• header1
  • header2
  • header3
Smaller Default Larger

Gota de Amor - Diciembre 6/2016

“En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es SEÑAL entre mí y vosotros por vuestras generaciones” (Éxodo 31:13)

 

Es la séptima parada donde YHVH establece el día séptimo como Santísimo.  El pueblo sabía que el día séptimo era día de reposo a YHVH porque sus ancestros lo habían enseñado.  Abraham a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a sus hijos y así sucesivamente.  Pero 430 años viviendo en Egipto y contaminándose con la idolatría de la tierra egipcia habían hecho que el pueblo abandonara el Camino de Elohim.  De nuevo, YHVH establece el día séptimo – Día de Reposo – hoy conocido como Shabbat – como señal del Pacto.   En este campamento, YHVH le explica a Israel como guardar el Shabbat aun antes de llegar al Sinaí donde Israel tendría el más importante encuentro con YHVH.  Conocerlo es amarlo y amarlo es obedecerle.  El Shabbat es una señal entre YHVH y Su pueblo – Éxodo 31:13 – Ezequiel 20:12 y 20.  El Shabbat nos separa de los demás pueblos.  Cuando los hijos de Israel pasaron a través del Mar Rojo, debieron comprender que eran un pueblo separado para Elohim.  Aquí en el desierto de Sin, Elohim les confirma que son un pueblo escogido para El y que es Él quien los santifica.  Igual nosotros, una vez aceptamos la obra redentora de Yahushua y entramos en los vínculos del Pacto con YHVH, debemos entender que somos separados de los demás pueblos y comportarnos como tal siguiendo los parámetros establecidos por YHVH en Su Torah. 

 

 

Gota de Amor - Diciembre 5/2016

“Salieron del Mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin” (Números 33:11)

 

Esta es la parada número siete.  La letra siete en hebreo es: Zayin cuya imagen es un azadón y significa = nutrir / alimento / cortar.  Es también considerado el número de la perfección de Elohim.  Era una región habitada por Edomitas y Madianitas, y conocida por sus cultos y celebraciones al “dios luna”.   Al Israel entrar en el desierto de Sin, estaba entrando al territorio del “dios luna” y como pueblo acostumbrado a la idolatría en Egipto, Elohim les advierte anticipadamente lo que sucederá si alguien de Su pueblo se haya practicando dicha adoración.  Esta parada o campamento número siete fue supremamente importante para el pueblo de Elohim en ese entonces y para nosotros hoy.  Éxodo 16:1 no narra la parada junto al Mar Rojo, sino que va directamente al desierto de Sin – “Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto”.  Había pasado un mes desde que el pueblo había salido de Egipto.  Aparentemente, ya se les había acabado todo el grano que habían traído con ellos y de nuevo murmuran contra Moisés.  YHVH responde a sus murmuraciones enviándoles pan del cielo “Maná”.  Pero lo más importante aquí, no es tanto el pan, ya que YHVH siempre los supliría, confiaran o no en El, sino el establecer el Día de Reposo de una vez por todas como señal del Pacto entre YHVH y Su pueblo.  

 

Gota de Amor - Diciembre 4/2016

“Salieron de Elim, y acabaron junto al Mar Rojo” (Números 33:10)

 

Aparte de la mención de esta parada en el libro de Números, nada hay registrado acerca de ella en Éxodo, sin embargo el hecho de que haya sido puesta en la lista, manifiesta que debe haber algo allí.  Fue la parada número seis.  El número seis en hebreo es la letra Vav que significa = añadir / afirmar / enganchar.  La imagen de la letra es la de una estaca o clavija.  Después de la parada junto al Mar Rojo, Números 33 registra cinco paradas más antes de que el pueblo llegara al Sinaí donde pasaría cerca de un año, recibiendo dirección de YHVH.  Después de vivir un mes en Elim, en un oasis, el pueblo tenía que seguir.  Bajó pegado al mar, como aferrándose a lo que aun le era conocido, pero tarde o temprano tendría que adentrarse en el desierto y seguir su camino.  No es fácil, después de vivir tantos problemas y pasar un tiempo de reposo, pensar en tomar el camino de nuevo.  Nosotros hoy debemos aprender de esto, que nada es permanente, que no podemos apegarnos a nada, ni poner tienda y asentarnos en ningún lugar, sino proseguir a la meta.  Cada día, nuestro equipaje debe ser más liviano.  La zona de confort o conocida, por lo regular no nos permite movernos y tenemos que movernos, los tiempos son difíciles y el apego puede ser un impedimento en el momento de la crisis, puede empeorarla en vez de aliviarla.  

 

Quién está en línea

Hay 12 invitados y ningún miembro en línea