“Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman” (Salmo 122:6)
“Oh Elohim, no guardes silencio; no calles, oh Elohim, ni te estés quieto. Porque he aquí que rugen tus enemigos, y los que te aborrecen alzan cabeza. Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus protegidos. Han dicho: venid y destruyámoslos para que no sean nación, y no hay más memoria del nombre de Israel. Porque se confabulan de corazón a una, contra Ti han hecho alianza las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moa y los agarenos; gebal, Amón y Amalec, los filisteos y los habitantes de Tiro. También el asirio se ha juntado con ellos (pueblo musulmán), sirven de brazo a los hijos de Lot... que han dicho: heredemos para nosotros las moradas de Elohim.” – Salmo 83. Hamas, el Líbano, todos los vecinos y enemigos de Israel pueden lanzar rockets contra Israel y el mundo no se inmuta, pero tan pronto Israel decide defenderse, el mundo entero se va en contra de él. Pero en la Biblia no hay ni un solo versículo que diga que oremos por los enemigos de Israel, sino por su paz.
“Y conoceremos y proseguiremos en conocer a YHVH; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Oseas 6:3)
La Escritura dice que aquellos que buscan a Elohim lo hallan, cuando lo buscan con todo su corazón. El anhela que lo conozcamos, ha provisto todo lo necesario para que lo hallemos, y está listo a respondernos. El se revela a través de Su maravillosa creación. Un proverbio popular dice: “detrás de la intrincada maquinaria de un reloj, hay un experto relojero”. Es imposible contemplar el orden de la creación y creer que no hay alguien maravilloso, poderoso, sabio, detrás de ella. Cuentan de un hombre ateo que subió una empinada montaña llena de nieve, halló una catarata congelada y ante semejante belleza, cayó de rodillas y adoró a Elohim. Pero, además de la creación, Elohim ha provisto la forma perfecta para que lo conozcamos, nos ha dado a Su hijo, el Mesías quien es la imagen del Elohim invisible, quien nos revela el amor del Padre, trayéndonos sanidad y restauración a nuestras vidas. Cuando Yahushua es Salvador y Señor de nuestra vida, el Padre con Su esencia nos guía, nos revela Su gloria, nos permite conocer el carácter del Padre, nos enseña a escuchar Su voz y nos muestra como tener una comunión con El. Pablo contó todo como basura por la gloria de conocer a Yahushua.
“La lámpara de cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz” (Lucas 11:34)
Cuando nuestra mirada es pura, no solo mira al Señor, sino también dentro de nuestro corazón y podemos ver los verdaderos motivos de nuestra vida. Mientras más cerca estamos de Yahushua, más fácil podemos ver nuestras faltas y eso es debido a Su luz. Cuando nuestro espíritu está lleno de luz, se deshace de cualquier oscuridad que aparezca, podemos discernir inmediatamente pensamientos no santos y pedir perdón, esto se llama caminar en la luz, y cuando caminamos en la luz podemos tener una buena relación con YHVH y con los demás. La Escritura dice que nosotros somos la “luz del mundo” y Yahushua quiere que brillemos con Su luz para que el mundo vea la obra del Padre quien sana nuestro cuerpo y corazón, limpia nuestros pensamientos, renueva nuestras mentes, nos da seguridad, no viste con Su justicia y nos llena de amor para El y los demás. Seamos honestos delante de Elohim, descubramos todos nuestros secretos ante El, pues Él nos conoce mejor que nosotros mismos, permitamos que Su luz brille en nosotros sin desanimarnos sabiendo que nos está cambiando poco a poco, día a día. Proverbios 4:18 dice: “La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”
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