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Gota de Amor - Abril 29/2012







“Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte (Deuteronomio 2:3)


Debemos tener cuidado de no caer en ninguno de estos dos extremos, ambos devastadores para nuestra vida. 1. Estar cómodos con la situación actual y no desear cambios – “Ay de los reposados en Sion…” Amos 6:1. 2. Hacer las cosas sin pensar. Ambos son contrarios a las Escrituras que dicen: “Encomienda a YHVH tu camino, y confía en Él; y Él hará” – Salmo 37:5. Elohim le dice al pueblo de Israel: “Bastante habéis rodeado este monte…”. Ese monte no era donde YHVH quería que su pueblo estuviera, El tenía mucho más para ellos. “Volveos al norte”. Ellos necesitaban moverse en esa dirección. No tenían que seguir viviendo en el desierto, sino seguir hacia la Tierra Prometida, hacia la bendición de YHVH. Aunque Elohim les había provisto de todo lo necesario en el desierto, y ellos habían aprendido a oír Su voz, ya era hora de seguir adelante. Diariamente YHVH nos bendice y provee, pero él quiere vernos desear las riquezas de Su gracia y no apegarnos a la basura de este mundo. Solo podemos resistir el mal, cuando nos sometemos a YHVH. Debemos estar atentos a la voz del Padre cuando nos diga que ya es hora de movernos y no apegarnos a situaciones, lugares, ni gente. El sabe cuál es el mejor lugar para nosotros y cuando es el momento para ir hacia él.

Gota de Amor - Abril 28/2012







“Pues YHVH tu Elohim te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto…” (Deuteronomio 2:7)


Nuestra vida es un camino ya trazado por YHVH. Todos aquellos que creemos en YHVH y tenemos nuestra confianza puesta en la obra del Mesías, salimos de Egipto y vamos hacia la Tierra Prometida. Este viaje nos lleva por todo tipo de terrenos, desiertos, valles, montañas, ríos, etc. En cada lugar hay lecciones que aprender y bendiciones para recibir. En cada etapa del camino, encontramos no solo la corrección y guía de nuestro Adonai, sino también su amor y misericordia. Al pueblo de Israel se le ordenó pasar por la tierra de Esaú, mas no quedarse en ella, seguir el camino. Hay muchas cosas en este sistema que pueden desviar nuestra mirada del verdadero objetivo de nuestra vida. Todo obstáculo en nuestro viaje hacía la Tierra Prometida, debe ser removido. También se le prohibió al pueblo meterse o interactuar con los hijos de Esaú, no pedirles nada, todo comprarlo con dinero. Cuando leemos estos versículos creemos que son simplemente historia y nada tienen que ver con nosotros hoy, pero estamos muy equivocados, todo en la Escritura tiene un propósito, y todos los triunfos y fracaso del pueblo de Elohim, fueron escritos para nuestra enseñanza, ejemplo y guía. Al igual que Israel, se nos prohíbe mezclarnos y se nos ordena mantenernos separados – kaddosh – para YHVH.

Gota de Amor - Abril 27/2012







“Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y cómo os he atraído a mí” (Éxodo 19:4)


Antes de que existieran los satélites de ubicación global, para viajar por el desierto usted necesitaba mapa y brújula. Debía chequear constantemente para verificar que si iba en la dirección correcta, pero aún así, perder la dirección era fácil. Si no tenía cuidado al final del día, podía estar a 5 millas del sitio indicado, solo deseando que de alguna manera Elohim lo sacara de allí y lo pusiera en el lugar donde se suponía que debía estar. Igualmente nosotros si no chequeamos constantemente el mapa (Torah), podemos encontrarnos en el sitio incorrecto. Muchas veces no salimos de ahí porque oramos incorrectamente. Le pedimos a Elohim que nos saque y nos lleve a donde nosotros queremos. Pero no funciona así con YHVH. El no nos saca para pasarnos al otro lado y que nosotros continuemos nuestro camino. Cuando Elohim nos toma en las alas de águila, no es para llevarnos al otro lado, sino para llevarnos a Él, a Su misma presencia, a la tierra prometida. Es allí, en Su presencia donde El nos revela Su voluntad para nuestra vida. Es allí, en Su presencia donde la gracia es abundante, la fe es fortalecida. Es allí, en Su presencia donde aprendemos que hemos sido llamados a estar en El, con El y a guardar Su Torah, Su pacto. Y guardar Su pacto no es difícil cuando estás en El, y sabes que El te dirige, te provee, te guarda. Después de todo, es por gracia y a través del sacrificio del Mesías que somos especial tesoro para YHVH.

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