“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a YHWH tu Elohim, y atendiendo a su voz…” (Deuteronomio 3019-20)
Supuestamente debía ser simple; estaba toda la Palabra de Elohim, la autoridad y voluntad del Padre para toda la humanidad. La Torah, el regalo del Eterno YHWH para nosotros, todo un compendio de instrucciones y guía para vivir, ahí estaba todo, desde el comienzo hasta el Amen. Un mensaje básico al que no había que quitarle ni añadirle nada. Y Elohim nos dice: “Escoge la vida para que vivas”, y ¿qué escogimos? Denominaciones. Hay alrededor de 38.000 en el mundo. Un solo libro y miles de interpretaciones. Los bautistas, presbiterianos, pentecostales, menonitas, inter-denominacionales, no acabaría. Todos claman la Palabra como su inspiración, pero, paradójicamente, todos tienen una confesión de fe distinta. Tan pronto abren las Escrituras, cada uno ve o entiende una cosa diferente. ¿Es tan confusa la Torah? O ¿el hombre la ha hecho confusa? No, simplemente la hicieron a un lado y cada uno tomo uno, dos o tres versículos y con ellos formo una nueva corriente o filosofía, un nuevo mover como lo llaman hoy en día. por ejemplo: hoy en día todo es profético; canto profético, danza profética, palabra profética, un mover profético que no está llevando al pueblo a ninguna parte y que le está dando autoridad a unos cuantos, profetas, de manipular al pueblo por el cual el Mesías murió y pagó. ¿Dónde está la verdad? ¿Cómo pudo la iglesia desviarse tanto? Sencillo 1Corintios 1:22 – “Porque los judíos piden señales, y los griegos sabiduría”. Hoy en día el pueblo anda detrás del que haga señales, o de aquel famoso lleno de títulos obtenidos en seminarios o escuelas bíblicas donde la Torah no es la autoridad sino los textos escritos y editados por aquellos interesados en hacer discípulos a su imagen y semejanza. Si el Mesías regresara hoy, ¿A cuál iglesia llamaría “su iglesia”? Isaías 4:1 – “Echaran mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio”. Mucho pueblo hoy solo lleva el nombre, pero come su propia doctrina o filosofía y viste de su propia ropa/denominación. Escojamos la vida para que vivamos de acuerdo a los parámetros de Elohim y seamos prosperados, nosotros y nuestros hijos.
“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial…” “Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo” (1Corintios 15:49 y Romanos 8:29)
Imagen en Hebreo = Tselem = sombra/parecido/semejante. Cuando los hebreos querían saber de alguien, no preguntaban; “quién es” sino “qué hace”, porque para ellos las acciones dicen quién es la persona, es decir deben ser coherentes con lo que dice ser. La Torah nos dice que debemos ser hacedores y no oidores. Cuando el pueblo de Elohim obedece (es hacedor) la Torah, se convierte en la palabra viva y visible que proclama la naturaleza y carácter de Elohim, YHVH está en medio de ellos y el mundo los asocia con El, todo lo que pasa en sus vidas es una proclamación acerca de YHVH. Pero cuando desobedece la Torah, transgrede los mandamientos de Elohim, es considerado inaceptable e inútil para transmitir la imagen de YHVH. En la antigüedad cuando alguien transgredía la Torah, debía corregir esa falsa proclamación que había hecho de la imagen de YHVH con su vida incorrecta, debía sacrificar un animal de manera que la sangre del animal cubriera el pecado cometido. El culpable declaraba de esa forma que su mal comportamiento no era parte de la imagen de YHVH, sino de su caída naturaleza y merecía la muerte. Yahshua fue sacrificado para cubrir tu pecado y el mío, ya no hay más sacrificio para hacer, así que si voluntariamente damos una falsa imagen de YHVH, si proclamamos ser el pueblo de Elohim y vivimos contario a su Torah, si nuestras acciones no reflejan la naturaleza y carácter de YHVH, solo nos queda “una horrenda expectación de juicio” – Romanos 10:27).
“Buscad a YHVH y su poder; buscad siempre su rostro” (Salmo 105:4)
“Buscad… buscad”. Dos palabras hebreas diferentes son usadas para expresar la idea de buscar a YHVH. La primera es “darash” que significa: preguntar o buscar cuidadosamente, y la segunda es “bakash” que significa: pedir algo que se desea. Ambas son buscar y se necesitan en ese orden. Primero necesitamos conocer a YHVH y el poder de Su fuerza, y luego necesitamos pedir Su ayuda para nuestra vida diaria. YHVH creó al hombre para tener una relación con él y para la alabanza y gloria de Su nombre, pero el hombre rompió esa relación y se apartó. El pecado lleva al hombre a alinearse y eventualmente a la muerte. Vez tras vez, las Escrituras nos manda a buscar la presencia de YHVH – “Buscad a YHVH mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” – Isaías 55:6. “Buscad mi rostro” – Salmo 27:8. “Buscar el rostro de YHVH” es una frase hebrea que significa “Buscar su divina presencia y poder”, porque es ahí donde somos fortalecidos, guardados; es ahí donde obtenemos la victoria sobre toda circunstancia; es ahí donde Su Torah nos es revelada. “Tu rostro buscaré, oh YHVH; no escondas Tu rostro de mí”.
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