Estamos en un viaje espiritual, escribiendo el “libro de nuestra vida”. Para ayudarnos a escribir este libro, los sabios hebreos decidieron que el mes sexto, previo a la Fiesta de “Yom Kippur” o “Día de la Expiación”, fuera dedicado a “Cheshbon hanefesh” (Examinar nuestra alma). Es decir, a hacer un honesto examen sobre nuestro comportamiento. Tomarnos el tiempo de revisar nuestra vida. A preguntarnos si ¿estamos donde debemos estar y si somos lo que debemos ser de acuerdo a la voluntad de YHVH? Debemos empezar por pedirle a YHVH valor y fortaleza para enfrentarnos a nuestra propia realidad. No es fácil aceptar que hemos hecho, pensado o permitido cosas en nuestra vida que no glorifiquen al Padre. Pero desnudar nuestra alma delante de la Divina Presencia, trae libertad y gozo. Si pecamos contra YHVH, confesarle nuestro pecado y pedirle perdón. Si pecamos contra un hermano (a), reconocerlo y pedir perdón. Finalmente, si pecamos contra nosotros mismos, admitir que hemos dañado nuestra vida y perdonarnos a nosotros mismos. ¡Shabbat Shalom!
El pecado no es el resultado de no entender lo que es correcto, sino la falta de voluntad para entenderlo, por consiguiente, pecado es rechazar hacer lo correcto. Pecado no es el resultado de la ignorancia, sino rebelión. Es un asunto de la voluntad, del corazón de los deseos ocultos del alma. Si una persona rehúsa aceptar y confesar su condición de pecador, la salvación para dicha persona es inasequible, ya que YHVH no puede salvar un alma que no acepta la necesitad que tiene de un Salvador. La persona que encubre sus pecados, ya sea por pura y simple negación del hecho o auto-engañándose con absurdas explicaciones, no prospera espiritualmente, porque no está viviendo la Torah, no vive la realidad que YHVH tiene para ella, vive una mentira. Solo la persona que viene a la Luz (Yahushua), que reconoce la verdad de su condición, y desea ser libre de las ataduras del pecado, recibe misericordia. La ira de YHVH sobre el pecado, no se aplaca cuando el pecado es minimizado, excusado o racionalizado, ya que el pecado es una ofensa contra YHVH, viola Su Torah y dicho acto crea una brecha en la relación entre YHVH y dicha persona.
Estas palabras del profeta Eliseo son para nosotros hoy. La Torah dice que debemos ser perfectos delante de Elohim – “Perfectos serás delante de YHVH tu Elohim” – Deuteronomio 18:13. La palabra “perfecto” en Hebreo es “Tamin” = completo – verdadero – integro. En nuestra relación con YHVH, Tamin es estar comprometidos, totalmente dedicados, caminar con El en Su Torah. El Salmo 119:1 dice “Bienaventurados los perfectos (Tamin) de camino, los que andan en la Torah de YHVH”. O sea que, la única forma para ser íntegros, completos, es andando en la Torah, viviendo la Torah, haciendo la voluntad de YHVH. Claudicar entre dos pensamientos es ser de doble ánimo. La persona de doble ánimo tiene el alma dividida en dos y ambas partes quieren hacer su propia voluntad totalmente diferente la una de la otra. ¿Cuándo tiempo se puede vivir en esta condición? La persona de doble ánimo siempre está desorientada, nunca puede tomar decisiones porque su mente vive confusa, vive en una tormenta espiritual. El único antídoto para esta condición está en la Torah – “Acercaos a Elohim, y El se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” – Santiago 4:8.
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