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Gota de Amor - Diciembre 14/2014

“Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobe la faz de toda la tierra” (Génesis 11:4)

 

Aquí podemos ver como los ladrillos de Egipto continuaban pintando el cuadro de mezclar los caminos de Elohim con los caminos del hombre. Los ladrillos hechos por el hombre y formados mezclando barro con paja y agua, se deterioran y colapsan con el tiempo. Cuando empiezan a deteriorarse, los albañiles o constructores usan los métodos más modernos para ponerle parches y remendarlos. Una construcción de piedra sin embargo, permanece firme con el tiempo, y mientras la construcción de ladrillo se derrumba, la de roca sigue en pie. Porque, “si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? – Salmo 11:3. El Padre Eterno, ha mantenido Su fundamento (Torah) hasta hoy, nada de lo que salió de Su boca para Su pueblo ha cambiado, el hombre podrá seguir poniéndole parches a su doctrina hasta que un día toda esa estructura colapse y solo permanezca lo que ha sido construido sobre la Roca desde el principio. Para el hombre siempre ha sido de suma importancia el tener un nombre, algo que lo identifique como él quiere, como lo obtenga, carece de importancia, solo quiere el nombre. “Nosotras comeremos nuestro pan, y nos vestiremos de nuestra propia ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio” – Isaías 4:1. Igual que antes, el hombre sigue comiendo su propia doctrina, vistiéndose de su propia justicia, pero quiere llevar el nombre del Mesías. Elohim tuvo que destruir la torre de Babel, y vendrá de nuevo y destruirá toda la infraestructura religiosa que el hombre ha creado y limpiará Su nombre. 

 

Gota de Amor - Diciembre 13/2014

“Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea” (Marcos 14:28)

 

¿Alguna vez has hecho una cita con alguien sabiendo que la probabilidad de que la cumplan es absolutamente remota? En las Escrituras hallamos unas cuantas citas de esas, por ejemplo: YHVH hizo una cita con Abraham diciéndole que en 400 años se encontraría con su descendencia en ese mismo lugar. Se necesita mucha confianza en quien hizo la promesa, para vivir la vida proclamando dicha cita seguro de que quien la había programado la cumpliría. Yahushua hizo unas cuantas citas similares con sus discípulos y las cumplió. Pero también hizo una cita final para todos. ¿Qué le hace creer al mundo que la cita final no la cumplirá? Debemos vivir como Abraham no solo proclamando esa cita, sino preparándonos para ella. No es una cita a ciegas, es una cita programada y preparada desde la eternidad. La cita con el amor de nuestra vida. “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3). Cada día estamos más cerca. La Palabra dice: “ni una jota ni una tilde pasará de la Torah, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18). El vendrá, lo creas o no. “Ciertamente vengo en breve” ¡Shabbat Shalom!

 

Gota de Amor - Diciembre 12/2014

“Hizo él lo recto ante los ojos de YHVH, aunque no de perfecto corazón” (2Crónicas 25:2) 

 

Siempre que leamos en las Escrituras sobre alguien que retó el camino de YHVH, siguiendo su propio camino, vemos que los resultados fueron desastrosos.  El orgullo y la soberbia no son sustitutos de la humildad y la obediencia.  La mezcla entre hacer la voluntad de Elohim en algunas cosas y la nuestra en otras, es la receta perfecta para el desastre.  Hacer las cosas con un corazón no perfecto es renuencia a estar bajo autoridad, a aceptar el Señorío del Mesías en nuestra vida y por consiguiente en nuestra toma de decisiones.  Cuando hacemos las cosas con desgano, más rápido de lo que creemos, nuestro corazón se contamina y la obstinación será su primer síntoma, luego entrará en rebeldía y sin darnos cuenta estaremos trazando el camino a la destrucción y a la decadencia espiritual. No pensemos que una vida desastrosa es una vida carente de lo necesario o llena de problemas; no necesariamente, puedes tener abundancia y carecer de problemas, pero si tu relación y compromiso con YHVH es nulo, si tu diario vivir se centra en la búsqueda de satisfacciones personales, si el reconocer a Yahushua como Señor de tu vida no incluye sumisión a su autoridad y Señorío, tienes una vida desastrosa.

 

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