“El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos” (Proverbios 2:7-8)
Elohim ha trazado una senda para sus hijos y quienes caminamos por ella podemos estar seguros que Su protección, promesas y bendiciones son nuestras. Esta Escritura es una promesa de victoria (en las batallas de la vida) para aquellos que deliberadamente toman decisiones santas en los momentos de tentación. Cuando el deseo de nuestro corazón es establecer la autoridad del Reino de Elohim en nuestra vida, los ángeles están ahí para sostenernos y ministrarnos como lo hicieron con Yahushua cuando fue tentado en el desierto. Cuando una persona va a iniciar un viaje en alta mar, lo más importante es saber navegar, porque si no puede establecer un curso de navegación va a estar perdido por siempre en medio del océano. Cuando nosotros decidimos ser rectos, justos en todo lo que pensamos, hacemos y decimos, Elohim promete darnos sabiduría, ser escudo, guardar nuestras veredas y preservar el camino a medida que navegamos el curso de nuestra vida. Es maravilloso andar en los caminos del Señor, Salmo 19:7-14.
“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tu eres mi Elohim” (Salmo 143:10)
Enséñame a recibir todo lo que llega a mi vida hoy, con paz en mi corazón y con la firme convicción de que todo está bajo tu control. Enséñame a ver en cada persona que es parte de mi vida, ya sea familiar, laboral o de amistad como los instrumentos que usas para formar mi vida y darme lecciones que moldeen mi carácter. Enséñame a entender que cada evento, circunstancia, palabra o acción que me afecte ha sido filtrado por ti y por consiguiente ha sido diseñado y aprobado para edificar mi vida, y que aunque lo vea como algo negativo, nunca dude de que el resultado final será positivo, enriquecedor y edificante. Enséñame a tener el valor de decir a quienes pretenden ofenderme, como dijo José “no me enviasteis acá vosotros, sino Elohim…vosotros pensasteis mal contra mí, mas YHVH lo encaminó a bien” (Génesis 45: 8 y 50:20). Enséñame, Señor a ver todo con tus ojos y a darte la gloria en todo.
“Como ciudad derribada y sin muro, es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda” (Proverbios 25:28)
En la antigüedad la única forma de proteger una ciudad de los invasores, era rodeándola de muros y poniendo guardias que la patrullaran día y noche. Hoy en día muchos de los muros de esas ciudades permanecen en pie. La Biblia nos cuenta como en los tiempos de Nehemías, Jerusalén estaba desolada, el muro derribado y las puertas destruidas. Sabiendo lo importante que eran los muros para la ciudad, Nehemías llora y ora a Elohim por su pueblo y su ciudad y sabe que está llamado a restaurarla. Sin muros la ciudad está completamente indefensa. La Escritura compara los muros de una ciudad, con la vida de una persona. El control de nuestra conducta y comportamiento es vital para la protección contra la invasión enemiga. Pablo explica en Gálatas 6:7-8, las consecuencias de vivir una vida sin control, ignorando los parámetros de Elohim. Así como una ciudad sin muros esta indefensa, la vida de una persona sin control está también a merced del enemigo. Sin el Ruaj Ha Koddesh (Espíritu Santo), ninguno de nosotros tendrá fuerzas para resistir el ataque del enemigo, todos necesitamos el espíritu de dominio propio. El problema es que mucha gente disfruta demasiado las cosas que se filtran por los muros resquebrajados y YHVH no puede ayudarnos a ganar una batalla que deseamos perder. Pidámosle a Elohim primero que nos de el deseo de reparar los muros, luego nuestra vida será fuerte y efectiva para El. ¡Shabbat Shalom!
Hay 22 invitados y ningún miembro en línea