“El que no ama no ha conocido a YHVH, porque YHVH es amor” (1 Juan 4:8)
El amor es confiar, ayudar, compartir, alentar, comprender, proteger, sentir, acariciar, dar, orar. El amor es comunicación. El amor es emoción. El amor es apasionado, vivo, vibrante y cálido. El amor es la mayor necesidad del hombre, y por consiguiente es el mayor servicio que se le puede prestar al hombre. El amor es espiritual, pero se manifiesta en lo físico. El amor se ve cuando se pone en acción. El amor es consideración, sacrificio, negación. ¡El amor nunca deja de ser! No sabe de horas, no tiene días especiales. El amor siempre halla una salida. El amor lo da todo. El amor es vida, poco común hoy que lo confunden con sensaciones. El amor no ama si me amas, ama porque no puede evitarlo, es amor. El amor no tiene precio. ¡El amor es YHVH y YHVH es amor! El amor es el poder de Elohim y Su máxima manifestación es… ¡Yahushua! ¡Shabbat Shalom!
“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice nuestro Elohim” (Isaías 40:1)
No hay ni un solo momento de tribulación en la vida de un creyente que pone toda su confianza en YHVH, en que no sea consolado y fortalecido por el Padre Celestial. Las Escrituras nos dice en 2Crónicas 16:9, “los ojos de YHVH contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con Él”. El todo lo sabe, todo lo ve, conoce hasta el más mínimo detalle de la vida de sus hijos. A través del Ruaj (Espíritu Santo) nos trae palabras de consuelo y paz, llena nuestro corazón de confianza y quita todo temor. Otras veces nos consuela a través de personas que nos dan una palabra de aliento suficiente para llenarnos de valor y confianza, o un abrazo que lo llena todo y nos hace sentir seguros de que Él está en control. No importa como lo haga, lo importante es saber que el Príncipe de Paz obra a nuestro favor y está ahí en el momento que lo necesitamos. Obvio que no siempre es fácil, y Él dijo que en el mundo tendríamos aflicciones, pero también prometió nunca abandonarnos ni desampararnos. Hagamos como dice 1Pedro 5:7, “echemos toda nuestra ansiedad sobre el porqué él tiene cuidado de nosotros”.
“Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15b)
Entre Goshen y Canaán hay un desierto y no fue fácil para el pueblo de Israel cruzarlo y salir de la esclavitud. Pero una distancia que pudieron haber cruzado en menos tiempo, les tomó 40 años deambulando, quejándose, viendo la gloria de Elohim, sin embargo, añorando su Egipto. Si crees que seguir a YHVH es un antídoto contra los problemas, siento decepcionarte. Tal vez el sistema religioso te ofrezca esa panacea. Para seguir a YHVH debes aceptar el reto de cruzar el desierto, de ser diferente, de renunciar a seguir la corriente del mundo, de aceptar la guía del Ruaj Hakoddesh y vivir la vida que Elohim tiene para ti, no la que tú quieres. No puedes ser ciudadano por nacimiento de dos reinos. No puedes disfrutar del Reino de Elohim, viviendo en Egipto.
Hay 59 invitados y ningún miembro en línea