“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mateo 5:3)
Antes que Elohim creara al hombre, primero preparó para él un mundo lleno de cosas útiles y agradables para su deleite y gozo. Fueron hechas para el hombre, pero debían permanecer como cosas externas a él, muy profundo en su corazón había un santuario donde solo Elohim podía entrar. Dentro de él estaba YHVH y era quien gobernaba su vida. Pero el pecado complicó las cosas e hizo que aquellos regalos y bendiciones, se convirtieran en su ruina. Nuestro dolor empezó cuando Elohim fue echado fuera de Su santuario (corazón) y se le permitió a todas esas cosas que habían sido creadas para uso del hombre, entrar en el corazón y tomar el lugar de Elohim. El hombre por naturaleza ya no tiene paz en su corazón porque YHVH ya no es el centro de él. Ahora son las cosas y la ambición por acumularlas lo que gobierna al hombre. Esta no es una simple metamorfosis, es un minucioso análisis de nuestra realidad espiritual. Muy dentro del corazón hay raíces de una vida caída cuya naturaleza es poseer y poseer. Desea cosas con pasión y los pronombres “mi” y “mío” suenan inofensivos, pero su uso constante y universal es muy significativo. Expresan la verdadera naturaleza adámica del hombre. Son el síntoma más visible de nuestra enfermedad. Las cosas se han vuelto tan necesarias, que lo que una vez fueron regalos de Elohim, se han convertido en nuestro elohim. Han tomado Su lugar. Mientras más posee el hombre, más teme perder y recordemos que aquello que tememos perder, ese es nuestro dios.
“Mas gracias sean dadas a Elohim, que nos da la victoria por medio de nuestro Adonai el Mesías Yahushua” (1 Corintios 15:57)
En la década de 1940, el mundo peleó contra el mal más grande que jamás había visto, Adolfo Hitler y su terrible régimen. En medio de la guerra Winston Churchill dijo: “…continuaremos hasta el final… lucharemos en los mares y los océanos… defenderemos nuestra isla cueste lo que cueste… lucharemos en los campos y en las calles… nunca nos rendiremos”. Hoy nosotros debemos armarnos del mismo valor e igualmente decir: nunca nos rendiremos. El enemigo de nuestra alma, Satanás, sabe que su tiempo es corto y está desatando una guerra sin precedentes contra los santos en todo el mundo. Enfrentémonos contra el enemigo y reclamemos la victoria que ya tenemos en nuestro Adonai, Yahushua. Recordemos que la victoria es nuestra y caminemos en ella. “Mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo” – 1 Juan 4:4.
“Lo que es imposible para los hombres, es posible para Elohim” (Lucas 18:27)
La libertad es una de las más preciosas posesiones el ser humano puede tener. Patrick Henry dijo: “Dame libertad o dame la muerte”. Porque cuando no somos libres estamos muertos. No somos seres puramente físicos, somos seres espirituales también y hay muchos en el mundo que, aun siendo libres físicamente, estás presos o esclavos espiritualmente. Yahushua dijo: “Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34). Los hábitos forman el estilo de vida, y muchos de ellos aparentemente sanos pueden llegar a desarrollar estilos de vida malos, lejos de los parámetros de Elohim, como la búsqueda de poder, de dinero, las relaciones, etc. Por lo regular los malos hábitos empiezan de una forma sutil, aparentemente se están supliendo las necesidades o es un inocente deseo, pero rápidamente eso tan inocente se convierte en una atadura que controla la vida. Las personas con este problema por lo general expresan que pueden parar cuando quieran, pero están engañadas, aun el exceso de trabajo cuando se convierte en un hábito es duro de romper. Miremos con honestidad las motivaciones en nuestra vida, si hay algún hábito, emoción o sueño que nos posea, vamos a Yahushua, solo Él puede romperlo y hacernos libres.
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