El miedo es un sentimiento aterrador. Pero YHVH nos manda a no temer las cosas que se avecinan – “No temas en nada lo que vas a padecer” – Apocalipsis 2:10. Cuando tememos, fallamos en poner nuestra confianza en YHVH y en Su Torah – 1Juan 4:18 – “El perfecto amor echa fuera el temor”. Durante el viaje por el desierto el pueblo fue enseñado y probado constantemente. Igualmente, nosotros, los que vamos camino por el desierto hacia la Tierra Prometida.
Salir de Babilonia y Egipto significa, dejar la oscuridad del politeísmo que tiene absorta a la religión hoy en día, para que podamos salir a servir a nuestro verdadero Elohim, el Adonai de la Creación. El politeísmo hoy en día está representado por un sin número de dioses personales, como: dinero, sexo, poder, ambición, drogas, la gratificación personal, complacencia, vanagloria. Todos los dioses del politeísmo antiguo, están representados en estos. Salir de Babilonia y Egipto, significa, dejar la idolatría, la inmoralidad, la corrupción en cualquier forma que se manifieste, dejar todo lo que nos separe del Reino de Elohim.
Debido a nuestra débil y racional naturaleza, y a la poca misericordia que tenemos cuando de dar nuevas oportunidades a quienes nos ofenden, se trata; nos cuesta entender que Elohim de nuevo lo hará. De nuevo abrirá camino en el desierto. En Apocalipsis 12:14 vemos que es en el desierto donde el remanente será sustentado al final de los tiempos. En la Escritura, el desierto es un lugar árido, seco, vacío, un lugar donde la vida no crece ni prospera. Un lugar habitado por bestias, un lugar sin descanso. No es un lugar de paz y estabilidad.
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