“Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su vida del ardor de la ira de YHVH” (Jeremías 51:45)
A través de toda la Escritura, el mensaje de YHVH para Su pueblo sigue siendo el mismo – que debemos separarnos del mundo. El dice vez tras vez: “Salid de en medio de ellos, y apartaos dice Adonai” – 2Corintios 6:17. Vivimos en el mundo, pero no somos del mundo (sistema), así que constantemente debemos ir a la Torah, y buscar la guía para todo lo que enfrentamos en nuestro caminar diario y actuar bajo esos maravillosos parámetros dados por YHVH. Juan 17:17 – “Santificaos en tu verdad (Torah), tu Torah es verdad”. Ser santo es ser = kaddosh = ser separado. Es decir no actuar como actúa el sistema, no vivir bajo los parámetros del sistema, no buscar lo que busca el sistema, sino “buscar el Reino de Elohim y su justicia”. Es difícil porque el sistema humanístico en el que vivimos, influencia todo a nuestro alrededor. Por eso debemos ser fuertes y esforzarnos, sabiendo que nuestro galardón es grande. Confiemos en YHVH y El no guiará siempre por el camino de la luz. Debemos empezar entendiendo y aceptando que quien “quiera ser amigo del mundo (sistema), se constituye enemigo de YHVH”. “Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación” – Isaías 26:20.
“Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Elohim… y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí” (Job 19:25-27)
Job después de perder sus hijos, su fortuna y finalmente su salud, expresó su confianza en Elohim con estas palabras, aún dijo: “He aquí, aunque El me matare, en El esperaré” – Job 13:15. Muchos citan a Job como ejemplo de paciencia, pero yo creo que Job es un ejemplo de confianza y seguridad en YHVH. Esta experiencia no es única para Job, YHVH dice que El disciplina y prueba a sus hijos. Todos, quienes portamos en nuestro corazón Su bandera de amor y manifestamos con nuestra vida que somos hijos de Elohim, estamos en la lista de “control de calidad”, todos sin excepción, de acuerdo a Su divina sabiduría, seremos probados. Unos más otros menos, pero a todos nos da la medida de fortaleza que necesitamos para pasar la prueba, y al final, aunque aporreados estoy segura que salimos más cerca de Elohim y más enamorados de Su divina presencia. Yo sé que las promesas de Elohim son verdaderas, que El solo demanda de nosotros obediencia a Su Torah y ha prometido que bendecirá nuestra entrada y nuestra salida. Sé que Su voluntad perfecta se hará en la vida de todos quienes le amamos, sé que todo obra para bien y sé que aunque mi corazón desfallece dentro de mí, mis ojos verán Su gloria. No es fácil cuando se está en medio de la prueba, pero es lo mejor que Elohim tiene para nosotros en ese momento y debemos con gratitud decir “este es el día que hizo YHVH, me gozaré y me alegraré en él”, aunque sea en medio de mis lágrimas. Gracias Eterno Elohim por las pruebas. Gracias porque a través de ellas formas nuestra vida. Gracias por acercarnos más y más a ti por medio de ellas. Shalom
“Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de YHVH… se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores…” (Jueces 2:11-12)
Este es el inicio del libro de “Jueces”. Un libro poco leído y regularmente conocido por la historia de Sansón y Dalila, que enseñan a los niños y lo presentan como el superhéroe que se sacrifico asimismo matando a los malvados filisteos, cumpliendo así, la voluntad de YHVH. Desafortunadamente, la forma como cuentan la historia, distorsiona la realidad del personaje, igual que lo que hacen con el rey Salomón cuando lo presentan como el extraordinario y sabio rey de Israel haciendo la voluntad de Elohim. Nada más lejos de la realidad, en ambos casos. El libro de “Jueces”, cubre la era de la decadencia moral más grande de Israel, la era cuando Israel vertiginosamente se deslizó hacía el suicidio nacional, debido a su persistente apostasía. El libro de “Jueces” presenta a un pueblo indulgente y auto-engañado que pretendía, por un lado, seguir a YHVH y por otro, perseguir la paz y la amistad con sus vecinos paganos, a cualquier precio. Y el precio de dicha paz, invariablemente los llevo a la asimilación dentro de culturas paganas y al sistema religioso de Babilonia, sistema que todos conocemos hoy. La asimilación de Israel, en otras palabras, es la forma como el pueblo de Elohim se convierte más y más al mundo que lo rodea, en vez de separarse de dicho sistema. Hoy en día el pueblo de Elohim, al igual que Israel en el libro de Jueces, va en picada por el camino del engaño, de una abierta idolatría (dioses diferentes, pero igual comportamiento), pretendiendo seguir a YHVH y al mismo tiempo buscando agradar a los vecinos con el pretesto de que la situación actual es diferente, los tiempos son distintos y la paz con los vecinos es más importante que la obediencia a mandamientos antiguos mandados a recoger. Arthur Cundall en su comentario sobre el libro de Jueces dice: “Ojala el lector moderno del libro de Jueces escuche la voz del Ruaj Hakoddesh diciendo: ESTE NO ES EL CAMINO, NO ANDEIS POR EL”. ¡Shabbat Shalom!
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