Vale la pena repetirlo: nuestro destino eterno es una elección que YHVH ha dejado a nuestra discreción – a cada uno individualmente. Pero, nuestro papel o función dentro de la familia de la fe, una vez que hemos entrado en los vínculos del Pacto con YHVH, y hemos sido injertados y hechos parte del pueblo de YHVH, sigue siendo una prerrogativa divina. Todos recibimos talentos – habilidades que debemos desarrollar para la gloria de Elohim y para el crecimiento del cuerpo del Mesías, que somos todos nosotros.
La historia del hombre como está grabada en las páginas de las Escrituras, empieza en el jardín y termina en el jardín. En estos dos paraísos, el Jardín del Edén y la Nueva Jerusalén, el hombre camina en intimidad con su Creador. Entre el libro de Génesis y el libro de Apocalipsis, esta la saga de la separación del hombre de su amado Creador debido a su orgullo y rebelión contra la Torah (Instrucciones) de YHVH.
En tiempos antiguos, la vida se desarrollaba alrededor de fuentes de agua viva. Aun las rutas de los viajeros eran paralelas a las fuentes de agua. Donde hay agua, hay vida. El hombre y el animal pueden vivir muchos días sin comida, pero pocos sin agua. Elohim es la fuente de agua viva.
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