“¡Cuan hermosas son tus tiendas, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel! (Números 24:5)
El Tabernáculo fue levantado y los hombres en edad de guerra contados. Ahora, se distribuiría el pueblo en el campamento. El Tabernáculo estaría en el centro y los Israelitas estarían alrededor de él, distribuidos por familias y tribus. Tres tribus a cada lado del Tabernáculo. Cada uno sabía cómo debía ser su relación con los demás dentro del campamento. Cada uno sabía cuál era su función dentro de su tribu. Pero lo más importante, cada uno sabía cuál era su lugar con relación al Tabernáculo. La presencia de YHVH era el foco central de todo el campamento. Y así como cada tribu estaba organizada alrededor del Tabernáculo, cada creyente en Yahushua tiene una posición dentro del Cuerpo del Mesías. Cada creyente tiene su lugar, su llamado, su ministerio. Los dones espirituales son dados a cada creyente, para cumplir su llamado dentro del Cuerpo. El Cuerpo del Mesías es regulado sobrenaturalmente como el campamento de Israel. Con YHVH como el centro de nuestras vidas y todo el pueblo ocupando su lugar dentro del Cuerpo, el enemigo no tiene ninguna oportunidad. No podemos perder de vista nuestro estandarte, debemos marchar o parar a la orden de nuestro comandante, seguros de que el lugar a donde nos lleva es el indicado y allí estaremos seguros.
“Yo soy Elohim, y no hay otro Elohim, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho” (Isaías 46:9-10)
Ambos, el Israel antiguo y el futuro encuentran refugio en el desierto. En ambos casos, el lugar ha sido organizado por YHVH mismo. El propósito de ese tiempo es para instruir a Su pueblo sobre cómo vivir kaddosh – separado. La Torah o instrucción es el alimento espiritual y mientras nutría dando instrucción y profecía al antiguo Israel, nos nutría a nosotros que leemos lo por venir desde el principio. En el Sinaí, el pueblo fue invitado a estar con el Eterno Elohim en forma personal. El habitó con ellos a través del Tabernáculo. Él les reveló Su carácter a través de la Torah. El los confortó de día y de noche con su presencia visible en medio de ellos. Esta es una hermosa imagen y promesa para su pueblo, aquellos que son fieles, en los últimos tiempos. Si caminamos en santidad, separados a través de Su Torah, de Su poder, seremos el Tabernáculo donde habite Su gloria. Si nos deleitamos en Su Torah y meditamos en ella como el medio para conocer el corazón del Padre Celestial, como Moisés, conoceremos Sus caminos. Y si rechazamos la idolatría y mezcla profana de adoración que el sistema religioso practica y adoramos a YHVH en Espíritu y verdad, seremos invitados a servir al Padre como reyes y sacerdotes de Su reino. ¡Shabbat Shalom!
“Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que YHVH ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a YHVH las palabras del pueblo” (Éxodo 19:8)
Éxodo 19:1 registra la llegada del pueblo de Israel al desierto del Sinaí, el día primero del mes tercero. Número 10:11 registra la salida del pueblo del desierto del Sinaí, el año segundo, en el mes segundo, el día veinte. Exactamente once meses y veinte días, casi un año. Todo lo que está registrado entre eso dos libros, ocurrió en el Sinaí. Moisés subió varias veces al monte durante este tiempo y recibió, no solo los diez mandamientos, sino también instrucciones sobre las Fiestas, y sobre el Tabernáculo. YHVH estaba formando una nación y tuvo al pueblo allí durante este tiempo, formándolo, enseñándole, preparándolo para tomar posesión de la tierra que había prometido a Abraham, Isaac y Jacob. El pueblo hizo pacto con YHVH, dijo: “Todo lo que YHVH ha dicho, haremos” – pero no había salido del Sinaí, cuando el pueblo estaba cometiendo en pecado que, hasta hoy, se considera el día más desastroso para Israel – el becerro de oro -- ¿Qué castigo tiene la Torah para la rebelión voluntaria? ¿Qué podía hacerse con un pueblo que había sido liberado de la esclavitud por medio de maravillas y milagros, había hecho un pacto con YHVH y solo por lo que consideraban tardanza de su líder, pisoteaban la sangre del pacto que acababan de hacer con YHVH? Y ¿qué podemos decir del pueblo hoy en día, que confiesa tener a YHVH como su Elohim y a Yeshua como su Redentor y pisotean el pacto contaminándose con el sistema, ignorando la Torah y celebrando fiestas paganas usadas para hacer alianzas con Satanás y no glorifican al Elohim del Universo? El pueblo sigue siendo tan idolatra y adultero como antes. “Oye Israel, YHVH tu Elohim, YHVH UNO es”
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