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Gota de Amor - Mayo 1/2012







“Luego volvimos y salimos al desierto, camino del Mar Rojo, como YHVH me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por mucho tiempo” (Deuteronomio 2:1)


¿Alguna vez se ha sentido estancado, como que no pasa del mismo sitio? El destino es una función del tiempo y es el objetico del diablo. Satanás no nos ataca por nuestro pasado, el lo hace por nuestro futuro, nuestro destino, ese es su principal objetivo y cuando ve que no puede desviarnos, trata de retardar, de frenar nuestras bendiciones poniendo obstáculos en el camino. El sabe que somos seres atados al tiempo y que una tardanza larga puede destruirnos. La demora es destructiva, YHVH lo sabía, por eso cuando fuerzas extrañas retrasaron a Lot, envió sus ángeles para sacarlo – Génesis 19:15-16. Las fuerzas angelicales de Elohim están aquí hoy para hacernos libres, no tardemos en dejar todo aquello que nos impida seguir el camino. La murmuración y queja hizo que los hijos de Israel deambularan 40 años por el desierto. El dudar de que el Eterno Elohim que los había sacado con grandes juicios de Egipto podía llevarlos hasta la tierra prometida, dejo en el desierto a todos aquellos que no creyeron. Si estamos rodeando el mismo monte por mucho tiempo, preguntémonos que estamos haciendo que no debemos, o que deberíamos estar haciendo y no lo hacemos. Cada minuto de nuestra vida está sincronizado por el reloj divino, cada evento del día tiene un propósito y siempre es de acercarnos a Él y bendecirnos.

Gota de Amor - Abril 30/2012







“Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebrantaréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego” (Deuteronomio 7:1-11)


El capítulo 7 de Deuteronomio narra como YHVH ordena a Israel destruir siete naciones mayores y más poderosas que ellos. YHVH le explica a Moisés que hacer con ellas y el por qué. La destrucción debe ser total, sin concesiones, sin pactos, sin misericordia y sin involucrarse emocionalmente (matrimonios). La destrucción incluye, acabar con sus objetos de adoración. YHVH le explica a Moisés las razones para ello. Primero, porque Israel es un pueblo santo, separado para YHVH. Porque Israel es el pueblo amado por YHVH no porque sea especial, sino porque quiso guardar el juramento que hizo a sus padres. Porque el hacer convenios o concesiones con las naciones, los haría contaminarse con sus dioses y se apartarían de YHVH. Pero, “Si dijeres en tu corazón: Estas naciones son mucho más numerosas que yo; ¿cómo las podré exterminar?... No desmayes delante de ellos, porque YHVH tu Elohim está en medio de ti, Elohim grande y temible” – Deuteronomio 7:17 y 21. Es claro como el agua, no podemos hacer concesiones con el sistema, aún el versículo 26 dice que no debemos traer a nuestra casa ninguna cosa abominable. Como pueblo de Elohim no podemos pretender estar bajo los vínculos de Su pacto e involucrarnos con el sistema, no existe tal cosa, no es posible. El cristianismo moderno no le da importancia a esto y se mezcla, mas al final verán como dijo Yeshua: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos” – Mateo 7:21. Estamos llamados a destruir todo lo que nos separe de YHVH, sin misericordia y a no involucrarnos. Seréis kaddosh (santos - separados) porque Yo soy Kaddosh (Santo).

Gota de Amor - Abril 29/2012







“Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte (Deuteronomio 2:3)


Debemos tener cuidado de no caer en ninguno de estos dos extremos, ambos devastadores para nuestra vida. 1. Estar cómodos con la situación actual y no desear cambios – “Ay de los reposados en Sion…” Amos 6:1. 2. Hacer las cosas sin pensar. Ambos son contrarios a las Escrituras que dicen: “Encomienda a YHVH tu camino, y confía en Él; y Él hará” – Salmo 37:5. Elohim le dice al pueblo de Israel: “Bastante habéis rodeado este monte…”. Ese monte no era donde YHVH quería que su pueblo estuviera, El tenía mucho más para ellos. “Volveos al norte”. Ellos necesitaban moverse en esa dirección. No tenían que seguir viviendo en el desierto, sino seguir hacia la Tierra Prometida, hacia la bendición de YHVH. Aunque Elohim les había provisto de todo lo necesario en el desierto, y ellos habían aprendido a oír Su voz, ya era hora de seguir adelante. Diariamente YHVH nos bendice y provee, pero él quiere vernos desear las riquezas de Su gracia y no apegarnos a la basura de este mundo. Solo podemos resistir el mal, cuando nos sometemos a YHVH. Debemos estar atentos a la voz del Padre cuando nos diga que ya es hora de movernos y no apegarnos a situaciones, lugares, ni gente. El sabe cuál es el mejor lugar para nosotros y cuando es el momento para ir hacia él.

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