“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tu eres mi Elohim” (Salmo 143:10)
Enséñame a recibir todo lo que llega a mi vida hoy, con paz en mi corazón y con la firme convicción de que todo está bajo tu control. Enséñame a ver en cada persona que es parte de mi vida, ya sea familiar, laboral o de amistad como los instrumentos que usas para formar mi vida y darme lecciones que moldeen mi carácter. Enséñame a entender que cada evento, circunstancia, palabra o acción que me afecte ha sido filtrado por ti y por consiguiente ha sido diseñado y aprobado para edificar mi vida, y que aunque lo vea como algo negativo, nunca dude de que el resultado final será positivo, enriquecedor y edificante. Enséñame a tener el valor de decir a quienes pretenden ofenderme, como dijo José “no me enviasteis acá vosotros, sino Elohim…vosotros pensasteis mal contra mí, mas YHVH lo encaminó a bien” (Génesis 45: 8 y 50:20). Enséñame, Señor a ver todo con tus ojos y a darte la gloria en todo.
“Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” (Santiago 4:6)
Blaise Pascal dijo: “Hay dos tipos de personas, santos que saben que son pecadores, y pecadores que se creen santos”. Muchos consideran el orgullo como una virtud, pero es todo lo contrario, es una enfermedad letal que fundamentalmente distorsiona la realidad y se manifiesta de formas muy sutiles; puede inflar tu autoestima o ponerla por el piso. La única manera de despertar a la realidad y a la verdad es en la presencia de Elohim. Y la mayor realidad es que siempre, creamos o no, estamos en Su presencia, porque Su gloria llena toda la tierra. Así que, debemos ser conscientes de que todo lo pensamos, decimos o hacemos, es ante la divina audiencia de Elohim mismo. Si no sentimos Su presencia en nosotros, debemos probarnos a nosotros mismos si El es nuestro Elohim o no.
“Los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: pueblo mío, y el dirá: YHVH es mi Elohim” (Zacarías 13:9)
El oro se purifica con fuego hasta que se derrita. Una vez derretido empiezan a manifestarse las impurezas como una capa de mugre. El refinador la retira con un cucharón especial. El proceso puede repetirse varias veces, derretir el oro en el fuego y cernir las impurezas hasta que pueda ver el reflejo de su rostro en el oro refinado. Como si se mirara en un espejo. Elohim habla a través del profeta Zacarías concerniente a los sacerdotes. Tristemente esos sacerdotes se desviaron siguiendo las costumbres de los pueblos paganos que los rodeaban, solo por tener paz con ellos, dejando el camino de Elohim. Nosotros somos un sacerdocio santo, estamos llamados a ser separados para El. Sin embargo, hay momentos cuando fallamos y no vivimos a la altura del llamamiento y nos dejamos arrastrar por las corrientes del mundo. Otras veces, es que sentimos que la prueba por la que estamos pasando es demasiado dura y no nos damos cuenta que es simplemente el horno purificador de YHVH que está permitiendo que seamos derretidos y cernidos, para poder sacar lo mejor de nosotros. Pero alegrémonos, cuando el proceso termine podremos reflejar la imagen de aquel que nos saco de las tinieblas a Su luz admirable.
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