“¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?” (Mateo 16:13)
Ningún personaje en la historia de la humanidad ha provocado más comentarios o debates que Yeshua. Y la respuesta que damos a ¿quién es Yeshua?, determina todo en nuestras vidas: valores, convicciones morales, la fe que nos impulsa a seguir a pesar de las circunstancias, la esperanza en la vida por venir. Toda gira alrededor de Él y de esa relación que tenemos basada en nuestra convicción de lo que Él es, “El Elohim viviente”. Esa respuesta demanda compromiso de nuestra parte, no podemos seguir siendo los mismos después de tener la revelación de lo que Yeshua es, porque cuando Elohim a través de Su Ruaj (Espíritu) se revela al hombre, es imposible no experimentar el cambio que produce el fuego transformador de Su amor.
“No confíes en príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación. Pues sale su aliento…en ese mismo día perecen sus pensamientos” (Salmo 146:3-4)
Si no podemos confiar en los príncipes, ¿en quién confiamos entonces? Es cierto que cuando el hombre muere, con él se van sus planes, por eso es mejor mirar los planes de Elohim que se extienden de generación en generación hasta llevarlos a su cumplimiento. Toda visión cuyo origen está en YHVH, no muere, sino que es como una carrera de relevo espiritual que corre a través de los siglos. Una persona después de la otra toma la batuta y continúa cumpliendo los propósitos de Elohim. Si seguimos nuestros propios planes para nuestra vida, su potencial será limitado, pero si seguimos los planes de Elohim caminando hacia adelante en la visión que proviene de Él, podemos estar absolutamente seguros de que todo lo que hagamos para el Reino no será un desperdicio ni pérdida de tiempo. Lo que logramos para El, es construido sobre lo que otros edificaron y lo que nosotros hagamos servirá de base para la generación que viene. Así que, ánimo, escuchemos atentamente el corazón de YHVH y midamos sus latidos con los nuestros, si están en tono los unos con los otros, no temamos, estamos construyendo para la eternidad y un día, todo eso que atesoramos buscando primeramente el Reino, nos estará esperando.
“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a YHVH: esperanza mía, y castillo mío; mi Elohim, en quien confiaré” (Salmo 91:1-2)
La situación mundial no parece mejorar, todo lo contrario, cada día surge un nuevo problema o crisis, virus, bancarrotas, corrupción gubernamental, epidemias, etc. lo cual quiere decir que no tienes que ir muy lejos para ver a la gente luchando desesperadamente por encontrar algún tipo de refugio y seguridad. El aspecto positivo de todo esto es, que nos obliga a evaluar donde está nuestra verdadera seguridad. Las cosas no van a mejorar, solo lea Mateo 24 y lo verá. Pero en el versículo 6 Yahushua dice: “mirad que no os turbéis”. El reto es: ¿estamos listos? ¿Estamos preparados? No quiero decir, si tenemos provisión, si hemos hecho un plan de contingencia. Quiero decir: ¿estamos tan firmes en nuestra relación con Elohim, conoces bien su naturaleza y carácter hasta el punto de que nuestro corazón no tema, porque sabemos que en Él está nuestro refugio y fortaleza? ¿Hemos rendido nuestro corazón a El de tal manera que le permitamos tomar Su lugar como Rey y Adonai de nuestra vida? ¿De verdad sabemos lo que significa ser un Hijo de Elohim? Porque ese es el único lugar donde descubriremos esa esperanza y seguridad que tanto anhelamos. Busquemos ese lugar en El dónde el temor a las epidemias, colapsos económicos o guerras no tenga poder sobre nosotros.
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