“Porque así dijo YHVH: cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitare, y despertare sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar” (Jeremías 29:10)
El versículo que sigue después de este es uno que muchos desean escuchar y proclamar – “Porque yo se los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice YHVH, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperas” – Pero antes de que el maravilloso plan de YHVH de regresarlos a la tierra prometida se hiciera efectivo, el pueblo de Israel tuvo que soportar 70 años de cautiverio, durante los cuales clamaron y lloraron esperando la promesa de regresar. No es que YHVH siempre antes de bendecirnos, nos azote, es que a veces la única manera de aprender y obedecer es por el camino duro de la disciplina. YHVH a veces permite que el sufrimiento toque nuestra puerta, porque es de la única manera que lo buscamos con todo el corazón, que clamamos por ser liberados. Y YHVH eventualmente lo hará, ya sea sanándonos, quitando de nuestro camino los obstáculos mientras estamos en esta vida, o llevándonos a Él, a una libertad más gloriosa, o permitiéndonos que la prueba haga su obra completa de moldear nuestro carácter.
“YHVH es la porción de mi herencia y de mi copa; tu sustentas mi suerte” (Salmo 16:5)
Después de la muerte de Moisés, Josué fue el encargado de entrar al pueblo a la tierra prometida y de repartir la tierra. Cada tribu recibió su porción de heredad, excepto la tribu de Levi – “Y YHVH dijo a Aaron: de la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad…” – Números 18:20. “Pero los levitas ninguna parte tienen entre vosotros, porque el sacerdocio de YHVH es la heredad de ellos” – Josué 18:7. Las tribus recibían su porción y ese era su sustento, su tierra, su posesión. 1 Pedro 2:9 dice que somos real sacerdocio, así que nuestra heredad es YHVH, nuestra porción, El es suficiente para nosotros, es nuestro sustento, nuestro médico, nuestro consuelo, nuestra guía, nuestra torre fuerte y refugio. Toda nuestra vida depende de El porque: “en El vivimos y nos movemos y somos” – Hechos 17:28. Él es la porción de nuestra herencia, podemos ir a Él, seguros de que tendrá cuidado de nosotros, nunca nos dejará ni nos abandonará. Selah
“Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a YHVH su Elohim, y a David su rey; y temerán a YHVH y a su bondad en el fin de los días” (Oseas 3:5)
Una oración que frecuentemente se escucha al final de los servicios de los judíos ortodoxos es: “Ani Ma'amin” que significa “Yo creo”. La oración completa es: “Yo creo con perfecta fe en la venida del Mesías; y aunque se tarde, yo espero cada día su venida”. Yahushua no lleno las expectativas de los fariseos en su primera venida porque estaban celosos de él y estaban enfocados en un rey victorioso, en el “Meshiach ben David”, que reinaría desde el trono de David, traería juicio sobre los inicuos y restauraría el templo y el reino a Israel. Pero, aunque se perdieron la primera venida del verdadero Mesías, ellos siguen alimentando la esperanza de su venida. A pesar del exilio, de la persecución siguen con la esperanza de que un día vendrá y restaurará todas las cosas. Si ellos en medio de todo siguen esperando, ¿cuánto más nosotros que ya conocemos al verdadero Mesías y que sabemos que regresará porque Él lo ha prometido, debemos perseverar en dicha esperanza? Él ha resucitado de entre los muertos – Yahushua, nuestra “esperanza de gloria”. Mientras la tierra continúa rugiendo, mantengámonos enfocados donde debe ser. El vuelve pronto – “¡Ven Adonai Yahushua!”
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