Antes que Elohim creara al hombre, primero preparó para él un mundo lleno de cosas útiles y agradables para su deleite y gozo. Fueron hechas para el hombre pero debían permanecer como cosas externas a él, muy profundo en su corazón había un santuario donde solo Elohim podía entrar.
Cuando nuestra mirada es pura, no solo mira al Señor, sino también dentro de nuestro corazón y podemos ver los verdaderos motivos de nuestra vida. Mientras más cerca estamos de Yahshua, más fácil podemos ver nuestras faltas y eso es debido a Su luz.
Elohim ha trazado una senda para sus hijos y quienes caminamos por ella podemos estar seguros que Su protección, promesas y bendiciones son nuestras. Esta Escritura es una promesa de victoria (en las batallas de la vida) para aquellos que deliberadamente toman decisiones santas en los momentos de tentación.
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