“La Torah de YHVH es perfecta, que convierte el alma” (Salmo 19:7)
La Torah es también llamada los Libros de Moisés, de los cuales habló Yahushua cuando confrontó a los discípulos que iban a Emaús. Los Libros de Moisés son también llamados el Pentateuco, que son los cinco primeros libros del Tanaj (AT) – Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. La palabra Torah, mal traducida en los Escritos Apostólicos como “Ley”, significa = Instrucciones. Así, que, si queremos vivir una vida recta, separada, consagrada a YHVH, debemos estudiar la Torah. El Salmo 119, llamado el Salmo de la Torah, nos enseña todo lo que el hombre logra guardándola. “Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la Torah de YHVH… ¿Con qué guardará el joven su camino? Con guardar la Torah… Enséñame, oh YHVH, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. Dame entendimiento, y guardaré tu Torah… A media noche me levanto para alabarte por tus justos juicios… Hazme entender y aprenderé tus mandamientos… ¡Oh, cuánto amo tu Torah! Todo el día es ella mi meditación… Ordena mis pasos con tu Torah, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí… Hace mucho que he entendido tus testimonios, que para SIEMPRE LOS HAS ESTABLECIDO”.
“El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento” (Proverbios 15:32)
Algunas de las lecciones más importantes que he aprendido en mi vida, han sido a través de mis errores. Han sido dolorosas en su momento, pero cuando miro atrás y veo los frutos le doy gracias a Elohim por no haberme atajado cuando iba cuesta abajo, haberme permitido tocar fondo, poder mirar hacia arriba y buscar su mano que me levantó con misericordia y amor, mostrándome mi error, corrigiéndome, consolándome y ayudándome a poner en pie de nuevo. A esto le llamo la disciplina del amor. Cuando un niño está aprendiendo a caminar, el deseo de los padres es que lo logre sin caerse, es duro ver cuando cae y se lastima, pero es imposible no caer. Ya en su adolescencia, caerá de nuevo, pero será diferente y ahí, el hijo necesita corrección y disciplina. Ser corregido y disciplinado justamente es bueno, aceptar la corrección y disciplina es mejor, aunque duela. Las lecciones que se aprenden a través de la disciplina permanecen para siempre. Elohim es el mejor Padre. El sabe cuando necesitamos aliciente y cuando necesitamos la disciplina del amor. El no quiere que nos perdamos las lecciones vitales que nuestros errores nos dan para la vida. Cuando esto suceda, no nos rebelemos a Su disciplina de amor, démosle gracias por cuidar de nosotros y ayudarnos a crecer y madurar en El.
"Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra... " (Génesis 1:26)
Cuando YHVH creó el mundo, le dio dominio sobre la tierra al hombre. Le dio autoridad sobre todo ser viviente. YHVH creó algo maravilloso y le dio autoridad sobre Su creación a un ser débil, fue una decisión muy arriesgada. La tierra fue de dominio del hombre. El salmo 115:16 lo confirma, "Los cielos son los cielos de YHVH, y ha dado la tierra a los hijos de los hombres". Adán y Eva pronto cedieron su precioso regalo a satanas, al desobedecer a YHVH. Para entender la seriedad de esta acción, necesitamos comprender el siguiente principio: "cuando acepto la opinión de alguien, estoy dejando que esa persona influencia mi vida y cuando me someto a alguien, le estoy dando autoridad sobre mi vida". Cuando Eva acepto la mentira de satanás sobre YHVH, dejo que la influenciara, y cuando comió del árbol se sometió a su autoridad. El sistema, reino de satanas, puede influenciarnos fácilmente y si aceptamos sus sugerencias, terminamos violando la Torah, desobedeciendo a YHVH y créame las consecuencias pueden ser tan nefastas como en el caso de Adán y Eva. Ellos terminaron separados de su creador. Que no nos ocurra lo mismo. Selah
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