“¿Hasta Cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si YHVH es Elohim, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió nada” (1 Reyes 18:21)
Fue en el Monte Carmelo donde Elías confrontó a los profetas paganos de Baal y retó al pueblo a escoger entre YHVH y Baal. Y el pueblo no respondió. Estaban bien como estaban, mirando los toros desde la barrera. No hicieron ninguna elección. Muchos dirán que no tomar parte, no es malo, que es bueno ver los dos lados de un argumento, pero es como el hombre con un pie en el bote y otro en el muelle, tarde o temprano caerá y esa posición no es una opción para el pueblo de YHVH. YHVH demanda que elijamos. Moisés también lo hizo — “He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim… y la maldición, si no oyereis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim…” —Deuteronomio 11:26-27. Josue también lo hizo — “Y si mal os parece servir a YHVH, escogeos hoy a quien sirváis… pero yo y mi casa serviremos a YHVH” — Josue 24:15. Diariamente tenemos oportunidades de escoger representar a YHVH obedeciendo su Torah, o comportarnos como cualquier persona del sistema, siempre será nuestra elección, per ser indiferentes es igual a ser tibios y YHVH prometio que al tibio lo vomitaría de Su boca.
“Fíate de YHVH de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6)
¿Qué hace que algunos tengan éxito y otros fracasen en la obtención de sus objetivos? ¿Qué determina el éxito? Muchos creen que el trasfondo familiar y la educación son los principales ingredientes, pero, ¿por qué, entonces, escuchamos que muchos sin estos ingredientes, con pocas habilidades o poco entrenamiento, obtienen grandes victorias? Seguramente hay algo más que determina el éxito en el logro de objetivos. Contrario a la definición de éxito que tiene la sociedad, lo cual debe involucrar: fama, fortuna o poder, el verdadero éxito es llegar a ser la persona que YHVH quiere que seamos, alcanzar los objetivos que El ha establecido para nuestras vidas. “Despojémonos de todo peso… y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1). La Escritura responde claramente a nuestra pregunta. Despojémonos de todo lo que nos impide obedecer a YHVH y perseveremos con amor y convicción en el propósito de YHVH para nosotros. El tiene un plan maravilloso para todos y cada uno y ha prometido guiarnos a lo largo del camino. Llegar a ser lo que YHVH quiere que seamos debe ser el mayor éxito de nuestra vida.
“El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos” (Proverbios 2:7-8)
Elohim ha trazado una senda para sus hijos y quienes caminamos por ella podemos estar seguros que Su protección, promesas y bendiciones son nuestras. Esta Escritura es una promesa de victoria (en las batallas de la vida) para aquellos que deliberadamente toman decisiones santas en los momentos de tentación. Cuando el deseo de nuestro corazón es establecer la autoridad del Reino de Elohim en nuestra vida, los ángeles están ahí para sostenernos y ministrarnos como lo hicieron con Yahushua cuando fue tentado en el desierto. Cuando una persona va a iniciar un viaje en alta mar, lo más importante es saber navegar, porque si no puede establecer un curso de navegación va a estar perdido por siempre en medio del océano. Cuando nosotros decidimos ser rectos, justos en todo lo que pensamos, hacemos y decimos, Elohim promete darnos sabiduría, ser escudo, guardar nuestras veredas y preservar el camino a medida que navegamos el curso de nuestra vida. Es maravilloso andar en los caminos del Señor, Salmo 19:7-14. Shabbat Shalom
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