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Gota de Amor - Abril 11/2014

“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá?  Mas vosotros tenéis la mente del Mesías”  (1Corintios 2:16)

 

Para la mente hebrea, la vida es un todo en las manos de Elohim.  Es decir, los Hebreos no hacen distinción entre las áreas sagradas y las seculares de la vida.  Ellos ven todo en la vida como una unidad.  Todo es dominio de Elohim.  Todo lo que pasa, está en sus manos, ya sea tribulaciones o alegrías.  Reconocen a Elohim en todo lo que hacen.  Con relación al pensamiento hebreo, el Salmista dice: “A YHVH he puesto siempre delante de mí” – Salmo 16:8.  “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” – Proverbios 3:6.  Por consiguiente, para la mente hebrea, todas las circunstancias de la vida, los buenos tiempos y los malos tiempos, no provienen de la suerte, sino que están bajo el control soberano del Elohim Todopoderoso.  La oración es para los hebreos la forma para estar en tono con el concepto de que todo en la vida es sagrado.  Las oraciones hebreas son cortas porque todo el día de un observante de la Torah, está delineado con oraciones.  Cientos de estas oraciones o bendiciones cortas, son repetidas constantemente durante todo el día.  La presencia de Elohim es reconocida todo el tiempo, todo el día, con bendiciones y oraciones.  Esta es la forma de estar en constante comunión con el Padre.  La santidad o ser Kaddosh, no consiste en hacer cosas, como oraciones extensas y excesivas, sino que es una actitud demarcada por la total obediencia a la Torah de YHVH, viviendo la vida que YHVH desea para Su pueblo, en constante acción de gracias y alabanzas por todo.  Esto fue lo que quiso decir Pablo en 1Tesalonicenses 5:17-18  – “Orad sin cesar. Dad gracias en todo porque ésta es la voluntad de Elohim para con vosotros en el Mesías Yahshua”.  

 

Gota de Amor - Abril 10/2014

“La piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; y piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la Palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados” (1 Pedro 2:7-8)

 

Los edificadores mencionados aquí por Pedro son los fariseos, surgidos según se cree de Salomón, su templo y los principios masónicos observados por el rey.  Por eso los llamaban edificadores, o masones.  Ellos entendían lo que significaba la cabeza del ángulo = piedra principal de un edificio.  En el método de construcción antigua, la piedra angular, era la piedra principal que soportaba el peso mayor del edificio.  Esta piedra se ubicaba en las esquinas y se denominaba “cabeza del ángulo”, piedra fundamental de la construcción, la cual no podía tener fallas pues era el cimiento principal del edificio.  Pablo ante el concilio declara: “Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo” – Hechos 23:6.  Luego en 1Corintios 3:10 dice: “yo como perito arquitecto (fariseo) puse el fundamento y otro edifica encima, pero cada uno mire como sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento (cabeza de ángulo) que el que está puesto, el cual es el Mesías Yahshua”.  Pablo conocía los principios farisaicos o masónicos y entendió después de su conversión que no podía haber otra Piedra Angular en la Casa de Elohim que el Mesías Yahshua.  Pedro continua diciendo que esa cabeza de ángulo es piedra de “tropiezo”, la palabra original es: skandalon del Griego 4625 = ofensa – escándalo.  Para los fariseos Yahshua fue la piedra de ofensa o escándalo… porque se ofenden o escandalizan en la Torah, porque eran desobedientes a ella.  Hoy en día no es nada diferente, se han levantado otros peritos arquitectos y por siglos han estado edificando una casa diferente, supuestamente con Yahshua como piedra angular, pero desobedientes a la Torah igual como los fariseos.  El Edificio de Elohim, Su pueblo tiene como cabeza de ángulo al Mesías y como método de construcción la Torah. 

Gota de Amor - Abril 9/2014

“Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y habitó allí con pocos hombres, y allí creció y llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa” (Deuteronomio 26:5)

 

La Pascua está cerca, y con ella viene la Fiesta de Panes sin Levadura, Primeros Frutos, fiestas todas que nos lleva a recordar no solo nuestra liberación, sino toda la historia de un pueblo que contra todo pronóstico sigue existiendo.  Cuando el pueblo llevaba los primeros frutos al Templo, recitaban este versículo dándole gracias a YHVH por haberlos llevado a la tierra de Israel.  También lo repiten a sus hijos durante la Pascua y todos los días de los Panes sin Levadura,  para que nunca olviden quiénes son y que lo que son se lo deben a YHVH.  “Cuídate de no olvidarte de YHVH, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre” – Deuteronomio 6:12.  Nosotros también fuimos esclavos y esta Pascua nos recuerda quiénes somos y que lo que somos se lo debemos a YHVH quien nos ha hecho libres por medio de nuestro cordero Pascual – Yahshua.  Nunca olvidemos de donde fuimos sacados – “Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y YHVH nos sacó de Egipto con mano poderosa” – Deuteronomio 6:21.  Todos fuimos sacados de Egipto, todos éramos esclavos, arameos a punto de perecer éramos y YHVH nos rescató. 

 

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