“Conozco, oh YHVH, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jeremías 10:23)
Una oportunidad bloqueada es una herramienta de enseñanza. Dios no desperdicia nada y muchas veces permite que se nos cierren puertas para darnos lecciones de vida. Una puerta cerrada nos impide cometer errores y debemos entender que solo porque otro camino se vea despejado, no quiere decir que es el camino que YHVH quiere que tomemos, por eso debemos depender de la guía del Ruaj (Espíritu Santo) antes de tomar una decisión. Una puerta cerrada nos obliga a tomar otra ruta que tal vez sea más incomoda y no nos agrade, pero YHVH que conoce todo el camino, sabe que esta ruta nos producirá mayores frutos. Una puerta cerrada prueba nuestra confianza en YHVH y nos fortalece. Esperar es duro, especialmente cuando se nos han negado nuestros deseos, pero la espera nos hace pacientes y sabios. Una puerta cerrada nos da tiempo, pues no siempre estamos tan preparados como creemos para lo que estamos próximos a iniciar, ya sea un proyecto, una relación, un viaje, etc. En resumen, debemos estar tranquilos y depender totalmente de YHVH, pues solo El que delineo el camino para seguir sabe cuándo, como y que pasos debemos dar. Nosotros solo debemos permanecer en Su camino y estar seguros de que llegaremos al destino ya antes determinado por El. ¡Shabbat Shalom!
“El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” (Santiago 1:6)
La duda empezó en el Jardín del Edén cuando Satanás le hizo la famosa pregunta a Eva. “¿Con que Dios os ha dicho…”? Esto fue suficiente para que la mente de Eva empezara a dudar si en realidad sería tan malo comer del árbol. Y la duda hizo su obra completa, comió y hasta hoy vivimos las consecuencias y hasta hoy la duda sigue siendo el arma favorita del enemigo. Planta una semilla de duda en el corazón del hombre, y cualquier mentira encontrará un nicho fértil para crecer. El creyente necesita convicción, no existe pacífica coexistencia de la fe y la duda, son como el agua y el aceite. La fuente de la duda es la ignorancia, el Padre lo dijo “Mi pueblo fue destruido, porque le falto conocimiento” (Óseas 4:6). Cuando te contentas con lo que te dicen los líderes y no tienes el suficiente amor por la verdad para buscar por ti mismo en las Escrituras, dos cosas te pueden suceder: comerás cualquier cosa, y no notarás la diferencia, o la mentira ya ha hecho nido en tu corazón y no hay cabida para la verdad de YHVH.
“Si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos” (Mateo 5:20)
No se necesita mucho para superar la justicia de los escribas y fariseos. La idea que ellos tenían de justicia y rectitud era expresada en las apariencias. Yeshua los llamo “sepulcros blanqueados”, y ¿qué se encuentra en un sepulcro? Huesos, muerte, todo lo que produce la hipocresía, el egoísmo, el engaño, la autocomplacencia, la justicia propia que determina que es bueno y que no lo es, sin importarle los parámetros establecidos por YHVH. El orgullo propio y la justicia de YHVH se mezclan tan bien como el agua y el aceite. Donde esta nuestro ego, queda muy poco espacio para YHVH. ¿Qué relación puede tener Yahushua con alguien lleno de orgullo y soberbia? En este caso, el alma se rinde a YHVH y deja su orgullo o YHVH tendrá que dejar de ser Elohim y eso es imposible. Así que, si queremos superar a los escribas y fariseos, debemos empezar por rendirnos totalmente a YHVH, a Su Palabra, a Su voluntad.
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