“Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación; engrandecido sea YHVH” (Salmo 70:4)
Cuentan la historia de un capellán que hablaba con un soldado en un hospital militar. “El Señor le bendiga hijo, usted salvó la vida de un soldado amigo — y perdió un brazo en tan grande causa”. El soldado le contestó con una sonrisa — “No perdí mi brazo, lo di”. Tenemos tanto, YHVH nos ha bendecido a muchos con buena salud, con talentos, con un empleo, lugar para vivir, familia que nos ama y lo más importante; nos ha bendecido con el regalo de conocer Su amor a través de Yahushua. Todos somos soldados en el gran ejercito de YHVH y de la misma forma que ese soldado dio su brazo, nosotros debemos dar todo lo que somos en ofrenda a YHVH, para su servicio. “No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” — Gálatas 6:9. Propongamonos siempre dar de todo lo que somos y tenemos, Yahushua es nuestro ejemplo. El no perdio su vida, la dio.
“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24)
Dos de las cosas que más nos impiden avanzar en nuestro caminar con YHVH y que no nos dejan morir a nosotros mismos son el orgullo y la vanidad. Los diccionarios definen al Orgullo: como el exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales la persona se cree superior a los demás. Y Vanidad= es una manifestación de la soberbia y la arrogancia donde la persona se siente superior al prójimo, ya sea desde un punto de vista intelectual o físico. No podemos ir al padre, ni proclamar que somos seguidores de Yahushua, si nuestro ego no muere. Somos trigo y debemos morir para poder dar frutos para el Reinos. Seamos humildes postrados de rodillas ante YHVH reconociendo nuestras debilidades e incapacidades reconociendo que no somos nada, y permitir ser moldeados por Él — “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” — Juan 15:4.
“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder las viñas” (Cantares 2:15)
Las zorras son criaturas muy astutas. Se escabullan al anochecer cuando el rebaño se está preparando para la noche, y atacan cuando menos lo esperan. Así es como el enemigo hace con nosotros. A veces pensamos que todo está bien y que vamos en la dirección correcta y de un momento a otro nos damos cuenta que hemos caído de nuevo en viejos hábitos de pensamiento, acción o actitud. A veces no le damos importancia porque pensamos que es algo pequeño y podemos salir de ahí cuando queramos, más no es así, por pequeña que sea la zorra, sigue siendo zorra y sigue causando el mismo daño, hiriendo o matando a las ovejas. Lo mejor que podemos hacer es estar atentos, vigilantes y permitirle a Elohim a través de su Ruaj, grabar en nuestros corazones la verdad de Su palabra y revelarnos cualquier parte oscura de nuestra vida y una vez reconocido el problema no subestimarlo o creer que es pequeño, sino actuar inmediatamente, rechazando todo lo que no traiga el sello divino y alinear nuestro comportamiento, pensamiento y actitud con la Palabra de YHVH. Esa es nuestra regla de medida. Recordemos, si estamos demasiado cómodos en el sistema, es porque alguna zorra está activa.
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