverbios 15:32)
Algunas de las lecciones más importantes que he aprendido en mi vida, han sido a través de mis errores. Han sido dolorosas en su momento, pero cuando miro atrás y veo los frutos le doy gracias a Elohim por no haberme atajado cuando iba cuesta abajo, haberme permitido tocar fondo, poder mirar hacia arriba y buscar su mano que me levantó con misericordia y amor, mostrándome mi error, corrigiéndome, consolándome y ayudándome a poner en pie de nuevo. A esto le llamo la disciplina del amor. Cuando un niño está aprendiendo a caminar, el deseo de los padres es que lo logre sin caerse, es duro ver cuando cae y se lastima, pero es imposible no caer. Ya en su adolescencia, caerá de nuevo, pero será diferente y ahí, el hijo necesita corrección y disciplina. Ser corregido y disciplinado justamente es bueno, aceptar la corrección y disciplina es mejor, aunque duela. Las lecciones que se aprenden a través de la disciplina permanecen para siempre. Elohim es el mejor Padre. El sabe cuando necesitamos aliciente y cuando necesitamos la disciplina del amor. El no quiere que nos perdamos las lecciones vitales que nuestros errores nos dan para la vida. Cuando esto suceda, no nos rebelemos a Su disciplina de amor, démosle gracias por cuidar de nosotros y ayudarnos a crecer y madurar en El.
"Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra... " (Génesis 1:26)
Cuando YHVH creó el mundo, le dio dominio sobre la tierra al hombre. Le dio autoridad sobre todo ser viviente. YHVH creó algo maravilloso y le dio autoridad sobre Su creación a un ser débil, fue una decisión muy arriesgada. La tierra fue de dominio del hombre. El salmo 115:16 lo confirma, "Los cielos son los cielos de YHVH, y ha dado la tierra a los hijos de los hombres". Adán y Eva pronto cedieron su precioso regalo a satanas, al desobedecer a YHVH. Para entender la seriedad de esta acción, necesitamos comprender el siguiente principio: "cuando acepto la opinión de alguien, estoy dejando que esa persona influencia mi vida y cuando me someto a alguien, le estoy dando autoridad sobre mi vida". Cuando Eva acepto la mentira de satanás sobre YHVH, dejo que la influenciara, y cuando comió del árbol se sometió a su autoridad. El sistema, reino de satanas, puede influenciarnos fácilmente y si aceptamos sus sugerencias, terminamos violando la Torah, desobedeciendo a YHVH y créame las consecuencias pueden ser tan nefastas como en el caso de Adán y Eva. Ellos terminaron separados de su creador. Que no nos ocurra lo mismo. Selah
"YHVH no es un simple mortal para mentir y cambiar de idea. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?" (Números 23:19)
Muchos piensan que orar es la forma para hacer que YHVH cambie de idea, y si muchos mas se unen a la oración, pues eventualmente YHVH termina respondiendo sus peticiones. Números 23:19 es bien claro. El ser humano cambia de idea constantemente, pero YHVH no. La única posible excepción es cuando Abraham intercede por Sodoma, pero eventualmente YHVH termina destruyéndola porque no habían ni 10 justos. YHVH no cambio de idea, al contrario Abraham finalmente entendió que la justicia de YHVH debía llevarse a cabo. Lo cierto es que Su voluntad para nosotros siempre es lo mejor. Nuestra oración debe ser dirigida a buscar Su voluntad en todo asunto y aceptarla. Orar para que YHVH cambie de idea o haga lo que nosotros creemos que es lo mejor, es una perdida de tiempo. El propósito de la oración es aceptar Su voluntad y aceptar Su voluntad significa que le damos toda autoridad para decidir que es lo mejor para nosotros y para nuestra vida. "Hágase Tu voluntad"
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