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Gota de Amor - Febrero 13/2015

“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído YHVH tu Elohim estos cuarenta años en el desierto”  (Deuteronomio 8:2)

 

La Escritura continua: “… para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos”.  Elohim le recuerda constantemente a los Israelitas, su viaje por el desierto, de cómo dependían totalmente de Él, no quiere que lo olviden, quiere que mantengan sus ojos puestos en él.  En el desierto es donde nos damos cuanta verdaderamente de que estamos hechos, todo lo que somos sale a la luz.  Es allí donde sabemos si de verdad nuestro corazón le pertenece a YHVH o no, si lo obedeceremos a pesar de las circunstancias, de la aridez, de la sequía, de la aparente desolación, es allí donde tomamos las decisiones más importantes de nuestra vida, es allí donde decidimos confiar en YHVH o seguir nuestro propio camino.  Elohim le prometió al pueblo ciertas cosas si ellos obedecían sus mandamientos.  Por cuarenta años: su vestido no se envejeció, ni sus pies se hincharon.  Les prometió una tierra de arroyos, de fuentes de manantiales; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel.  Tierra en la cual no comerían el pan con escasez, ni les faltaría nada en ella.  Pero también les recordó que: “no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de YHVH vivirá el hombre”.   La tierra produce y todos, justo e injustos comemos de ella, pero solo aquellos que comen del pan verdadero, de la palabra, Torah de YHVH tiene la verdadera vida.  

 

Gota de Amor - Febrero 12/2015

“Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim” (Éxodo 17:8)

 

Israel encuentra su primer enemigo en el desierto, tan pronto bebe del agua de la Roca.  Pero, no era un enemigo desconocido.  Amalec era hijo de Elifaz y nieto de Esaú, hermano de Jacob (Israel), quien cientos de años atrás había hecho una promesa – “Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob” – Génesis 27:41.  Esaú es Edom, padre de los Edomitas – Génesis 36:43.  En otras palabras, Israel se encuentra con su viejo enemigo, su propio hermano, su propia carne.  Pelear con un enemigo conocido, sabiendo que YHVH está de nuestra parte, es una victoria segura.  Ese día Israel venció a Amalec y YHVH prometió: “di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo” – Éxodo 17:14.  Todos tenemos nuestro Amalec, todos tenemos nuestras luchas y de todas ellas nos librará YHVH si nuestra confianza está en El y no en nuestras propias fuerzas.  Israel venció no con sus fuerzas, no porque fueran expertos guerreros, sino porque la presencia de YHVH estaba en medio de ellos.  Israel acababa de beber del agua de la Roca, estaban fortalecidos y podían enfrentar a su enemigo.  Donde sea que YHVH nos lleve, como nos lleve y cuando nos lleve, debemos estar seguros que Su poder nos sostiene, Su sabiduría nos guía, Su amor nos guarda.

 

Gota de Amor - Febrero 11/2015

“Si YHVH no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1)

 

“En vano” según el diccionario Oxford, significa: sin propósito, inútilmente, sin resultado.  Así que, según esta Escritura, podemos pasarnos la vida haciendo cosas sin ningún propósito a los ojos de Elohim.  Examinemos los motivos que nos impulsan a actuar de determinada forma.  Algunas veces es para complacer nuestros propios deseos y ambiciones; otras veces es para complacer a otros y ganarnos su favor o aceptación.  También puede ser para alimentar nuestro ego exhibiendo nuestras capacidades o podemos pasarnos la vida sirviendo a otros para pagar favores o ayudas, cuando no sabemos recibir de Elohim o no entendemos que en los momentos de dificultad, toda ayuda proviene de El y que  El usa a quien quiera.  Otras veces es porque somos presa fácil de manipuladores que nos coaccionan a hacer todo lo que ellos quieran, porque tenemos baja autoestima.  Estos son solo unos pocos y ninguno proviene de Elohim. Es hora de que aprendamos a caminar lento pero seguro examinando cada motivación y orándole a Elohim, preguntándole si lo que estoy próximo a hacer proviene de El o no.  Obvio que hay cosas que no necesitamos preguntar como: si me levanto y voy a trabajar, si como naranja o manzana, etc. como también hay ocasiones en que oramos y oramos y no percibimos respuesta de Elohim, en esas ocasiones, El nos está dejando elegir seguramente para probar nuestra madurez y debemos movernos hacia la dirección que sabemos va alineada con Su Palabra.

 

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