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Gota de Amor - Abril 11/2012







“Después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Elohim” (Hechos 1:3)


Yahshua paso su ministerio enseñando sobre el Reino de Elohim, engrandeció y magnifico la Torah, le mostro a sus discípulos la grandeza del servicio, les advirtió sobre la persecución y los preparo para que después de El siguieran la extensión del Reino. “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Elohim, les respondió y dijo: El reino de Elohim no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí, porque he aquí el reino de Elohim está entre vosotros”. Vez tras vez les mostro el reino en El, pero no lo entendían. Israel buscaba un Mesías reinante guerrero que los librara del yugo de Roma. “Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni lo sigáis. Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación” – Lucas 17:22-25. Solo después de su resurrección los discípulos entendieron sus enseñanzas. Muchos hasta después de su muerte, estaban decepcionados viendo como sus ilusiones de ver el reino restaurado se esfumaba – “Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel… ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Mesías padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” – Lucas 24:21-26. Yahshua después de su resurrección paso cuarenta días con sus discípulos, fortaleciéndolos, confirmando una vez más la enseñanza del reino y preparándolos para lo que seguía.

Gota de Amor - Abril 10/2012







“Y Yahshua les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos” (Mateo 16:6)


Cuando Yahshua advirtió a sus discípulos que tuvieran cuidado de la levadura de los fariseos y de los saduceos, inicialmente no entendieron. Luego comprendieron que les hablaba de la doctrina. Doctrina en griego es – didaché = enseñanza. Los fariseos habían usurpado la “cátedra de Moisés” o sea el derecho de enseñar la Torah que solo le pertenecía a los sacerdotes. En la época de Yahshua los fariseos habían tomado el cargo de la enseñanza y Yahshua califica su enseñanza como, “hipocresía” – “Guardaos de la levadura de los fariseos que es la hipocresía” – Lucas 12:1. Hipocresía en griego es, hupokrisis = actuar fingidamente, engañar, pretender. En otras palabras es mostrar lo que no es, engañar mostrando una imagen incorrecta de la realidad. En resumen lo que Yahshua quería decirle a sus discípulos era que tuvieran cuidado con la enseñanza de los fariseos que no era genuina, no era la verdad, no enseñaban la Torah. Habían alterado la palabra de YHWH y habían creado su propia doctrina engañando al pueblo. Hoy en día no es nada diferente. A quien sigue la Torah y al Mesías Yahshua le llaman hereje. Los líderes abandonaron o nunca han conocido la verdad y guían al pueblo como el ciego guiando al ciego. Que estos días de panes sin levadura, sean un nuevo despertar en nuestro corazón y si aún hay levadura de los fariseos (sistema religioso) en nuestro corazón, deshagámonos de ella.

Gota de Amor - Abril 9/2012







“Siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto” (Deuteronomio 16:3)


De nuevo, la levadura es símbolo de muerte y decadencia. El inflamiento de la masa solo es posible por medio del proceso natural de decadencia. Los sagas identifican la levadura con el yetzer hara – nuestra inclinación natural al mal. Pero, ¿cuál es la conexión con Yeshua? Primero, el pan sin levadura es imagen de Su santidad y pureza. Su vida y sacrificio fue sin levadura, sin la mancha de la maldición de la muerte, y por consiguiente fue considerado “cordero si mancha y sin contaminación” – 1Pedro 1:19. Luego, después de su muerte, su cuerpo no sufrió el proceso de corrupción (descomposición del cuerpo), su cuerpo no volvió al polvo como el de Adán. La maldición dada al primer Adán en el jardín de Edén – “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra… pues polvo eres, y al polvo volverás” – Génesis 3:19. Como el segundo Adán – Adam haSheni – su muerte acabó con el poder de la muerte haciendo a un lado el pecado a través de su propio sacrificio – “se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” – Hebreos 9:26.

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