“Bueno es esperar en silencio la salvación de YHVH” (Lamentaciones 3:26)
Con relación a la salvación, la manera como la ve la mentalidad griega y la mentalidad hebrea es bien diferente. Y recordemos que la mentalidad occidental ha sido moldeada por la cultura greco-romana. Mientras el griego esperan ser transportados a un lugar celestial por la eternidad, el hebreo espera regresar a la existencia del “Jardín del Edén”, sobre una tierra renovada donde no hay pecado y todo es como YHVH lo creo al principio. Con esto en mente, la verdadera perspectiva de la eternidad no se halla escapando de nuestra rutina diaria, ni imaginándonos una existencia celestial, sino que experimentamos una sombra de la eternidad, cuando el nombre de nuestro Elohim es santificado en nuestra vida diaria aquí en la tierra, cuando le obedecemos y glorificamos, cuando le entregamos el control de nuestra vida porque todo lo que anhelamos lo hallamos en EL.
“YHVH es mi pastor; nada me faltará” (Salmo 23:1)
El primer versículo del Salmo 23 es quizás el más repetido y amado. Para muchos imaginarnos a YHVH como pastor no es familiar, pero para aquellos como David que vivían y viven en tierra de pastores, era y es normal. El trabajo de un pastor es de: alimentar las ovejas, llevarlas a buenos pastos, guiarlas, protegerlas y con frecuencia, salir a buscar a las perdidas o descarriadas. El trabajo de pastor regularmente era hecho por los mas chicos y David, el menor de 8 hermanos, era el encargado de las ovejas de su padre. David sabía que YHVH era su pastor, sabía que lo cuidaba, protegía y guiaba. David confiaba ciegamente en su pastor, estaba seguro que lo guiaría siempre en tiempos buenos y malos, que los supliría y daría descanso cuando fuera necesario, tenía total confianza y no temía darle el control de su vida, sabía que solo debía obedecerle y seguirlo a donde lo guiara. Hoy queremos pedirte Oh YHVH nuestro Elohim, la fortaleza, sabiduría, confianza, todo lo que necesitamos para como David, entregarte todo sin temor seguros de que nos guiarás al mejor pasto y allí nos sostendrás.
“¿Hasta Cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si YHVH es Elohim, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió nada” (1 Reyes 18:21)
Fue en el Monte Carmelo donde Elías confrontó a los profetas paganos de Baal y retó al pueblo a escoger entre YHVH y Baal. Y el pueblo no respondió. Estaban bien como estaban, mirando los toros desde la barrera. No hicieron ninguna elección. Muchos dirán que no tomar parte, no es malo, que es bueno ver los dos lados de un argumento, pero es como el hombre con un pie en el bote y otro en el muelle, tarde o temprano caerá y esa posición no es una opción para el pueblo de YHVH. YHVH demanda que elijamos. Moisés también lo hizo — “He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim… y la maldición, si no oyereis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim…” —Deuteronomio 11:26-27. Josue también lo hizo — “Y si mal os parece servir a YHVH, escogeos hoy a quien sirváis… pero yo y mi casa serviremos a YHVH” — Josue 24:15. Diariamente tenemos oportunidades de escoger representar a YHVH obedeciendo su Torah, o comportarnos como cualquier persona del sistema, siempre será nuestra elección, pero ser indiferentes es igual a ser tibios y YHVH prometio que al tibio lo vomitaría de Su boca.
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