Desde comienzos de la humanidad el hombre siempre ha buscado un chivo expiatorio a quien culpar cuando no quiere asumir responsabilidad de sus actos. Adán culpó a Eva y Eva culpo a la serpiente. Se sintieron bien por un momento hasta que vieron las consecuencias de su desobediencia. Hoy no es nada diferente, el hombre sigue buscando un chivo expiatorio sobre quien poner toda su culpa, pero tarde o temprano el juego de la culpa termina y por lo regular se pierde y si no acepta la responsabilidad, va a buscar otro chivo a quien culpar de su desgracia. Pero culpar a alguien más de nuestros errores o sus consecuencias no nos justifica delante de YHVH. Elohim demanda que cada uno asuma responsabilidad de sus actos, pensamientos y palabras. Nadie puede obligarnos a elegir mal, lo que hagamos con nuestra vida siempre será nuestra responsabilidad, así que delante de YHVH el juego de la culpa, no funciona, nos puede hacer sentir mejor sobre nosotros mismo pero no delante de nuestro Hacedor, El lo ve todo, lo sabe todo, y solo quiere que le entreguemos el desastre que hemos hecho y le dejemos guiarnos el resto del camino, nos dará la oportunidad de enmendar nuestros actos y seguir adelante.
Las relaciones se miden por la entrega o compromiso que se tenga. La mayoría de la gente hoy día, huye de compromisos que demanden demasiado, es decir que conlleven una entrega, porque la entrega demanda fidelidad y eso es algo que el mundo ya olvido, su significado y valor. Lo triste de esto es que la misma falta de compromiso o entrega está operando en el pueblo de Elohim. Es decir seguir a YHVH a mi manera, no tener que renunciar a nada o casi nada, está bien asistir a las actividades de la congregación, pero mi vida no puede acabarse, tiene que seguir. Y ¿cuál es esa vida? Nuestra vida está llena de hábitos, actitudes, relaciones que necesitan ser evaluadas, sopesadas bajo la lupa de La Torah y tomar decisiones al respecto. Libertad no es lo mismo que autonomía, y solo hay una verdadera liberta y es “caminar en obediencia a la Torah”. Entrega no es rendición. Cuando entregas tu vida a YHVH no estás diciendo que eres un inepto, sino que admites que tus valores deben ser ordenados para poder vivir rectamente y por consiguiente, aceptas ser guiado por YHVH y vivir bajo Sus parámetros
¿Alguna vez te has sentido contra la pared como si todo estuviera en contra tuyo, cuando nada sale bien? ¿Has pensado que puede ser YHVH quien esté orquestando todas las circunstancias? No, imposible, dirás: YHVH me protegería de todo esto. Pero las Escrituras están llenas de ejemplos donde YHVH usa las dificultades para edificar o fortalecer nuestra fe. Abraham, José, Moisés, Job, Daniel… la lista es interminable. Todos ellos pasaron por tribulaciones que tal vez ni tu ni yo seriamos capaces de soportar hoy en día, y las Escrituras nos relatan como contra todo pronóstico, ellos permanecieron creyendo, sostenidos como viendo al Invisible (Hebreos 11:27). Es fácil confiar en YHVH cuando todo sale bien, pero YHVH algunas veces sacude nuestra vida y la comodidad y las falsas seguridades son removidas para mostrarnos que El es nuestra única fuente de fortaleza. Cuando todo parece estar en contra, no pienses que YHVH te ha abandonado, tu dinero, éxito, amigos, familia, puede desaparecer, de todas maneras ellos no pelearían la batalla por ti, solo mantén tus ojos fijos en El, cuando todo haya fallado, te sorprenderás de lo que tu Padre Celestial hará por ti.
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