Todos conocemos la historia de José como fue vendido por sus hermanos, puesto en la cárcel, luego interpreta los sueños del Faraón y a raíz de eso es exaltado como gobernador de Egipto. José termina vistiendo como un egipcio y lo más increíble y a lo que quizás no prestamos mucha atención, es al hecho que Faraón cambió el nombre hebreo de José por el nombre egipcio de: Zafnat-panea lo cual hizo aún más difícil que sus hermanos lo reconocieran. José era para ellos un egipcio más. José es sombra y tipología del Mesías quien en manos de la cultura greco-romana ha sufrido la misma transformación. Cuando el mensaje del evangelio llegó a los dispersos en Grecia, los judíos y prosélitos helenos, contaminados con el paganismo de la región, consideraron que era mejor presentarle a los gentiles un Mesías parecido a ellos e inician la transformación que termina con Roma cambiando Su nombre, hasta el punto que hoy en día, decirle a los creyentes que Yahshua es hebreo, que vivió como hebreo, que cumplió los mandamientos como hebreo y la única manera de entender Su mensaje es conociendo las raíces hebreas de la fe, es una total herejía. La transformación que Grecia y Roma le hicieron al Mesías fue tan perfecta, que no debe sorprendernos por qué los judíos no lo reconocen. Pero pronto vendrá de nuevo y dirá como dijo José a sus hermanos: “Mirad mis manos y mis pies, que YO MISMO SOY” – Lucas 24:39.
Contrario a las Escrituras, la historia muestra que el gobierno (ya sea político o religioso) nunca revelará la verdad completa al pueblo. Según ellos, necesitan proteger al pueblo de la verdad porque la sociedad sería lastimada o confundida si saben la verdad. Lo que no saben es que el gobierno es quien confunde al pueblo. El pueblo por instinto, muchas veces descubren la verdad. La enseñanza correcta se reconoce con facilidad. Cuando se está en búsqueda de la verdad, algo en nuestro interior despierta y sentimos que lo que estamos escuchando es lo correcto. Cuando a la gente se le da la verdad, toma decisiones correctas. Otro método para descubrir la verdad: pregúntese usted mismo ¿qué enseñanzas a través de la historia han tenido más derramamiento de sangre en el intento por destruirlas o anularlas? No han sido las enseñanzas de Plato, Francis Beacon, Darwin o Karl Marx. Ha sido la enseñanza de la Torah, que desató cruzadas por toda Europa. La enseñanza de los primeros seguidores del Mesías Yahshua. Todos los apóstoles a excepción de Juan tuvieron muertes horrorosas. Ha sido el trabajo de hombres valientes y perseguidos, que tradujeron las Escrituras a varios idiomas. Los falsos maestros siempre serán los primeros en quejarse sobre la intolerancia. Las enseñanzas falsas solo pueden sobrevivir escondidas en las sombras donde no sean escrudiñadas. La inseguridad y paranoia de aquellos que quieren aniquilar la verdad, siempre se manifestará cuando gritan contra cualquier escrutinio. Siempre tratan de salir del apuro con expresiones como: “Debemos estar unidos” “hagamos las diferencias a un lado”. Pero ellos mismos son los que luego nos llamarán: Fanáticos, extremistas, radicales. La verdad solo la encuentras en YHWH y en Su Torah. Allí encontrarás pautas para llevar una vida sana y recta, sin temores, seguros. Nunca olvidemos que: “El que habla verdad declara justicia” – Proverbios 12:17. Shabbat Shalom.
Todos de alguna forma u otra, enseñamos, la pregunta aquí es: ¿qué y cómo enseñar? Hay cinco palabras en hebreo que significan enseñar, al estudiarlas podemos discernir, qué y cómo hacerlo. Estas palabras son usadas a lo largo de todas las Escrituras. La primera palabra la encontramos en el Shema en Deuteronomio 6:7 – “y estas palabras las enseñaras a tus hijos” (en español está mal traducido, no es repetirás sino enseñarás). La palabra enseñar aquí es “Shana” que quiere decir: afilar. El método de enseñar afilando para el conflicto, es decir preparando para la guerra. La próxima palabra es “Yarah” que es la raíz de la palabra “Torah”, mal traducida como ley. Yarah quiere decir: disparar a un objetivo. El método de enseñar señalando el camino. La próxima palabra es “Lamad” cuya pictografía muestra el cayado de un pastor. El método de enseñar, enseñando el camino y cuidando de la oveja. La próxima palabra es “Alaf” que quiere decir: unirse, juntarse como un par de bueyes. Enseñar por medio del ejemplo. Y la última palabra es “Yasar” cuya pictografía muestra una mano haciendo un círculo con la cabeza, significa: voltear la cabeza. Esta palabra es comúnmente traducida como: llamar la atención, castigar, corregir. Enseñar por medio de la disciplina. Yasar es una de las palabras más comunes en las Escrituras y debemos tener una visión correcta de la palabra entendiendo que la disciplina de Elohim es Su mano de misericordia sobre nosotros. Ezequiel 44:23 explica lo que los sacerdotes debían hacer – “enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio”. Hacer diferencia entre lo santo y lo profano, es enseñarle al pueblo a diferenciar entre el camino de Elohim y el camino del hombre, a que actúen en consistencia con el carácter que Elohim ha desarrollado en ellos. Y discernir entre los limpio y lo no limpio es enseñarles a identificarse y separarse como un pueblo especial para Elohim, a abandonar todo aquello que dañe su relación con el Padre Eterno.
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