“Yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que YHVH hizo con vosotros” (Deuteronomio 9:9)
Las tablas eran de piedra, no eran de un material costoso para que los ojos del hombre no se fijaran en las tablas en sí, sino en su contenido. Si le hubieran encargado a un ser humano a elaborarlas, tal vez las habría hecho de oro, como el becerro que hicieron para su dios pagano, o de mármol, bronce, las habría adornado con filigranas y esculpido en letras góticas y al margen tal vez pondría una placa para eternizar el momento. Pero, eran piedras sin elaboraciones. Las piedras no son complejas, son simples, todos las conocemos. Pero si todo es tan simple, ¿por qué tuvo que permanecer Moisés 40 días en el monte? Porque el secreto no estaba solo en las letras externas y en el material, sino en lo que ese inerte conjunto de arenillas puede ocultar. La piedra está formada por millones de partículas, así también los Diez Mandamientos contienen 613 instrucciones, secretos de todas las prescripciones sin excepción. En ellas está contenido todo el código de conducta a través del cual Elohim quiere que su pueblo viva. En esas tablas está expresada la voluntad de YHVH, son el corazón del Padre expresado en instrucciones para sus hijos. Fueron dadas en lenguaje sencillo y nos guían a construir nuestro destino de la mano de nuestro Creador.
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él, mana la vida” (Proverbios 4:23)
El espíritu humano es el canal a través del cual Elohim irriga la sedienta tierra de nuestra vida. El agua de la Esencia de YHVH fluye trayendo vida eterna a la tierra árida de nuestro corazón. Desde el mismo momento en que le pedimos a Yahushua que calme nuestra sed, el agua (Esencia) empieza a fluir haciendo cambios dramáticos en nuestra vida, dándonos entendimiento inmediato, cambiando el color de todo a nuestro alrededor. En Juan 4:14 Yahushua promete que: “el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que Yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Sin embargo, la condición del canal puede ser un problema para la irrigación. Bloqueos como temor, orgullo, incredulidad, pueden dejar parte de nuestra vida seca, improductiva y en las manos del enemigo. Cuando la Esencia de YHVH encuentra este tipo de bloqueos y resistencias a su fluir, Él está dispuesto a mostrarnos la verdad de nuestra situación, para que cooperando con Él se produzcan los cambios necesarios. El no forzará el bloqueo, El espera a que nos rindamos al Señorío de Yahushua y así recibamos el agua de vida.
¡FELIZ SHAVUOT!
“Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Elohim; y se detuvieron al pie del monte” (Éxodo 19:17)
Cincuenta días habían pasado desde la salida de Egipto y había llegado el gran momento, el acontecimiento único en la historia de la humanidad. Elohim iba a hablar. Durante dos días el pueblo había estado purificándose y preparándose para el tercer día cuando YHVH descendería. Y YHVH habló – Shemot Rabá, 29 – Cuando Elohim entregó la Torah: Ningún pájaro trinó, ninguna ave voló, ningún buey emitió sonido, los ángeles no volaron, los serafines no dijeron Kaddosh, el mar permaneció inmóvil, ninguna criatura habló, el mundo se sumió en un profundo silencio, y se escuchó una voz: “YO SOY ADONAI, TU ELOHIM”. El pueblo había sido liberado de la esclavitud de Egipto y ahora iba a recibir la Torah que sellaría su libertad. Solo los hombres libres pueden recibir la Torah. La Torah no es un yugo como cree y enseña el cristianismo moderno, la Torah es la verdad que hace libre al hombre – “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” – Juan 8:32. El hombre no puede ser verdaderamente libre, si no se libera del hombre. La libertad se fundamenta en la observancia de la Torah. En el Sinaí, YHVH le entregó a Su pueblo el código de conducta que debía regirlos de ahí en adelante. La Torah es la voluntad de Elohim para Su pueblo, es el corazón de Elohim. Pero la Torah no permanecería en piedras, en Jeremías 31:33 YHVH promete que un día, reconfirmaría el pacto con su pueblo y pondría la Torah en sus corazones. “Prepárate para venir al encuentro de tu Elohim, oh, Israel” – Amós 4:12
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