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Gota de Amor - Mayo 13/2012







“Salieron de Pi-hahirot y pasaron por en medio del mar al desierto, y anduvieron tres días de camino por el desierto de Etam, y acamparon en Mara” (Números 33:8)


El ambiente era de total alegría. Habían pasado por en medio del mar, habían sido milagrosamente liberados del ejército egipcio. Pero, ahora, en cuestión de tres días, su gozo había desaparecido – “Y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua… y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas… Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?” – Éxodo 15:22-24. De nuevo, el pueblo responde ante la crisis con incredulidad, ira, amargura y se queja. No había pasado ni una semana de la victoria de Pi-hahirot, y ya querían renunciar a Canaán y volverse a Egipto. Nada de lo que habían experimentado hasta el momento fue suficiente para que el pueblo confiara en YHVH. Y ¿qué tal el pueblo de Elohim hoy en día? ¿Manejamos el descontento, la desilusión, el dolor o escases con más gracia y confianza en YHVH que nuestros padres? YHVH quiere que confiemos en El completamente. Siempre después de una gran prueba, llegan sus bendiciones, llega la liberación. Cuando conocemos Sus Caminos, no hay límite en nuestra confianza en El – “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” – Job 13:15. Podemos rendir toda nuestra vida, y aún la de nuestros seres queridos en las amorosas manos de nuestro Padre Celestial. Esto es lo que debemos aprender de Mara.

Gota de Amor - Mayo 12/2012







“Y Moisés clamó a YHVH, y YHVH le mostró un árbol; y lo echo en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó” (Éxodo 15:25)


De nuevo los Israelitas se encuentran ante una prueba más, una oportunidad más para poner su confianza en YHVH. Diríamos que después de ver tantos milagros y maravillas, su fe estaba fuerte como un roble, pero no, aún no habían adquirido esa confianza, y muchos ni siquiera entendían porque estaban ahí. Pero, la Columna de Nube y la Columna de Fuego seguían acompañándolos lo cual era suficiente para saber que YHVH aún estaba con ellos, sin embargo de nuevo se sublevan contra Moisés. Las aguas en Mara eran amargas y no podían beberlas. YHVH permite amargura en el desierto de este mundo, para que las desilusiones causadas por el sistema, nos lleven al Eterno Elohim. Nuestra reacción ante la prueba es lo que hace la diferencia. Aún el creyente más consagrado y maduro en la fe, en el momento de la prueba puede ser tentado a temer, a desconfiar y a veces a murmurar. Pero en toda prueba, debemos echar nuestra carga sobre nuestro Padre Celestial y derramar nuestro corazón sobre Él. Es en esos momentos cuando el Ruaj Hakoddesh nos conforta y hace tolerable la prueba y endulza las aguas. Eso fue lo que Moisés hizo, clamó a YHVH y YHVH le respondió. Mara es considerado como lugar de sanidad. YHVH es nuestro gran medico. El es nuestra vida y en sus manos esta nuestra largura de días. No olvidemos que somos liberados del enemigo, para ser siervos del Eterno Elohim. No temamos ante la tribulación, la Columna de nube ni la Columna de fuego nos abandonaran.

Gota de Amor - Mayo 11/2012







“Los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a YHVH” (Éxodo 14:10)


El miedo es un sentimiento aterrador. Pero YHVH nos manda a no temer las cosas que se avecinan – “No temas en nada lo que vas a padecer” – Apocalipsis 2:10. Cuando tememos, fallamos en poner nuestra confianza en YHVH y en Su Torah – 1Juan 4:18 – “El perfecto amor echa fuera el temor”. Durante el viaje por el desierto el pueblo fue enseñado y probado constantemente. Igualmente, nosotros, los que vamos camino por el desierto hacia la Tierra Prometida. En Pi-hahirot el pueblo debía acampar y descansar. Ellos verían como YHVH manejaría al enemigo. Muchos pasajes en las Escrituras se refieren a la experiencia del Mar rojo como un tipo de la libertad del creyente que anda en el Espíritu. Justo cuando todo parece perdido, nuestro Elohim entra en escena y todo es salvado. Cuando dejamos nuestras armas en Etam y permitimos que sean convertidas en arados, aparentemente quedamos desprotegidos, pero esta es la verdadera prueba, poner nuestra confianza en YHVH y no depender de nuestros recursos de guerra. Cuando decidimos seguir a nuestro Salvador con todo nuestro corazón, debemos estar alertas y evitar la trampa del desánimo, de la desilusión y decidir comprometernos en total obediencia y confianza a Él. La destrucción divina de los seiscientos carros del Faraón y de todo su ejército, son un ejemplo de la promesa de liberación del arsenal de Satanás que se desatará en el tiempo final contra los verdaderos creyentes. “Estad quietos, y conoced que Yo soy Elohim; seré exaltado entre las naciones, enaltecido seré en la tierra. YHVH de los ejércitos está con nosotros” – Salmo 46:10-11.

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