“Y matasteis al Autor de la vida, a quien YHVH ha resucitado de los muertos…” (Hechos 3:15)
Hay dos maneras de ver la vida. La primera es: “Yo creo mi propio futuro”. El poeta ingles W.E. Henley dijo: Yo soy el dueño de mi destino – soy el capitán de mi alma. Así que, si soy mi propio amo, encajo perfectamente en el sistema actual, ya que la sociedad enseña a creer en uno mismo, a creer que tu puedes ser lo que quieras ser. La segunda: Reconoce que alguien mas esta escribiendo la historia de mi vida. En Colosenses 1:16-16 – dice que todas las cosas fueron creadas en El, y que todo subsiste por El. Cuando tratamos de escribir nuestra propia historia, haciendo lo que queramos sin tener en cuenta el plan de YHVH para nuestra vida, estamos también matando al Autor de la vida. En Juan 10:10 Yahushua dijo: “He venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Es nuestra decisión, escribir nuestra propia historia o dejar que el Autor de la vida siga escribiendo capítulos que nos lleven cada día mas cerca de El y que glorifiquen Su nombre.
“Pues YHVH tu Elohim te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto…” (Deuteronomio 2:7)
Nuestra vida es un camino ya trazado por YHVH. Todos aquellos que creemos en YHVH y tenemos nuestra confianza puesta en la obra del Mesías, salimos de Egipto y vamos hacia la Tierra Prometida. Este viaje nos lleva por todo tipo de terrenos, desiertos, valles, montañas, ríos, etc. En cada lugar hay lecciones que aprender y bendiciones para recibir. En cada etapa del camino, encontramos no solo la corrección y guía de nuestro Adonai, sino también su amor y misericordia. Al pueblo de Israel se le ordenó pasar por la tierra de Esaú, mas no quedarse en ella, seguir el camino. Hay muchas cosas en este sistema que pueden desviar nuestra mirada del verdadero objetivo de nuestra vida. Todo obstáculo en nuestro viaje hacía la Tierra Prometida, debe ser removido. También se le prohibió al pueblo meterse o interactuar con los hijos de Esaú, no pedirles nada, todo comprarlo con dinero. Cuando leemos estos versículos creemos que son simplemente historia y nada tienen que ver con nosotros hoy, pero estamos muy equivocados, todo en la Escritura tiene un propósito, y todos los triunfos y fracaso del pueblo de Elohim, fueron escritos para nuestra enseñanza, ejemplo y guía. Al igual que Israel, se nos prohíbe mezclarnos y se nos ordena mantenernos separados – kaddosh – para YHVH.
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Éxodo 20:8)
Los mandamientos de YHVH no son una camisa de fuerza, son regalos que el Padre ha diseñado para su pueblo y cuando los obedecemos descubrimos que son un camino de vida y bendición. YHVH nos dio el regalo del Shabbat, y cuando lo abrimos, empezamos a experimentar el gozo de simplemente “ser” libres de la carga pesada de estar haciendo cosas. A través de este maravilloso regalo, YHVH nos esta invitando a acercarnos mas a Él y nutrirnos de la vid de Su amor y reposar en El. También descubrimos que el Shabbat es un estilo de vida, es el ritmo que el Ruaj quiere que llevemos para poder alimentar nuestra alma y escucharlo sin interrupciones. Gracias Padre por este maravilloso regalo del Shabbat, ayúdanos a descubrir el verdadero gozo y libertad que con el llega, a sumergirnos en Tu amor y disfrutar de Tu presencia, en nombre de nuestro amado Adonai Yahushua, Amen. ¡Shabbat Shalom!
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