“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo y no según el Mesías” (Colosenses 2:8)
Pablo nos recuerda en esta carta que nosotros estamos completos en el Mesías, no necesitamos buscar otras corrientes ni filosofías que llenen vacíos porque Yeshua lo ha llenado todo en nuestra vida. El problema es que muchos están acomodados a los estándares del mundo y es difícil identificarlos como diferentes al resto del mundo. Elohim nos ha llamado a ser gente separada, santa. Mientras el mundo va tras la felicidad, nosotros debemos ir tras el cumplimiento de nuestro llamamiento en Yeshua. El cine, la televisión, los medios nos bombardean con programas, telenovelas, películas irreales que llevan a la gente a vivir vidas frustradas si no logran algo parecido. Ya no importa seguir a Elohim sino al gurú que sigue el famoso. Si hemos tenido un encuentro con la Verdad, la Verdad transformará nuestra vida y estaremos completos en ella. Yeshua vino a libertar al cautivo, a sanar corazones, a salvar a los perdidos. Él no es una simple teoría, filosofía o corriente, Él es el verdadero camino, la imagen del Elohim invisible, la verdad que transforma vidas.
“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmo 32:8)
A veces la vida es como un laberinto por el que caminamos sin encontrar salida, damos vueltas y vueltas y cuando creemos que hemos encontrado la salida, nos vemos frente a un nuevo túnel sin luz ni esperanza. A veces sentimos que la situación en la que nos encontramos no va a terminar. Hemos hecho todo lo que sabemos hacer y nada da resultado, todas las puertas se cierran ante nuestras narices, nos sentimos derrotados y sin fuerzas. Pero es maravilloso saber que Elohim puede ver nuestra vida desde otra perspectiva. Él puede ver la solución al problema aunque nosotros no lo veamos. Él sabe si es un ataque del enemigo. Él va a usar la situación para pulirnos, para ayudarnos a crecer en nuestro caminar con El. Él dice que nos va a enseñar y a mostrar que hacer. Cuando le entregamos todo a Él, empezamos a entender Su corazón, a conocer Su voz y a recibir dirección para actuar. Es maravilloso saber que Él nos observa y ve nuestro progreso y aunque las cosas no salgan como lo esperábamos, ni en el momento que queríamos, sabemos que Él está ahí y que la puerta que está abriendo es por la que debemos entrar.
“Aunque la higuera no florezca, ni en la vides haya fruto… con todo yo me alegraré en YHVH, y me gozaré en el Dios de mi salvación” (Habacuc 3:17-18)
Todos, en algún momento de la vida, tenemos uno de esos días en que todo sale mal. El despertador no suena, no hay agua caliente para bañarte, un accidente bloqueo el tráfico y llegaste tarde al trabajo, el jefe está de mal humor y nada le agrada, luego recibes una llamada que tu casa se inundó, cuando llegas en la noche tu esposo(a) está que te pide el divorcio porque todo es culpa tuya y ya cuando logras irte a la cama, solo puedes decir: gracias, Señor se acabó este día. Este no era el caso de Habacuc, su situación era verdaderamente desastrosa, no había alimento, las cosechas se habían dañado, habían perdido todo el ganado, el país estaba sumido en un completo caos, sin embargo, Habacuc encuentra motivos suficientes para alegrarse a pesar de las circunstancias. Pidámosle a YHVH que cuando estemos pasando por situaciones difíciles podamos ver todo lo que vio Habacuc y así clamar igual que él: “con todo, yo me alegraré en YHVH, me gozaré en el Elohim de mi salvación, YHVH, el Señor es mi fortaleza”. Y que pase lo que pase nada ni nadie pueda robarnos el gozo que solo la confianza en nuestro amado Padre Celestial puede dar.
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