“El principio de la sabiduría es el temor de YHVH; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1:7)
Los niños tienen un amor y adoración incondicional por su padre, especialmente en los primeros años. Amor acompañado de temor sano, es decir ellos responden inmediatamente al tono de la voz de su padre, ya sea de preocupación, reproche o advertencia. Así, es como empiezan a aprender donde están sus límites, a saber cuando están en peligro y cuando están protegidos. Tal vez no entiendan estas cosas, pero las aceptan como verdades. Este es “el principio de la sabiduría”. El temor de YHVH es lo que nos mantiene en el camino a medida que aprendemos a caminar en justicia y santidad. Lo que siempre pasa, es que a medida que adquirimos conocimiento de Elohim, tendemos a creer que sabemos tanto como El y que tenemos el derecho no solo de cuestionar sino de escoger alternativas a Sus caminos. La sabiduría solo proviene de una fuente y es de YHVH. Muchos creen que ser maduro en la fe es saber mucha Escritura o tener la habilidad para tomar buenas decisiones, pero el verdadero conocimiento va acompañado de disciplina. Una persona no sabia lleva una vida indisciplinada, hace alarde de sus percepciones y emociones pero falla en el momento de buscar la guía de Elohim. La disciplina es la base para el crecimiento y la madurez espiritual. Cuando no buscamos la voz de Elohim y no esperamos en El, tomamos decisiones de acuerdo a nuestra propia prudencia y eso es insensatez.
“Y mandó YHVH Elohim al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17)
YHVH no puso el árbol prohibido en el Jardín para causar la caída del hombre. El lo puso allí para que el hombre pudiera demostrar su obediencia y compromiso con YHVH. No puede haber verdadera obediencia, de corazón, si no hay la libertad de desobedecer. YHVH estableció que el hombre tendría que tomar decisiones, a eso le llamo; libre albedrío. También lo creo para tener una relación personal con El, para ser productivo y libre. El estado natural del hombre es ser libre. El problema es que el hombre no ha entendido la libertad desde el punto de vista de YHVH — “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” — Juan 8:32. Pero no podemos tener libertad sin asumir la responsabilidad que ella conlleva. La libertad que YHVH le ofrece al hombre, es la libertad de ser siervos de la justicia. Es la libertad que solo Yahushua puede dar — “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” — Juan 8:36. No todos quieren asumir la responsabilidad de tomar decisiones y prefieren estar en esclavitud en cultos y grupos autoritarios que tomen decisiones por ellos. Decisiones de vida o muerte. “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal … escoge pues la vida para que vivas…” — Deuteronomio 30:15 y 19.
“¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?” (Mateo 16:13)
Ningún personaje en la historia de la humanidad ha provocado más comentarios o debates que Yahushua. Y la respuesta que damos a ¿quién es Yahushua?, determina todo en nuestras vidas: valores, convicciones morales, la fe que nos impulsa a seguir a pesar de las circunstancias, la esperanza en la vida por venir. Todo gira alrededor de El y de esa relación que tenemos basada en nuestra convicción de lo que El es, “El hijo del Elohim viviente”. Esa respuesta demanda compromiso de nuestra parte, no podemos seguir siendo los mismos después de tener la revelación de lo que Yahushua es, porque cuando YHVH a través de Su Ruaj (Espíritu) se revela al hombre, es imposible no experimentar el cambio que produce el fuego transformador de Su amor.
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