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Gota de Amor - Abril 25/2012







“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído YHVH tu Elohim estos cuarenta años en el desierto” (Deuteronomio 8:2)


La Escritura continua: “… para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos”. Elohim le recuerda constantemente a los Israelitas, su viaje por el desierto, de cómo dependían totalmente de Él, no quiere que lo olviden, quiere que mantengan sus ojos puestos en él. En el desierto es donde nos damos cuanta verdaderamente de que estamos hechos, todo lo que somos sale a la luz. Es allí donde sabemos si de verdad nuestro corazón le pertenece a YHVH o no, si lo obedeceremos a pesar de las circunstancias, de la aridez, de la sequía, de la aparente desolación, es allí donde tomamos las decisiones más importantes de nuestra vida, es allí donde decidimos confiar en YHVH o seguir nuestro propio camino. Elohim le prometió al pueblo ciertas cosas si ellos obedecían sus mandamientos. Por cuarenta años: su vestido no se envejeció, ni sus pies se hincharon. Les prometió una tierra de arroyos, de fuentes de manantiales; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel. Tierra en la cual no comerían el pan con escasez, ni les faltaría nada en ella. Pero también les recordó que: “no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de YHVH vivirá el hombre”. La tierra produce y todos, justo e injustos comemos de ella, pero solo aquellos que comen del pan verdadero, de la palabra, Torah de YHVH tiene la verdadera vida.

Gota de Amor - Abril 24/2012







“Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a YHVH nuestro Elohim, como él nos dirá” (Éxodo 8:27)


Tres días de camino eran suficientes para salir de Egipto y adorar a Elohim. Faraón le dice a Moisés: “Andad, ofreced sacrificio a vuestro Elohim en la tierra (Egipto)” y Moisés responde: “He aquí, si sacrificamos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearán?” – Éxodo 8:25-26. Para los egipcios los sacrificios de los hebreos era una abominación. Pero fue YHVH quien ordenó a Moisés decirle a Faraón que irían camino de tres días – Éxodo 3:18. Tres días iban a ser suficientes en un futuro para que Yahshua el Mesías abriera el camino del desierto hacía la tierra prometida, hacía la verdadera libertad. Después del milagroso cruce por el mar, el pueblo tiene sed y las aguas que encuentran son amargas. Pero más era la amargura que había acumulada en sus corazones después de tantos años de esclavitud. “Moisés clamó a YHVH y YHVH le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron” – Éxodo 15:25. Solo el dulce sacrificio de Yahshua en el madero podrá sanar la amargura de un corazón esclavizado por el pecado. El árbol que Moisés uso fue el árbol de la vida. El madero sobre el cual el sacrificio perfecto fue llevado a cabo, para que tú y yo tuviéramos vida y vida abundante. Nuestro viaje por el desierto, es un viaje necesario. “Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón” – Oseas 3:14. Es en el desierto donde escuchamos sin interrupción, donde no tenemos otra fuente de subsistencia más que nuestra total dependencia de YHVH, donde en el día tendremos la columna de nube y en la noche la columna de fuego guiándonos por el camino. Vamos camino de tres días, y adoremos a YHVH.

Gota de Amor - Abril 23/2012







“Y estando juntos, le mando que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oíste de mi” (Hechos 1:4)


Cuarenta días había pasado Yeshua con sus discípulos después de su resurrección. Fueron cuarenta días en los cuales confirmo la Torah en ellos, les recordó sus enseñanzas sobre el Reino y por supuesto le encomendó lo que el mundo cristiano llama “la gran comisión” de ir y predicar las buenas noticias de salvación, no sin antes pedirles que no se movieran de Jerusalén hasta que fueran equipados con el Ruaj HaKoddesh, para la labor asignada. Les pidió que esperasen la “promesa del Padre”. ¿Cuál era la promesa del Padre? “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre del Mesías Yahshua para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Ruaj HaKoddesh. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Adonai nuestro Elohim llamare” – Hechos 2:38-39. El Ruaj HaKoddesh es la promesa del Padre. El prometió no abandonarnos ni desampararnos, El prometió que su presencia estaría siempre en medio nuestro, así como la columna de nube y la columna de fuego acompañaron a Israel durante su viaje por el desierto. Hebreos 11:27 dice que: “por la fe (Moisés) dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible”. Por la fe nosotros esperamos el regreso de nuestro amado Mesías, sostenidos por el Ruaj, en medio de un mundo en caos.

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