Los creyentes del Nuevo Testamento no pensaban que la religión era solo para los días de reposo o para lo que hoy en día llaman la “la casa de Dios”. ¿Necesita Dios dicha casa? El que hizo los cielos y la tierra no habita en templos hechos de manos humanas. Ninguna casa o templo debajo del cielo es más santo o kaddosh (separado), que el lugar donde el creyente vive, come, duerme y alaba a YHWH en todo lo que hace.
La sal es la única roca/piedra comestible, esencial para la vida, mantiene el equilibrio acido / base del cuerpo, regula el ritmo del músculo cardíaco, controla el agua en el cuerpo, permite la absorción de nutrientes. En la antigüedad se le llamaba el “oro blanco” y se usaba para preservar los alimentos, desinfectar heridas, purificar objetos, y pagar sueldos (salario = sal por el oficio diario).
Ser santo en Hebreo es: Kaddosh = separar / apartar / preparar para algo especial. O sea, que ser santo, significa separarse, apartarse de algo y para alguien. ¿De qué y para quién? – “Y vio Elohim que la luz era buena; y separó Elohim la luz de las tinieblas” – Génesis 1:4. Desde el principio ha sido el plan de Elohim de separar, apartar un pueblo para Sí. El hizo distinción entre la luz y las tinieblas; entre Sus caminos y los demás caminos; entre el bien y el mal; entre lo limpio y lo inmundo; entre lo santo y lo profano.
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