“Venid, adoremos, y postrémonos; arrodillémonos delante de YHVH nuestro Hacedor” (Salmo 95:6)
Hoy en día parece que el tiempo no nos alcanzara para nada. Hay tanto que hacer, tanta gente espera por nosotros, el hogar, los hijos, el trabajo, etc., pero en medio de tanta actividad física YHVH quiere que reconozcamos que Él está ahí cerca de nosotros, que las actividades físicas no tienen por qué desconectarnos de Él, que vivir en Yeshua significa, dormir, comer, caminar, trabajar y aun adorar en El, por El y para El. La vida del creyente no es una vida sistematizada, igual a la de cualquier individuo, con unos cuantos momentos diarios de oración. NO. La vida de quienes seguimos a Yeshua, es una vida llena de emociones, llena de vivencias divinas, una vida bajo parámetros diferentes, donde pensamos, actuamos y adoramos bajo esos parámetros. Estamos llamados a ser separados. Nuestra vida diaria debe ser una continua adoración, reconociendo al Padre como único dador de toda buena dádiva y todo don perfecto. Pero aun viviendo en una continua adoración y reconocimiento de nuestro amado Salvador, debemos sacar momentos para estar a solas con El, en intimidad con El, donde yo le adoro y El me ama, donde yo me postro ante su presencia, derramo mi corazón ante El, y El me consuela, fortalece y unge para toda labor y misión. Venid adorémoslo.
“Y Yeshua crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Elohim y los hombres” (Lucas 2:52)
El objetivo de Yeshua en su vida, fue complacer a Elohim, hacer la voluntad del Padre. Una vez dijo – “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Juan 4:34). Aunque tuvo toda la oportunidad de ser reconocido y famoso, se humillo asimismo. En el mundo hoy en día, hay un enorme apetito por la riqueza y la fama. Los programas de televisión están enfocados en fama y dinero. El mundo se ha convertido en un campo de competencia, los jóvenes quieren incurrir en los medios y luchar por ser ricos y famosos, es un mundo muy peligros y muy fácil de ser engañados y caer en la trampa. Elohim quiere que vivamos para complacerlo a Él, no al hombre, así tendremos autoridad para pararnos en contra de todas las cosas malas que están ocurriendo en nuestra sociedad. Aquellos que buscan complacer a Elohim, Él les da gracia delante de los hombres también. Daniel rehusó la orden de dejar de orar dada por el rey, y esto cambio toda una nación. Ester se presentó al rey cuando no era debido, y esto salvo toda una nación. Busquemos complacer a Elohim en todo lo que hagamos y Él nos dará gracia delante de los hombres y Su bendición será sobre nosotros. Que hacer la voluntad de Elohim sea nuestra prioridad como lo fue para Yeshua, nuestro ejemplo a seguir.
“Mas el Elohim de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en el Mesías Yeshua, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (1Pedreo 5:10)
¿Alguna vez has fracasado en algo y te has sentido como una basura a tus propios ojos? Elohim no te ve como un fracasado, El usa todo lo que te pasa para hacerte más fuerte. Cuando un niño está aprendiendo a caminar y se cae, la mamá lo levanta y lo pone en pie de nuevo para vuelva a empezar. Cada que se cae, aumenta su determinación y con el ánimo que le da la mamá continua hasta aprender. La madre no ve sus caídas como fracasos sino que se goza viéndolo como aprende y se hace fuerte. El Salmo 37:23 dice – “Por YHVH son ordenados los pasos del hombre, y Él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado porque YHVH sostiene su mano”. Así, que, ánimo. Elohim está contigo y se goza con cada paso que das con El. Te perdona cuando caes y te afirma de nuevo, Su misericordia es nueva cada mañana y puedes empezar el día con El de nuevo. Cuando fallamos tenemos la tendencia de mirar atrás y sentirnos mal por fallarle a Elohim, pero El ha escogido no acordarse de nuestro pasado y darnos la oportunidad de un nuevo comienzo, una página limpia en nuestra vida. El restaura todo, relaciones, corazones rotos, cuerpos enfermos, etc., deja que restaure tu vida, que te ponga en pie de nuevo.
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