Justo cuando todo parecía perdido, la esperanza de desvanecía y se aproximaba la derrota, Elohim interviene y entrega Su pieza maestra. Una vez más a través de la Escritura, Elohim interviene con Su maravilloso plan de salvación. El día que Yeshua murió y el día en que resucitó, fueron días como ningún otro, pues fue en ese tiempo que ganó la batalla decisiva para la humanidad y conquistó todos los poderes del infierno para siempre.
En 2Reyes leemos como los sirios creyendo que Israel venia contra ellos acompañado de otros ejércitos, huyeron dejando todas sus riquezas en el campamento, y como 4 leprosos que llegaron al campamento, al encontrar toda esa riqueza, empezaron a comer y a esconder todo. Inicialmente, querían disfrutar solos de la bonanza, fue después de reflexionar que decidieron ir a la ciudad y dar las buenas nuevas.
Cuando Elohim sale a la batalla, no hay plan ni estrategia humana que pueda tener éxito contra El. Desde la caída del hombre, Satanás ha planeado y guerreado contra el Mesías, y ha llevado a la humanidad al fondo de la depravación y el pecado, en su afán por separarlo de YHVH. Pero la conclusión final de la historia está asegurada, porque Yahshua personalmente venció a Satanás en el madero.
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