“Si YHVH no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1)
“En vano” según el diccionario Oxford, significa: sin propósito, inútilmente, sin resultado. Así que, según esta Escritura, podemos pasarnos la vida haciendo cosas sin ningún propósito a los ojos de Elohim. Examinemos los motivos que nos impulsan a actuar de determinada forma. Algunas veces es para complacer nuestros propios deseos y ambiciones; otras veces es para complacer a otros y ganarnos su favor o aceptación. También puede ser para alimentar nuestro ego exhibiendo nuestras capacidades o podemos pasarnos la vida sirviendo a otros para pagar favores o ayudas, cuando no sabemos recibir de Elohim o no entendemos que en los momentos de dificultad, toda ayuda proviene de Él y que El usa a quien quiera. Otras veces es porque somos presa fácil de manipuladores que nos coaccionan a hacer todo lo que ellos quieran, porque tenemos baja autoestima. Estos son solo unos pocos y ninguno proviene de Elohim. Es hora de que aprendamos a caminar lento pero seguro examinando cada motivación y orándole a Elohim, preguntándole si lo que estoy próximo a hacer proviene de Él o no. Obvio que hay cosas que no necesitamos preguntar como: si me levanto y voy a trabajar, si como naranja o manzana, etc. como también hay ocasiones en que oramos y oramos y no percibimos respuesta de Elohim, en esas ocasiones, Él nos está dejando elegir seguramente para probar nuestra madurez y debemos movernos hacia la dirección que sabemos va alineada con Su Palabra.
“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia” (Efesios 6:14)
Contrario a las Escrituras, la historia muestra que el gobierno (ya sea político o religioso) nunca revelará la verdad completa al pueblo. Según ellos, necesitan proteger al pueblo de la verdad porque la sociedad sería lastimada o confundida si saben la verdad. Lo que no saben es que es el gobierno el que confunde al pueblo. El pueblo por instinto, muchas veces descubren la verdad. La enseñanza correcta se reconoce con facilidad. Cuando se está en búsqueda de la verdad, algo en nuestro interior despierta y sentimos si lo que estamos escuchando es lo correcto o no. Cuando a la gente se le da la verdad, toma decisiones correctas. Pregúntese usted mismo ¿qué enseñanzas a través de la historia han producido más derramamiento de sangre en el intento por destruirlas o anularlas? No han sido las enseñanzas de Plato, Francis Beacon, Darwin o Karl Marx. Ha sido la enseñanza de la Torah, que desató cruzadas por toda Europa; la enseñanza de los primeros seguidores del Mesías Yahushua. Los falsos maestros siempre serán los primeros en quejarse sobre la intolerancia. Las enseñanzas falsas solo pueden sobrevivir escondidas en las sombras donde no sean escudriñadas. La inseguridad y paranoia de aquellos que quieren aniquilar la verdad, siempre se manifestará cuando gritan contra cualquier escrutinio. Siempre tratan de salir del apuro con expresiones como: “Debemos estar unidos” “hagamos las diferencias a un lado”. Pero ellos mismos son los que luego nos llamarán: Fanáticos, extremistas, radicales. La verdad solo la encuentras en YHWH y en Su Torah. Allí encontrarás pautas para llevar una vida sana y recta, sin temores, seguros. Nunca olvidemos que: “El que habla verdad declara justicia” – Proverbios 12:17.
“Ahora, pues, oh, Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que YHVH el Elohim de vuestros padres os da” (Deuteronomio 4:1)
Para muchos, seguir a YHVH exige dejar atrás demasiadas cosas. Muchos creen que tenemos que privarnos de tantas cosas buenas que el mundo ofrece y que tenemos que seguir un montón de reglas que oprimen y quitan la libertad. Pero ya vimos que para el pueblo recibir la Torah, primero tuvo que ser libre. Libre de la esclavitud del hombre. La verdadera libertad está basada en la observancia de la Torah. Todas aquellas cosas de las que debemos privarnos y que aparentemente son tan buenas, son las que al final esclavizan. El Sinaí fue el lugar donde recibimos, no donde se nos exigió dejar. El Sinaí fue el lugar donde la presencia de YHVH se manifestó. Fue el lugar de bendición donde el agua fluyó de la roca y donde el maná cayó del cielo. Fue el lugar donde nadie tenía que preocuparse por el mañana. Muchos niños nacieron al pie del monte, muchas bodas se celebraron y muchos fueron enterrados en los alrededores. Sinaí fue el lugar de preparación, donde recibimos la Ketubba, el compromiso matrimonial con YHVH, donde YHVH prometió ser un esposo fiel y cuidar de nosotros. Fue el lugar donde se nos dijo para donde íbamos y donde se nos dieron las instrucciones para el camino. Fue el lugar donde YHVH nos separó para El, donde nos hizo una nación. A partir del Sinaí, a partir del momento en que recibimos la Torah, entendemos el plan de redención, entendemos la obra de nuestro Mesías Yahushua. Debemos llegar a ese estado de separación exigido por YHVH, para poder ser vasijas que reflejen Su gloria. Solo entonces, comprenderemos el propósito de nuestra vida.
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