“El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13)
El pecado no es el resultado de no entender lo que es correcto, sino la falta de voluntad para entenderlo, por consiguiente, pecado es rechazar hacer lo correcto. Pecado no es el resultado de la ignorancia, sino rebelión. Es un asunto de la voluntad, del corazón de los deseos ocultos del alma. Si una persona rehúsa aceptar y confesar su condición de pecador, la salvación para dicha persona es inasequible, ya que YHVH no puede salvar un alma que no acepta la necesitad que tiene de un Salvador. La persona que encubre sus pecados, ya sea por pura y simple negación del hecho o auto-engañándose con absurdas explicaciones, no prospera espiritualmente, porque no está viviendo la Torah, no vive la realidad que YHVH tiene para ella, vive una mentira. Solo la persona que viene a la Luz (Yahushua), que reconoce la verdad de su condición, y desea ser libre de las ataduras del pecado, recibe misericordia. La ira de YHVH sobre el pecado, no se aplaca cuando el pecado es minimizado, excusado o racionalizado, ya que el pecado es una ofensa contra YHVH, viola Su Torah y dicho acto crea una brecha en la relación entre YHVH y dicha persona. ¡Shabbat Shalom¡
“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1Corintio 13:11)
Según algunos sabios, los eventos del pasado no están grabados en piedra y nuestra relación con ellos puede cambiar. No tenemos por qué vivir nuestra vida con los traumas o amarguras del pasado. Teshuvá también significa apartar todo aquello negativo del pasado, aquellas cosas o eventos de nuestra niñez que nos marcaron negativamente, y crecer. El amor del Padre transforma todos los aspectos de nuestra vida, desde la cuna hasta la tumba. Él está presente allí donde lo dejamos cuando nos apartamos. Es imperativo volver, regresar al Camino, perdonarnos, perdonar y pedir perdón. Para muchos volver es difícil, aun creen que es imposible, pero con YHVH todo es posible, aun el milagro de cambiar un corazón de piedra por uno de carne. Perdonar es la forma de liberarnos de aquello que nos tiene atados. Es dejar ir el dolor del pasado y hallar el valor para continuar. Solo cuando renunciamos a nuestra herida, podemos seguir adelante creciendo espiritualmente. La fe y el perdón están íntimamente ligados. Pidamos que YHVH renueve nuestra mente para que podamos discernir Su voluntad, que nos ayude a permanecer en El – “Vuélvenos, oh YHVH, a ti, y nos volveremos; renueva nuestros días como al principio” – Lamentaciones 5:21
“Si oyereis hoy Su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:15)
Es muy importante hacernos un auto-examen y analizar nuestra vida delante de YHVH. El proceso no es fácil, ser honestos con nosotros mismos no es algo que hagamos con frecuencia, reconocer, admitir que somos: envidiosos, celosos, mal pensados, intolerantes, mentirosos, etc., no es fácil. Por lo regular buscamos un chivo expiatorio y justificamos nuestras acciones con motivos sanos como: no fue mi intensión, solo quería ayudar, me malinterpretaron, etc. Pero el principal motivo del Teshuvá (arrepentimiento) es traernos sanidad por la opresión de nuestros pecados – y no me diga que usted no peca – “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” – Eclesiastés 7:20. Recordemos que las zorras pequeñas son las más sutiles. Alguien dijo que los pecados son como las posesiones que nos cuesta tanto dejar, pero tenemos que abandonar todo aquello que daña nuestra relación con YHVH. Por lo regular solo llegamos al punto del abandono, cuando somos afligidos – “Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tu Torah” – Salmo 119:71. Yo digo que las aflicciones son “carrozas de YHVH portadoras de bendiciones”, “regalos mal envueltos” enviados por el Padre con el único propósito de acercarnos más a Él y mostrarnos Su gloria. Si oyes hoy Su voz, no endurezcas tu corazón.
Hay 40 invitados y ningún miembro en línea